INTRODUCCIÓN

Después de tres rondas de negociaciones bilaterales entre algunos de los países de la antigua Comunidad Andina de Naciones y la Unión Europea, lo que se puede concluir, es que el tan promocionado Acuerdo de Asociación AdA, devino en un TLC con todas las consecuencias de ventajismo, inequidad, exclusión y depredación que este tipo de tratados ha desatado sobre la mayoría de la población en los países sometidos a tan nefastos designios.

Los hechos hablan por sí solos. El vértigo con el que se han llevado a cabo las últimas tres rondas indica, de una parte, la necesidad ineludible de la Europa neoliberal, en medio de la actual crisis, de penetrar en el histórico patio trasero de los Estados Unidos, y de otra, en lo que al gobierno colombiano compete, su desesperación por lavar internacionalmente su imagen de régimen plutocrático, violador de derechos humanos y sindicales. Para Uribe Vélez es evidente que un tratado comercial con Europa, la campeona de los derechos humanos, le sirve como carta de presión para descongelar el TLC, atascado hace casi dos años en el Parlamento Norteamericano.

Insólito por lo menos que mientras el proteccionismo reaparece en el mundo como medida de choque para paliar los efectos devastadores de la crisis, el gobierno de Colombia persista en la política de librecomercio que ha entrado en bancarrota en el mundo entero y que perdió todo crédito. Lo del tratado con la UE es mucho más grave si se tiene en cuenta que todas las potencias del mundo están cerrando sus mercados, que la UE expidió, sin que la cúpula uribista se inmutara siquiera, la Directiva de Retorno contra los migrantes y que nuestro país padece un elevado déficit de cuenta corriente que nos puso una vez más en las garras del FMI a quien tuvo que acudirse por un crédito por 10.400 millones de dólares como garantía contra una eventual cesación de pagos.

LOS HECHOS

A manera de resumen, y sin que las negociaciones hayan concluido, podemos señalar varias consecuencias del tratado con Europa:

1. La destrucción de la CAN, herida de muerte, no sólo por la salida de Venezuela desde el año 2006, sino también por excluir a Bolivia de las negociaciones con la UE, en abierta retaliación por su legítima y enhiesta posición soberana.

2. Con la cláusula de Nación más Favorecida, el piso de este TLC es el de EE.UU. Es decir, que la mejor negociación lo hace igual a aquel tratado, pero puede ser peor.

3. Es claro que el neoliberalismo también resultó triunfante en Europa. En el marco de esta política de globalización, El viejo Continente expidió la Directiva de Retorno contra los migrantes, pretende la consolidación de la zona Euro, busca la expansión territorial y comercial hacia el mediterráneo y los países del Este, y desarrolla acuerdos de libre comercio que tienen como basamento los parámetros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con países de África, Caribe y el Pacífico (ACP) en el 2007, México en 2001, Chile en 2003, y negocia en la actualidad sendos tratados con los países centroamericanos, los Andinos y el MERCOSUR, así como con los países del sudeste asiático.

4. La directiva comercial de Europa compendiada en el documento “Europa Global: Competir en el Mundo” (2006), reafirma que el propósito de los tratados es desregular al máximo las economías eliminando barreras comerciales, abrir el sector servicios y aumentar el acceso a materias primas y mano de obra barata, abrir mercados de compras públicas, proteger la propiedad intelectual y facilitar la penetración del capital europeo promoviendo la inversión.

5. De las 220 trasnacionales que hay en Colombia, 110 son europeas. Tienen el control en: agua, energía, telecomunicaciones, comercio al por mayor, sector financiero y de seguros y son fuertes en el sector de medicamentos.

6. De hecho, aun sin tratado, en el 2007 entraron, en calidad de Inversión Extranjera Directa (IED) de Europa, 9.040 millones de dólares, pero salieron US$ 7.534 por repatriación de utilidades. Esta IED decreció en 2008 a 931 millones de dólares, a consecuencia de la actual crisis financiera del sistema capitalista. De ella, el 60.5% corresponde a inversiones provenientes de empresas españolas.

