Francisco Cabrera

Los usuarios debemos prepararnos para enfrentar las alzas que se avecinan. Aunque el nivel de la protesta viene creciendo, estas siguen siendo dispersas, descoordinadas. En Bogotá surgen diariamente decenas de nuevos comités en los barrios. Una meta debe ser llegar a la unificación de las diversas formas organizativas que están surgiendo para plantear acciones de gran envergadura.

Durante los meses de septiembre y octubre, cientos de barrios de la capital del país realizaron innumerables movilizaciones frente a la Empresa de Acueducto. En la facturación del último período, la Empresa decidió eliminar de un tajo el subsidio al llamado consumo complementario, lo que significó que en los estratos 1 y 2 el metro cúbico de agua pasara de $1.100 en junio, a $1.700 en agosto, y en el estrato 3 el aumento fue de $1.200 a $1.700. Este incremento se refleja proporcionalmente en las tarifas de alcantarillado cuyo metro cúbico para los estratos 1 y 2 pasó de $482 en junio a $1.038 en agosto y en el estrato 3 se pasó de $604 a $1.038. Por esos mismos días la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAAB) y la Empresa Comercial del Servicio de Aseo (ECSA), anunciaron alzas aún mayores a partir de 2002 como producto del desmonte de subsidios en los consumos básicos para los estratos 1, 2 y 3.

La EAAB mediante el acuerdo 06 de 2001 determinó llevar los subsidios a los topes fijados por la Ley 632 de 2000 que eliminó el período de transición tarifaria. Pero no contenta con esto la Empresa llegó más lejos, pues para el próximo año el estrato 3 en Bogotá no tendrá subsidio alguno. Por su parte los ajustes de ECSA se hicieron mediante la resolución 069 de 2001.
Los porcentajes de los incrementos serán los siguientes:

Junto con los anuncios de estas alzas escandalosas se conoció que los estratos 5 y 6 verán una reducción sensible en sus facturas.
En medio de la indignación que tanto las alzas como los anuncios hechos han causado, por los medios de comunicación se ha conocido un cruce de mutuas inculpaciones entre la EAAB y la Comisión de Regulación del Agua potable, CRA. Una situación similar se ha presentado entre la misma comisión, por un lado, y por el otro, la Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos (UESP) y el consorcio ECSA. El debate ha permitido que se conozcan algunos detalles reveladores de la forma como la privatización ha convertido los servicios públicos en negocios especulativos. Veamos tres de las principales conclusiones:

1. La EAAB ha trasladado a contratistas privados buena parte de sus funciones, reduciéndose su función, cada vez más, a asignar las millonarias contrataciones. Desde la administración Peñalosa es notorio que los funcionarios encargados de gerenciar la Empresa están movidos por el afán de asignar la mayor cantidad de contratos en el menor tiempo posible (el que corresponde a su cuarto de hora), no importando que para ello tengan que estrangular a los usuarios con las tarifas más altas del país. Algunos críticos han señalado que los actuales funcionarios quieren realizar para ya, inversiones que podrían diferirse a 20 años.

2. Hay una serie de factores en la estructura tarifaria de la EAAB, como los llamados de “reposición de activos” y de “rendimiento sobre terrenos” que le permiten a la Empresa una elevación artificiosa de las tarifas.

3. En el servicio de aseo los concesionarios han obtenido extraordinarias ganancias. La misma Comisión de Regulación señaló que entre 1995 y 1999 el aumento en las utilidades operacionales de las empresas que prestan el servicio fue de 231%. Se entiende que se haya formado una manguala entre la UESP y los cuatro consorcios que usufructúan el monopolio en la capital, LIME, Aseo Capital, Ciudad Limpia y Corpoaseo, para prorrogarles las concesiones.

Los usuarios debemos prepararnos para enfrentar las alzas que se avecinan. Aunque el nivel de la protesta viene creciendo, estas siguen siendo dispersas, descoordinadas. En Bogotá surgen diariamente decenas de nuevos comités en los barrios. Una meta debe ser llegar a la unificación de las diversas formas organizativas que están surgiendo para plantear acciones de gran envergadura. Una acción que ya comienza a discutirse es un paro de pagos lo que demandaría de una fuerza poderosa y mucha organización.
Para poder avanzar, es indispensable el debate sobre el rumbo del movimiento, pues no faltan algunos oportunistas que sin un interés sincero en la suerte de los usuarios ven sus angustias sólo como una oportunidad electoral. Y en la campaña que ya ha comenzado, la reforma a la Ley 142 será, sin duda, bandera de muchos candidatos al Congreso. Lo que permitirá distinguir entre los falsos y los verdaderos amigos será si se defiende o no la prestación de los servicios públicos como un negocio privado. Estamos dentro de quienes consideran que un nuevo Estado, preocupado verdaderamente por el progreso de Colombia y por el bienestar de su pueblo debe tomar en sus manos la prestación de los servicios públicos.

Deja un comentario