El escritor Guillermo Alberto Arévalo falleció en Bogotá, hoy19 de diciembre, a los 64 años de edad, víctima de una trombosis cerebral. Catedrático, periodista, poeta y crítico literario, Guillermo Alberto había estudiado filosofía y letras en la Universidad de los Andes y durante décadas formó a la juventud del magisterio como profesor de literatura en la Universidad Pedagógica Nacional y a los noveles actores en la escuela del Teatro Libre de Bogotá.

Escribió numerosos textos de crítica literaria, entre los que sobresale Luis Carlos López. Obra poética, publicada por Ediciones del Banco de la República, uno de los estudios más completos sobre el poeta cartagenero, y son numerosos sus artículos en revistas y periódicos. Su último escrito fue, quizá, el que redactó para conmemorar el centenario del poeta español Miguel Hernández, autor que lo apasionaba y sobre el que dictó varias conferencias en el segundo semestre del presente año. Lector infatigable de los clásicos, preparó un curso sobre León Tolstói y prologó uno de los textos del Premio Nobel colombiano, Gabriel García Márquez. Entre sus libros de poesía se destacan Hay un grito escondido, Andamos formando un amanecer, Habanera y Estaciones.

Pionero del periodismo moirista, Guillermo Alberto Arévalo acompañó a Francisco Mosquera desde 1971, primero en Frente de Liberación y después en Tribuna Roja, cuyas primeras ediciones vio salir a la luz en una imprenta artesanal. Hombre de pluma fina y afilada, fue él a quien Pacho Mosquera confió la redacción de muchos de los principales reportajes publicados en las páginas centrales de Tribuna, entre los que sobresalen los dedicados al proletariado petrolero y azucarero, cuyas luchas acompañó con sus escritos; a los mineros del oro en el nordeste antioqueño; a los jornaleros del algodón; a los caficultores y a los cultivadores de fique. Textos que aparecen compilados en el libro Insurgencia y tiranía. Guillermo Alberto también acompañó a Mosquera en la segunda etapa de Tribuna Roja, cuando decidió darle nuevo impulso a una publicación a la vez combativa y ágil. Y en agosto de 1994, fue Arévalo quien hizo la semblanza de Francisco Mosquera en el tributo periodístico que le rindiera su Partido con motivo de su fallecimiento.

Fue un fervoroso seguidor de las políticas unitarias impulsadas por su organización, y, en ese sentido, a pesar de los problemas de salud que lo aquejaron en los últimos años, estuvo en primera línea impulsando las tareas del Polo Democrático Alternativo, asistiendo a los mítines y concentraciones de las campañas electorales y acompañando a los candidatos de la organización. Tampoco faltó a las concurridas y combativas manifestaciones del Primero Mayo y fue un animador constante de las tareas de Cedetrabajo y de los Jueves de Deslinde, participando en varias ocasiones con sus artículos y con sus amenas y profundas conferencias sobre distintos tópicos de la cultura. Su actuación política final fue suscribir con decenas de intelectuales y artistas el mensaje de apoyo al candidato del Polo Democrático a la Alcaldía de Bogotá, Aurelio Suárez Montoya.

El MOIR y Tribuna Roja lamentan profundamente el fallecimiento de quien desde el campo del arte, el periodismo y la escritura fuera a lo largo de su existencia un luchador valioso y leal por una Colombia democrática y soberana. En nombre de toda la militancia, el Comité Ejecutivo Central expresa sus más sentidas condolencias a su familia, en especial a su señora madre, doña Consuelo, a sus hermanos, a su esposa Gloria y a sus hijos Catalina y Miguel.

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