“El capital odia la ausencia de ganancia o una ganancia mínima como la naturaleza tiene horror al vacío. Si la ganancia es conveniente, el capital se muestra valiente, un 10% asegurado y se le puede emplear en todas partes; un 20% y se entusiasma; un 50% y es de una temeridad demencial; al 100%, pisotea todas las leyes humanas; con el 300%, no hay crimen que no se atreva a cometer, inclusive a riesgo del cadalso. Cuando el desorden y la discordia dan ganancias, los estimula…”. Carlos Marx
Rendimos homenaje a las movilizaciones obrera de 1886, en Estados Unidos, en especial a las de los trabajadores de Chicago y a sus 8 mártires, que marcaron un mojón en las luchas obreras por la jornada de 8 horas, pues llevaron a la consagración del límite legal en todo el orbe. Esta victoria de los trabajadores convirtió el 1 de mayo en el símbolo de la hermandad y de las luchas de los trabajadores y de los pueblos oprimidos.
LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL
Atraviesa el mundo, desde el año 2008, por otra de las recurrentes crisis del capitalismo, esta vez tan profunda, que no se vislumbra su final, y que provoca ingentes sufrimientos a la humanidad. Crisis que en últimas es la manifestación de que, tras el afán de ganancia, se terminan produciendo muchos más bienes de los que la población es capaz de adquirir y de que la riqueza se concentra en los bolsillos de unos cuantos monopolios, especuladores y potencias imperialistas.
La crisis actual es la explosión de la burbuja de la construcción en Estados Unidos y España, sector al que se trasladaron, entre otros, los enormes recursos de que se apropiaron los linces financieros en los procesos de privatización y en la explotación de mano de obra barata, en América Latina, Asia y Europa Oriental.
Promovieron la construcción de vivienda, jalonando con ello el crecimiento de las industrias de maquinaria, del cobre, del acero, de plásticos, de partes eléctricas y, en fin, de todo los que se mueve en la construcción, y provocando una enorme especulación inmobiliaria y accionaria. Pero llegó el momento en que no había quien comprara más viviendas, pero ellos siguieron ubicando préstamos, pasando por alto la capacidad de pago de los compradores. Cuando las ejecuciones judiciales atosigaron los juzgados, se vinieron abajo las industrias afines a la construcción, cayeron los precios de las viviendas y las acciones, y se reveló que los gobiernos de las potencias ocultaron a sabiendas la catástrofe que se avecinaba, que los linces financieros siguieron llevando ahorros, como los de los fondos pensionales, y recursos de gobiernos tercermundistas, hacia la burbuja inmobiliaria. La explosión de la burbuja tuvo la consecuencia inevitable de provocar despidos masivos y cierre de empresas en los países involucrados. Hoy, hay en Estados Unidos 50 millones de indigentes, millones de desempleados y, como decía uno de los carteles de los expropiados, nunca había habido tanta gente sin casa y tanta casa deshabitada.
La crisis hipotecaria gringa destapó que en la Unión Europea detrás de la integración, la cual no es más que un gigantesco TLC que abarca a Europa, proseguían las diferencias entre los imperialismos alemán, francés e inglés y los países más atrasados, como Irlanda, Grecia, Portugal, Lituania y Chipre, los cuales, en esta falsa integración de mercados se desindustrializaron y se endeudaron para comprar importaciones. En Europa hay hoy otros 50 millones de indigentes y el Banco Central Europeo exige, sin piedad, a los arruinados recortar pensiones, salarios, servicios sociales y plantas de personal estatal para garantizar ante todo el pago de la deuda. En contrario, se destacan las dignas protestas de los trabajadores europeos que repudian las andanzas del capital financiero y exigen que la crisis la paguen los que la causaron.
Ahora los tiburones de las finanzas miran hacia países como el nuestro, como lugares donde obtener ganancias y recuperarse a nuestra costa, de su crisis. Viran hacia los países donde tienen gobiernos, como el nuestro, cómplices con el modelo neoliberal y que acolitan la división internacional del trabajo según las conveniencias imperiales.
Tropiezan, sin embargo los imperios, con gobiernos rebeldes en América Latina, que abiertamente se oponen a los poderes de los imperios y al modelo neoliberal, como los Ecuador, Argentina, Bolivia y la vecina patria de Hugo Chávez Frías.
SANTOS PROFUNDIZA LA ENTREGA EL PAÍS A IMPERIALISMO
Santos y su Unidad convierten a Colombia en un refugio ideal para los especuladores financieros que hunden al mundo en crisis. Juan Manuel Santos, con el apoyo de la abrumadora mayoría de congresistas, además de continuar las políticas económicas de Uribe, contra el pueblo y la Nación, profundiza el modelo y entrega el país al capital financiero, a las transnacionales y al imperialismo.