7. El historial de las transnacionales Europeas es nefasto en cuanto a violación a los derechos laborales, sociales y ambientales en todos los países. Además, porque sus adquisiciones de empresas y negocios nacionales se hicieron en medio de los más espectaculares escándalos de corrupción y soborno de que se tenga noticia en la historia de Colombia. A manera de ejemplo, esta fue la hisoria de la construcción de la represa del Guavio y el Metro de Medellín por consorcios españoles cuyos costos se doblaron y cuadruplicaron respectivamente, de la compra por la mitad de su real valor de la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá y Telecom por monopolios españoles, de las minas de Cerromatoso que fueron tomadas a menos precio por la inglesa BHP Billiton y del asalto al interés nacional perpetrado por la Suiza Glencore en la Refinería de Cartagena y los carbones del Cesar. Estos son verdaderos casos emblemáticos de actuaciones de empresas europeas en contra del patrimonio público nacional lo que implicó para el Estado colombiano menos ingresos, mayores tarifas en servicios públicos, descapitalización, sobrecostos, explotación de territorios y daños ambientales irreparables.

8. Aunque en 2008 las exportaciones a la UE alcanzaron 4.800 millones de dólares, situándose en tercer lugar después de Estados Unidos y Venezuela, solamente el 0,32% de las compras Europeas provienen de Colombia. El 85% de las exportaciones colombianas a la UE se cubre con carbón, café, ferroníquel y petróleo, materias primas que, en verdad, no necesitan de un TLC para ser exportadas. Además, el 100% del ferroníquel y el 31% del petróleo es “exportado” por multinacionales europeas: la BHP Billiton para el primero y la BP Exploration, Perezco, Cepsa, Hocol y Emerald Energy, para el segundo. En cambio, la gran ventaja que tendrá la Unión Europea consiste en que sus exportaciones al país, que están compuestas por maquinaria, medicamentos y tecnología, entre otras, que hoy pagan altos aranceles, entrarán sin el pago de éstos, con lo cual capturarán el mercado interno a la vez que se rebajan los ingresos fiscales del Estado.

9. Los estudios de impacto indican que el volumen productivo de Colombia por este tratado puede aumentar máximo en un 0.06%. Mientras tanto, se profundiza el déficit comercial. Colombia pierde en productos básicos de la seguridad alimentaria como aceites vegetales, fibras animales y vegetales, trigo y cereales, y puede ganar algo en petróleo y carbón. Todo el argumento del uribismo para aprobar este leonino tratado es que se puede perder el Sistema General de Preferencias (SGP) que otorgó hace años Europa, sin explicar que el mismo está pactado hasta el año 2015 y que los ingresos que ocasiona solamente significan la corta suma de 42.7 millones de dólares de 2001.

10. Después de toda la demagógica posible por parte de la UE insistiendo en que no se trataba de un TLC sino de un Acuerdo de Asociación (AdA) que contenía la cláusula de cooperación y diálogo político y demás asuntos de derechos humanos, la realidad es que desde la primera ronda se instalaron 14 mesas que comprenden: fortalecimiento de capacidades comerciales, acceso a mercados, mercancías no agrícolas y agricultura, obstáculos técnicos al comercio (OTC), medidas sanitarias y fitosanitarias, reglas de origen, aduanas y facilitación del comercio, defensa comercial, competencia, compras públicas, servicios y establecimiento, propiedad intelectual, comercio y desarrollo sostenible, solución de controversias y asuntos institucionales. Exactamente las mismas mesas que se instalaron en las discusiones del TLC con Estados Unidos.

11. Los 160 millones de euros que puede gastarse la UE hasta el 2013, para el fortalecimiento de las capacidades comerciales se han convertido en el señuelo detrás del cual han puesto a correr a todos los gobiernos de latinoamérica. Además de que, a estas alturas, no se sabe cuánta plata hay, estos dineros han obrado el milagro de servir para todo, pues cada quien se refiere a ellos para “solucionar” cualquier impase que surja en el camino o “satisfacer” cualquier expectativa que pueda presentarse, desde las reconversiones industriales para superar las asimetrías, hasta las modernizaciones de la infraestructura para facilitar el comercio, pasando por la satisfacción de demandas laborales para tranquilizar las naturales y justas inquietudes del movimiento sindical.

12. Lo real es que la UE ha exigido que se eliminen todos los aranceles a la vez que mantiene las ayudas internas, las que en el mero sector agrícola alcanzan la formidable suma de 51 mil millones de euros/año. Para el caso del azúcar, mientras los valores de la producción suman 6.472 millones de euros, los subsidios a este sector alcanzan los 7.000 millones. Las salvaguardas especiales al azúcar y el establecimiento de contingentes a la carne de bovino, asociado a los drásticos controles fitosanitarias, y a los altos estándares técnico-científicos, desalojan a estos sectores de cualquier posibilidad de acceso al mercado de la UE. Para remate, sostiene que el banano no es tema de negociación y sigue aplicando un elevado arancel de 176 euros por tonelada.

