Norman Alarcón Rodas, Barranquilla, octubre 6 de 2020
Unas elecciones presidenciales en Estados Unidos siempre suscitan interés a escala mundial por razones obvias. Se trata de la primera potencia económica y militar del planeta, que viene incidiendo de manera fundamental en los destinos de miles de millones de personas, pues impone las políticas económicas globales como potencia hegemónica. Después de terminarse la Guerra Fría con el desplome de la URSS, Washington impuso el Consenso de Washington, dándole la largada al predominio del capital financiero en su última fase, con todas sus consecuencias y crisis recurrentes, cada vez más profundas y devastadoras.
Las políticas centrales norteamericanas se han caracterizado por ser en lo fundamental bipartidistas. El peso enorme del mismo sistema imperial les impone a los mandatarios el rumbo a seguir, teniendo como centro decisorio al capital financiero, en contubernio con el complejo industrial militar, que controla una parte importante del PIB. Trump ha manejado los hilos del poder en armonía con ese criterio, aun teniendo particulares diferencias con el Partido Demócrata y con sectores de su propio Partido Republicano, pero que en definitiva son de orden secundario porque los une a todos un propósito supremo: la hegemonía mundial.
Después de un largo historial de intervenciones militares, EU ha instalado cerca de 800 bases militares en más de 80 países, con un despliegue de por lo menos 200.000 efectivos. Es el país que destina el mayor presupuesto al gasto militar, 700.000 millones de dólares para 2018, el 3,1% de su PIB, superando a la suma de los siguientes siete países que más gastan. Con este poderío militar interviene, presiona y amenaza a quienquiera que desafíe su dominación global y sus intereses específicos en cualquier parte del mundo. (1)
La estrategia de seguridad nacional de la administración Trump formulada en 2017 busca “restablecer las posiciones ventajosas de Estados Unidos en el mundo, conservar la paz mediante la fuerza e incrementar la influencia estadounidense sobre los poderes como los de China y Rusia”. El sentido del gobierno de Trump con su “hagamos a EU grande otra vez” es recuperar el terreno perdido y restablecer la dominación global.
A pesar de su enorme fuerza, agresividad y superioridad, Estados Unidos fue epicentro de la crisis económica de 2008, de la cual no se ha repuesto del todo, ha sufrido derrotas en Afganistán, Siria, Ucrania y Corea, y tampoco logró derribar a Bashar Al Asad en Siria. Hay un debilitamiento del papel del dólar y un creciente protagonismo de Rusia y China. Además, le llegó la pandemia, que ha colocado a ese país en el sitio principal del número de contagios y de muertos, además de un desplome económico, que también se da en el resto del mundo.
PROPUESTAS DE BIDEN EN SEGURIDAD NACIONAL (2)
No espera ningún recorte en el presupuesto de defensa ni en otras áreas vinculadas a la protección del territorio norteamericano y de sus instalaciones a lo largo del planeta. Su lema es: “EU debe liderar nuevamente”. En el documento se indican los casos de Corea del Norte, Irán, Siria, Afganistán y Venezuela como desafíos a la seguridad nacional. En cuanto a China, la presenta como un desafío especial, y a Rusia como un actor que busca socavar la democracia en el mundo, marcando fuertes continuidades con lo visto durante los años de la dupla guerrerista Obama-Biden.
Estados Unidos, dice Biden, debe seguir siendo la mayor potencia militar. Ha tratado de centrarse en temas domésticos que son el talón de Aquiles de Trump por el manejo de la pandemia y el disparo del desempleo. En forma similar a como viene haciendo el Pentágono bajo Trump, les brinda un masivo apoyo a los estudios sobre inteligencia artificial aplicada a la guerra y a una permanente modernización e inversión en Ciberataque y Ciberdefensa. Hay un cambio frente a la política con Europa que es tener más en cuenta a sus aliados y no presionar en público y quizás tampoco en privado para que esos países, buscando consensos, cumplan con la promesa de invertir dos puntos del PIB en la OTAN, una exigencia que también ha venido haciendo Trump, pero a los gritos.
En la zona estratégica Asia-Pacífico y el Índico, coinciden ambos, Trump y Biden, en fortalecer y modernizar el poder bélico de Japón, Australia, Taiwán, Singapur, Corea del Sur e India, en el contexto de la rivalidad con China. En los presupuestos militares del mundo, Estados Unidos lidera el ranquin de países. Y de los diez subsiguientes, ocho son aliados de la Casa Blanca y tres están en el área vital Asia-Pacífico.
Una de las sorpresas de la campaña ha sido la decisión de varios íconos del movimiento neoconservador, ligado históricamente al ala más dura del Partido Republicano, de respaldar la candidatura de Biden, encabezados por Colin Powell y W. Kristol, exasesor de GW Bush, impulsores de la invasión a Irak en 2003 por falsos positivos de que Husein poseía armas químicas de destrucción masiva. En el gobierno de Obama-Biden (2009-2017), EU se mantuvo en guerra más tiempo que todos sus predecesores, autorizó intervenciones en Libia, Pakistán, Somalia y Yemen, en lo que funcionarios del Pentágono llamaron “la nueva normalidad”. Biden apoyó la intervención de la OTAN en las guerras por fraccionar a la antigua Yugoslavia en la década de 1990 y respaldó la resolución que autorizaba la intervención en Libia.
La política intervencionista norteamericana data de principios del siglo pasado, cuando el sistema económico de Estados Unidos, y de otras potencias, dejó atrás la fase de libre concurrencia y se convirtió en la fase monopolista, en la que predomina el capital financiero, que lucha a muerte por el reparto del mundo. La era imperialista coincidió con el despojo de Panamá en 1903, cuando Teodoro Roosevelt hincó sus fauces sobre el territorio más estratégico que poseía Colombia. Y no las han soltado en más de un siglo, hasta cuando lleguen días y décadas que resuman años y la nación colombiana decida alcanzar la segunda independencia nacional. Las diferencias entre los candidatos en materia de política internacional son menores y es equivocado intentar alinearse con uno u otro
Norman Alarcón Rodas
Barranquilla, 5 de octubre de 2020
https://www.infobae.com/opinion/2020/08/30/las-propuestas-de-biden-en-seguridad-nacional/