Así, para atraer la inversión extranjera exonera de impuestos y de las obligaciones ambientales y laborales a las multinacionales. Prosigue la privatización de la educación, la salud y los servicios públicos domiciliarios. Ante la debacle del sistema de salud, promueve un proyecto de reforma en la que maquilla a las EPS, con el nombre de Gestoras de Servicios de Salud, les entrega la administración regional de la red de prestadores directos (clínicas y hospitales), le quita el control estatal a los recursos, les perdona la deuda y corona todo restringiendo las decisiones de los jueces de tutela. En otras palabras, busca proseguir con el sistema de intermediación que tiene en crisis a la red pública hospitalaria, que, como en Caldas, sufre reestructuraciones que recortan los servicios, provoca atraso en salarios e inclusive lleva al cierre de hospitales y clínicas. Prepara otra reforma pensional, en la que según las versiones del Ministro Pardo, Asofondos y Anif, se cocina la entrega de todos los cotizantes a los Fondos Privados, se alarga la edad y se suprime la garantía del límite del salario Mínimo.
El gobierno colombiano, a todos los niveles, se casa con toda clase de megaproyectos, violando inclusive elementales normas técnicas, y sin consideración con los lesivos efectos sociales, y firmando contratos leoninos a favor de los prestamistas y contratistas. En general no les importa si Aerocafé, Autopista del Café y el Cable vía y otros megaproyectos nunca se terminan, generan sobrecostos y afectan a los ciudadanos, porque el prestamista ya ganó y hay que pagarle. Más aún, son capaces de convertir el fracaso en nuevos negocios en complicidad con las oligarquías locales. Entre los casos más aberrantes se destaca la remodelación de la Comuna San José, que destruye el medio social de 27.000 habitantes, produce desalojos masivos, no paga siquiera el bajo precio de las arbitrarias expropiaciones y está a medio terminar, por lo que la ciudadanía clama un rediseño.
Santos consagró la entrada en vigencia de los TLC con Europa y Estados Unidos, con el resultado anunciado por quienes nos oponemos a esos engendros, de que aumentaron más las importaciones que las exportaciones, gracias, entre otras causas, al acicate de la revaluación del peso, la misma que provocó la gigantesca protesta de los cafeteros, quienes unidos en Dignidad Cafetera, le arrancaron al gobierno subsidios paliativos en el precio. Ya es sabido que aumentará la desindustrialización y la ruina del agro, por la importación de mercancías foráneas. De hecho, con la apertura económica arribamos a la increíble suma de 13 millones de toneladas anuales de productos agropecuarios importadas, cuando en 1990 importábamos 350.000, tonelaje que equivale a la mitad de la alimentación básica de los colombianos, importaciones que quebraron al algodón y al trigo, y que con los TLC, amenaza quebrar, entre otros, a paperos, trigueros, lecheros y arroceros, por lo que se agudizará la expulsión de campesinos y jornaleros de nuestros campos. Pero Santos negocia sendos TLC con Corea y Turquía, y empieza gestiones con Nueva Zelanda, países con capacidades productiva veinte veces mayor que la nuestra y que barrerán con las industrias de fabricación y ensamblaje automotriz, de electrodomésticos y de calzado, así como con la producción lechera colombiana, donde hay 390.000 campesinos con menos de 20 vacas. En Caldas y Manizales debe correr la alerta y movilizarse para defender miles de puestos de trabajo.
En el agro insiste el gobierno, con otra reforma, en facilitar la entrega de baldíos al capital extranjero y violar la protección de la Unidad Agrícola Familiar, tratando de eludir las sentencias de la Corte Constitucional que ya declararon inexequibles tales engendros, entre otras para legalizarle los títulos de ocupación a la familia Efremovich en el Cesar, la compañía Argos en los Montes de María, al Fondo Ganadero de Córdoba en Urabá y, en los Llanos, a los Carranza y a las trasnacionales PoliGraw y Mónica Semillas.
Sin importarle el arrasamiento del sector productivo y la secuelas de desempleo, miseria y descomposición que se generan, a Santos sólo le interesa la megaminería transanacional, a la cual ha concesionado prácticamente todo el país y a la que se ha elevado a la categoría de actividad de interés público, es decir prioritaria sobre la actividad agropecuaria y sobre los asentamientos humanos, y que conlleva desastres sociales, ambientales, económicos y culturales. A la par, a los mineros tradicionales los ha reducido a la categoría de delincuentes comunes, a los que se les destruye sin fórmula de juicio sus herramientas de trabajo. Aquí en Caldas presenciamos la represión desembozada en Marmato, Supía y Anserma, en las riveras de los ríos Cauca y Chinchiná, y a la que los mineros resisten constituyendo organización y desplegando la movilización. Y en Manizales habremos de actuar, pues ya se realizan labores exploratorias en las cabeceras de nuestro acueducto.