13. Las elevadas exigencias técnicas y fitosanitarias no sólo desalojarán de hecho nuestra producción de carne bovina, leche cruda, gallinas campesinas y trapiches paneleros, sino que impedirán la exportación a Europa de cualquier otro producto, pues, para poder hacerlo, se tiene que tener una tradición exportadora hacia el viejo continente de antes de mayo de 1997.

14. A pesar de reconocer las asimetrías en el desarrollo, los plazos perentorios para la desgravación total son de diez años. Asimismo, la UE pide que se le conceda todo el universo de mercancías remanufacturadas, mucho más de lo que ya se concedió en el TLC a los Estados Unidos.

15. La UE pide todas las garantías de acceso a la inversión, además de pedir la cláusula de “Nación más Favorecida” en relación con todos los TLC que ha firmado Colombia. Esto significa que, a duras penas se excluyen los sectores de defensa y desechos tóxicos, pero se incluyen educación, salud y biodiversidad.

16. La UE quiere asegurarse la observancia rigurosa de los derechos de propiedad intelectual (DPI). La oposición cerrada a la medicina de genéricos, tiene que ver con la pretensión de alargar de 20 a 25 años el plazo para las patentes y de 5 a 11, para la protección de los datos de prueba y que se acepte, prácticamente hasta el infinito, las denominadas patentes de segundos usos, proponiendo drásticas sanciones y hasta la cárcel para eventuales violaciones a estas restricciones. Estas decisiones en cuanto a los medicamentos significan para el pueblo colombiano un incremento en el gasto superior a 620 millones de dólares, equivalentes al gasto en medicamentos de más de 5 millones de colombianos, pertenecientes al 20% de la población de menores ingresos.

CONCLUSIÓN

Partiendo de la premisa que no nos oponemos per se a las relaciones comerciales entre los pueblos y naciones, debemos dejar sentado que estas sólo son aceptables siempre y cuando se den en pie de igualdad y beneficio recíproco. Con la globalización neoliberal y el “libre comercio” sucede todo lo contrario. Los TLC con Estados Unidos y ahora los AdA con la UE, más que acuerdos comerciales son imposiciones de anexión donde nuestras economías y poblaciones son sometidas a la explotación y al saqueo para enriquecimiento de las multinacionales extranjeras.

Los justos reclamos por la vigencia de los derechos humanos y de las libertades sindicales, por el cese de la impunidad, por el respeto a las negociaciones colectivas y al derecho a la huelga; los llamados a la búsqueda de la cohesión social y de la dimensión sociolaboral, la mención de pilares de diálogo político y cooperación, así como el reclamo de una negociación bloque a bloque, no pueden ser cartas de cambio para que los trabajadores avalen las firmas de estos tratados de libre comercio.

En la práctica, lo que se cumple de estos tratados son sus cláusulas comerciales mientras que los demás asuntos atinentes a las cláusulas sociales y laborales pasan a engrosar la larga lista de Convenios de la OIT y normas internas que son letra muerta, pues hace años que las reformas laborales arrasaron por completo los derechos de los trabajadores y abarataron hasta el infinito los costos de la mano de obra, único factor de competitividad internacional que la cúpula neoliberal de nuestro país resolvió preservar para su modelo agro y minero exportador. Por eso no es casual que en los últimos años se hayan extendido en Colombia las denominadas Zonas Francas y que predominen la informalidad en el trabajo y la tercerización laboral a través de las Cooperativas de Trabajo Asociado.

En consecuencia el movimiento sindical agrupado en las Centrales Sindicales Andinas, debe continuar con su resuelta lucha en contra de los Tratados Comerciales de Anexión y reclamar el apoyo internacionalista para este proceloso cometido de todas las demás organizaciones que en América y en el Mundo agrupan a los trabajadores sindicalizados como son la Confederación Sindical de Trabajadores Americanos (CSA), la Confederación Europea de Sindicatos (CSE) y la Confederación Sindical Internacional (CSI). La lucha contra el neoliberalismo y la globalización que favorecen en todo los intereses del capital y la burguesía requiere de la resistencia unida e internacionalista del proletariado y los pueblos afectados por estas políticas.

ADENDA

Desde la CUT consideramos más que justo, necesario, hacerle un reconocimiento a la Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio, Recalca y a otras organizaciones sociales y ONGs, por su accionar sistemático y tesonero en la defensa de la soberanía nacional y por el esfuerzo permanente desplegado, no solamente para que los asuntos discutidos en estos tratados se conozcan ampliamente, sino para que este conocimiento devenga en resistencia y movilización.

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