Uno de los principales flagelos que afectan a los colombianos, y por supuesto a los cartageneros, es el desempleo y la informalidad laboral. Según la tecnocracia neoliberal, estos fenómenos son el producto de una economía que aún se encuentra en los umbrales del desarrollo.
Estas realidades –agregan-, obedecen a una situación temporal, mientras las políticas económicas vigentes impacten en la dinámica productiva, y esta a su vez, genere los empleos de altísima calidad.
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