Entre las consecuencias dramáticas que generan estas políticas económicas está la del crecimiento desmesurado de la economía informal, que abarca ya más del 70% de la población, población honrada que pretende ganarse el pan honestamente, pero que en ciudades como Manizales es perseguida despiadadamente por las mismas administraciones que han alcahueteado las políticas del gobierno nacional que generan desempleo.
Confirmando la máxima de que, sin bajos salarios no hay neoliberalismo que valga, prosigue la llamada “flexibilización laboral” en Colombia y en el mundo. A 127 años de las batallas por los tres ochos, el capitalismo imperialista, para incrementar sus ganancias y salir de las crisis que el mismo provoca, sigue la estrategia de degradar las condiciones de trabajo, envilecer los salarios y suprimir las libertades sindicales, al punto que hoy nos vemos en la obligación de emprender batallas parecidas a las del siglo XIX y con consignas viejas como las de reclamar el derecho a un contrato laboral, a organizarse sindicalmente, a negociar colectivamente y a ejercer el derecho de huelga todos recortados o prohibidos en Colombia, mediante artilugios introducidos en un ordenamiento constitucional y legal aparentemente democrático.
En poco más de 20 años de gobiernos neoliberales, al servicio del capital financiero internacional y de las multinacionales gringas, han eliminado muchas de las conquistas laborales y libertades sindicales que los trabajadores conquistaron durante un siglo de luchas. La mayoría de los trabajadores se vinculan mediante contratos desfigurados, como las CTA, las SAS, las bolsas de empleo, las OPS y contratos civiles, en especial en la salud, puertos, gran minería, industria petrolera y petroquímica, agro combustibles y servicios públicos. La actividad sindical es víctima de la violencia, mediante represión policial, amenazas, atentados, desplazamiento forzado, asesinatos y desapariciones forzadas. Tenemos uno de los tres salarios mínimos legales más bajos del Continente. En la práctica no existen los derechos de asociación, negociación y huelga. En respuesta, estos derechos han sido ejercidos de hecho por los corteros de caña, los obreros del carbón en el Cerrejón, del petróleo ante la Pacific Rubiales y los funcionarios de la rama judicial. Hoy los trabajadores estatales y el magisterio los reivindican con sus pliegos de peticiones nacionales y territoriales. Respaldémoslos y sigamos su ejemplo.
Quizá en la única señal positiva recibida del Gobierno Santos es el inicio de los diálogos de Paz con la insurgencia armada, a los cuales enfáticamente respaldamos y en los que reclamamos que los prosigan hasta llegar a acuerdos definitivos, y que, en el entretanto, se pacten acuerdos humanitarios que protejan a la población civil.
Compañeros: Las organizaciones integrantes del Comité de Unidad y de Solidaridad con los Sectores en Conflicto, en este 1º de mayo, seguirá en la brega siguiendo el ejemplo de los obreros que conquistaron la jornada de 8 horas.
FIRMANTES:
COMITÉ DE UNIDAD DE ACCIÖN Y SOLIDARIDAD CON LOS SECTORES EN CONFLICTO: Central Unitaria de Trabajadores CUT. Confederación de Trabajadores de Colombia CTC. Sintraelecol. Educal. Cusi. Sinatramabe. Sintramanisol. Sintraskinkocolombit. Aceb. Uneb. Sintraime. Sintrabecolicas. Sintraunico. Sintracihobi. Asonal. Apuc. Ascontrol. Sintrabienestar. Sindesena. Sintrasaludcoop. Sintradian. Sintrenal. Anuc. Sintraunicol. Anep. Sintraemdes. Anthoc. Sindiempleados. Sintravemap. Sindess. Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. Comité Popular de Usuarios de Servicios Públicos. Liga de Usuarios de Servicios Públicos. Mesa Amplia Nacional Estudiantil. CPDH. Bloque Magisterial Independiente. Marcha Patriótica. PCC. Poder y Unidad Popular. Movimiento por los Derechos del Pueblo Modep. Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado Movice. Comosocol. Movimiento por la Constituyente Popular. Colectivo por la Democracia Sindical y Política. Colectivo Hernán Ortiz Parra. Siervo sin tierra. Polo Democrático Alternativo.