La Asociación por la Soberanía Colombiana (ASOCOL) se opone firmemente al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Corea que actualmente se encuentra en Washington para aprobación.

Este tratado es una copia del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Norte América), un tratado que produjo pavorosas consecuencias para México, en donde ha dejado la producción agrícola local en ruinas, mientras en Estados Unidos ha conducido a la perdida de cientos de miles de empleos bien remunerados.

Lo mismo que el NAFTA, el tratado entre Estados Unidos y Corea ni es libre ni es de comercio. Tendrá un impacto significativamente negativo sobre el empleo de Estados Unidos. Se trata de establecer nuevas normas sobre la inversión internacional que lo que hará es garantizar las ganancias de las empresas multinacionales, ampliar su libertad para desplazarse por el globo en búsqueda de empleo barato, así como debilitar las regulaciones que protegen a los trabajadores y a las comunidades.

La Comisión Internacional de Comercio del gobierno de Estados Unidos estima que el impacto principal del Tratado de Comercio con Corea significará un aumento en el déficit comercial de Estados Unidos que se traducirá, según cálculos del Instituto de Política Económica, en una pérdida de 159.000 empleos estadounidenses en los próximos siete años.

La misma agencia oficial del gobierno de Estados Unidos establece que el empleo y los sectores más afectados serán los de más alta remuneración, los de alta tecnología y los de autopartes.

Otra consecuencia del denominado “tratado de libre comercio” entre Estados Unidos y Corea será una grave reducción de los salarios y de las condiciones de trabajo en Estados Unidos. Bajo las llamadas “reglas de origen” del acuerdo, los productos se considerarán “nacionales” si contienen apenas un 35% de insumos provenientes bien sea de Corea o de Estados Unidos. Esto lo que significa es que las multinacionales estadounidenses y coreanas pueden desplazar hasta un 65% de la producción fuera de sus fronteras a terceros países, caracterizados por bajos salarios como China, Vietnam, etc., y exportar e importar los productos como “coreanos” o “americanos”. Este es el tipo de competencia salarial que los fabricantes de Estados Unidos de autopartes así como los obreros tendrás que enfrentar.

Adicionalmente, cualquier intento de mejorar los salarios, las condiciones de trabajo, los controles, las condiciones ambientales en Corea o Estados Unidos por parte de una legislación municipal, estatal o federal, puede ser bloqueado por normas de otra sección del tratado que se refiere a los derechos de los inversionistas. Como en el caso de NAFTA, una medida de esta naturaleza puede ser considerada por un inversionista de Estados Unidos en Corea o por un inversionista de Corea en Estados Unidos, como un acto sujeto a expropiación que será juzgado por un tribunal de arbitramento “internacional”. Este aspecto de los tratados de “libre comercio” se aplicó desde el principio con NAFTA y en varias oportunidades ya se ha dado el caso en que las corporaciones multinacionales han logrado compensaciones de los gobiernos locales. Cualquier intento de mejora de salarios y de condiciones de trabajo, de normas ambientales, etc. se ven amenazadas por este tratado, dado el hecho de que cientos de multinacionales de Estados Unidos operan en Corea y casi 300 multinacionales coreanas en Estados Unidos.

Lo mismo que NAFTA, este tratado no incluye ninguna protección para los derechos de los trabajadores. Y hay muchos otros aspectos adicionales de este tratado clonado del NAFTA que traerán graves consecuencias para los trabajadores y comunidades de Estados Unidos y Corea. El tratado Estados Unidos-Corea es un acuerdo de las multinacionales, por las multinacionales y para las multinacionales.

A la espera de que sea aprobado el tratado entre Estados Unidos y Corea están tratados semejantes con Panamá y Colombia. En el primer caso, puntos del tratado que se refieren a las transacciones financieras van a solidificar a Panamá como un centro de lavado de dinero y de azarosas especulaciones financieras. Pero de especial preocupación para nuestra organización es el TLC de Estados Unidos con Colombia que constituiría un desastre: entre otros aspectos, arruinaría aún más la agricultura colombiana que ha tenido que enfrentar el flujo de importaciones baratas desde los Estados Unidos libres de impuestos; acrecentará el desplazamiento de la población rural que ya se cuenta por millones; y legitimará la situación del país con los peores records de derechos laborales y donde los asesinatos de activistas políticos y sindicales han continuado en el gobierno de Juan Manuel Santos.

Por estas razones resulta imperativo oponerse al tratado de libre comercio de Estados Unidos con Corea, no solamente por los pavorosos efectos que tendría sobre los trabajadores de Estados Unidos y Corea, sus pueblos y comunidades, sino también porque abriría la puerta a los dos nefastos tratados con Panamá y Colombia.

A nombre de la Asociación por la Soberanía Colombiana

Raul Fernández

Miembro del Consejo Directivo

Deja un comentario