José Arlex Arias, Cartagena, agosto 27 de 2018

Los neoliberales impusieron que hay que darles garantías a los ricos, porque según el dogma, su “buen corazón” los llevará a repartir sus ganancias entre el resto de los mortales. La teoría indica que hay que rebajarle los impuestos a las grandes empresas, especialmente multinacionales, para que ellos reviertan con su generosidad creando empleos. Esta es la teoría del pillo Robin Hood, pero al revés, porque éste le robaba a los ricos para darle a los pobres. En este caso se trata es de darle a los ricos y para compensar los ingresos de la Nación se les impone más impuestos a la clase media y a los pobres. Así quedó en la presentación económica que hicieron, tanto el presidente Iván Duque, como su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Para la implementación de tal despropósito tratan de reinventarse nuevas justificaciones que eviten el levantamiento popular o recurren a los anhelos de las personas precisamente para engañarlas, como cuando César Gaviria utilizó las ilusiones de Paz para impulsar una constituyente que terminó convertida en la Constitución Política Nacional actual, marco de la superestructura del modelo neoliberal para Colombia.

 

Mediante la concentración de la riqueza, a pesar de las estadísticas cuestionables del DANE sobre desempleo, inflación, pobreza y miseria que tanto afectan a la población, se ha venido acentuando la desigualdad, lo cual fue reconocido por uno de los más responsables de esta directriz, el Banco Mundial, que reveló que Colombia es el cuarto país más desigual del mundo, con un indicador Gini de 0,53, igual al del tercero, Honduras y superado en América por Haití con 0,60 en el Gini, que es más desigual cuánto más se acerca a 1. Un estudio de Juliana Londoño y Facundo Alvaredo de la Universidad de Oxford reveló que las 281 personas más ricas en el país, es decir, el 0,001% concentran el 40,6% del ingreso nacional y el 90% de su riqueza no paga impuesto. En los 3 primeros meses de este año, las empresas extranjeras que operan en Colombia tuvieron 2.217 millones de dólares en utilidades, con un alza de 25,2%, según el Banco de la República. La Inversión Extranjera Directa fue de 2.133 millones de dólares, es decir, las empresas foráneas giraron a sus países 84 millones de dólares más que los que ingresaron. El año pasado estas empresas giraron 7.360 millones de dólares, unos $20 billones, provenientes de sus utilidades, y reportaron 354.043 trabajadores vinculados, con un crecimiento del 2,3 % en relación con el 2016, cuando contaban con 345.961. Estas multinacionales son las dueñas del 34.7 % de nuestras exportaciones y el 35,2 % de las importaciones colombianas.

 

La carreta del gobierno de Duque es que bajándole aún más los impuestos a estas multinacionales y a sus potentados dueños, ellos generarían más empleos –el anhelo de los colombianos– cuyos salarios los gravarían a partir de 1.9 millones de pesos, con lo cual pasarían de 2.5 millones a 4.5 millones los colombianos que pagarán el impuesto de renta; además, crean otro impuesto a las mesadas pensionales, junto con la ampliación e incremento del Impuesto al Valor Agregado, IVA. Duque aspira quitarle 3 billones de pesos a los colombianos del común para dárselos a dichos potentados. ¡Solo en las calles se podrá detener este atentado contra la población inerme!

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