Andrés Hurtado García,  El Tiempo, Bogotá D.C., 14 de diciembre de 2021

Con un nuevo libro de gran formato de fotografías y relatos regresa este caminante a librerías.

Este libro es fruto de mi pasión por Colombia y de mi conocimiento del país. En un rincón de la blanca pared de mi alma tengo colgado un diploma que fui ganando paso a paso y sudor tras sudor: soy graduado summa cum laude en Caminos. Desde muy pequeño, mi madre me puso a perseguir el arco iris. Ella me decía que se traga a las personas en su contacto con la tierra. Cuando aparecía sobre los cafetales de mi Quindío natal corría a perseguirlo. Regresaba desconsolado porque nunca lo encontraba. Mi madre entonces me decía que en la vida las cosas verdaderamente importantes siempre están más lejos

 

De allí surgió el leitmotiv de mi vida, que reza así:

Los largos caminos exigen largas fidelidades y a medida que se alargan los caminos las fidelidades se vuelven más hermosas”.
Andrés Hurtado García (Cartas del camino)

Selvas, páramos, bosques de cordillera, valles, desiertos, llanuras orientales, ríos, montañas nevadas, playas me han visto pasar, no como turista (¡no, por Dios!), sino como nómada, con pocas cosas a cuestas y mucha riqueza interior. Y ella, mi carpa nómada, mi hotel de todas las estrellas, se ha posado en la misteriosa penumbra de las selvas amazónicas, en las deleznables arenas de playas solitarias, en la cálida caricia de las sabanas orientales, en la mullida alfombra de los páramos y en la augusta soledad de los glaciares.

Paraísos de Colombia es también fruto de la pandemia. La soledad y el desierto son hermanos. La pandemia nos condenó a ambos. Para muchos la soledad del confinamiento ha sido una desesperación, una tragedia, y por ello han tratado de eludirla por todos los medios… irresponsables. Para otros ha sido una etapa creativa.

El desierto existe en los grandes arenales “de africana solemnidad” y también en medio del bullicio de las ciudades. Los primeros son una maldición ecológica para la Tierra, pero vividos y amados como mundos ricos en presencias y epifanías, se convierten en ecosistemas espirituales que engrandecen y acrisolan al hombre. Y el segundo, el desierto creado y consentido en medio del bullicio de las ciudades, se convierte en acicate creativo.

 

Este libro es producto de la soledad y del desierto que la pandemia del coronavirus impuso al mundo, y sucesor de otros que he escrito sobre las espectaculares bellezas de Colombia.
Sucede así a: Colombia secreta (Unseen Colombia, en su edición inglesa), Caminando Colombia (Trekking Colombia) y Parques Nacionales Naturales de Colombia (National Natural Parks of Colombia). Los libros llevan el inconfundible estilo editorial de Villegas Editores, sello que me ha permitido ser galardonado en Estados Unidos con estos tres libros. Benjamín Villegas ha publicado las más bellas obras sobre Colombia: naturaleza, montañas, selvas, historia, arte, gastronomía, arquitectura, caricatura, paisajes, biodiversidad… Los libros de Villegas son los regalos que los extranjeros llevan de regreso a sus países.

 

En este libro me acerco emocionado a las cinco regiones del país: cordilleras, Atlántico, Pacífico, Llanos Orientales y selva amazónica. De cada región escojo uno o dos paisajes representativos y, a partir de ellos, me extiendo por el entorno.

Por donde se mire, en Colombia hay paisajes de indefinible belleza. Escogí unos cuantos. Quizás en un nuevo libro vuelva mi mirada sobre otros, como los bosques de cordillera, la laguna de la Cocha, el volcán Azufral, el valle de Cocora, el cañón de Chicamocha y sus barrigones, los parques nacionales naturales, el desierto de la Tatacoa, los palmerales de Toche, los páramos de Chingaza, Santurbán y muchos otros de Colombia, algunos rincones de La Guajira, las lagunas de Boyacá, los ríos amazónicos, los hatos del Llano, las cascadas del país… entre centenares de lugares.

 

Para todos los lectores enamorados del país, aquí van mis pasos amorosos y esforzados por la piel bella y a veces atormentada de Colombia.

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