Alejandra López Plazas*, El Tiempo, Bogotá, D.C., 8 de febrero de 2022

Las ingenieras de Vera Gravitas ganaron el Barcelona Zero G Challenge. Buscan apoyo para su viaje.

La ausencia de gravedad es un tema que resulta fascinante, incluso solo por el hecho de imaginar cómo sería flotar por unos instantes, como vemos que hacen los astronautas en el espacio. Pero es también un escenario que atrae a los científicos para realizar experimentos en campos que van desde la salud humana hasta temas de ingeniería como el comportamiento de materiales como el cemento.

Son cuestiones que ya se estudian en el espacio, desde la Estación Espacial Internacional, pero también sin necesidad de salir del planeta, gracias a los vuelos parabólicos que permiten simular un efecto de microgravedad durante periodos cortos. A bordo de un vuelo de este tipo, cuatro estudiantes de la Universidad de Antioquia tendrán la oportunidad de conducir su propio experimento.

 

Una propuesta que resultó ganadora en la competencia Barcelona ZeroG Challenge, organizada por la Universitat Politècnica de Catalunya, en colaboración con el Aeroclub Barcelona-Sabadell y la asociación de estudiantes Space Generation Advisory Council.

Las estudiantes de ingeniería mecánica y aeroespacial Luisa Fernanda Mendoza, Paulina Quintero, Oriana Mejía y María del Pilar Monsalve, bajo la tutoría de la profesora Liliana Marcela Bustamante –quienes conforman el grupo Vera Gravitas–, diseñaron un experimento con el que buscan analizar cómo se puede mejorar la deposición de una gota de estaño en componentes electrónicos en condiciones de microgravedad; en palabras más sencillas, cómo podría realizarse la soldadura de componentes electrónicos en el espacio. Por eso, su experimento consiste en someter esa gota de estaño a diferentes estímulos químicos y físicos que mejorarán su comportamiento y optimizarán los procesos de soldadura en ambientes espaciales.

 

Para María del Pilar Monsalve, la importancia del tema radica en situaciones como la reparación de dispositivos o trajes de los astronautas en el espacio.

“Hay dos opciones: la primera es que se devuelva la tripulación para arreglar el traje, y la segunda es mandar herramientas u otro traje, y eso es muy caro. Si se logra hacer la soldadura en el espacio, que funcione, que se pueda contrarrestar esa falta del efecto de la gravedad, se ahorraría mucho dinero y, además, aseguraríamos que las exploraciones espaciales fueran exitosas, esa era la intención”, explica la estudiante.

 

El proyecto llamó la atención del grupo de expertos independientes de la Agencia Espacial Europea (ESA), que estuvo a cargo de la selección.

“Nos dijeron que el experimento les parecía muy interesante porque ellos conocen esta problemática y, además, destacaron el hecho de que fuéramos mujeres, porque daban puntos a los equipos diversos, interculturales, internacionales y multidisciplinarios”, detalla Luisa Fernanda Mendoza, líder y creadora de Vera Gravitas, un grupo creado también con la finalidad de convertirse en un ejemplo para las niñas y mujeres colombianas, mostrándoles que la ingeniería y la ciencia son una opción viable para sus estudios.

En total concursaron con 15 equipos de diferentes universidades del mundo, y consiguieron el primer lugar incluso sobre instituciones como la Universidad Internacional del Espacio, de Francia, cuyos profesionales han sido un referente de calidad para las estudiantes paisas.

 

Ahora deben llevar del papel a la realidad su experimento antes de enviarlo a España, ajustando los detalles necesarios para que funcione de manera automática a bordo del avión ligero acrobático monomotor que se espera despegue entre septiembre y octubre con el proyecto de las estudiantes.

Y aunque parte del premio es una ayuda de 2.500 euros, que recibirán después de llevar el proyecto a Barcelona, las estudiantes hoy buscan apoyo para materializar su propuesta y para que todas puedan viajar a acompañar el vuelo que la llevará a microgravedad.

 

*Redactora de ciencias

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