El 11 de marzo de 1928, en El Guamo, Tolima, nace uno de los dos hijos de Zoila Rosa Conde Pulecio, mujer trabajadora, campesina, que con gran esfuerzo los crió. Siendo muy niño, se trasladó con su madre a Caicedonia (Valle) en busca de sustento en las plantaciones de café.

Ingresa a la escuela, en la que no alcanza a cursar el primer año de primaria, pues en un paseo, uno de sus compañeros es golpeado por un profesor, y Eduardo, con otros siete u ocho muchachos acude en su defensa, y apedrean al maestro maltratador. Este acto de solidaridad precoz le cuesta la expulsión de la escuela y lo aleja de la educación oficial. Esto marca su vida, pues su formación la hace en la escuela de la vida.

En Caicedionia, desde muy pequeño, le toca desempeñar múltiples oficios para sobrevivir con su madre: recogedor de café, matarife, zapatero, operador de cine, albañil, hasta que el asesinato de su mejor amigo, en medio de la violencia liberal – conservadora en 1950, lo desplaza a la ciudad de Cali.

En Cali se desempeña como albañil y oficial de construcción, pero el proceso de industrialización de la post guerra lo empuja a buscar mejores horizontes en Medellín, a donde llega el 13 de diciembre de 1956, y tan sólo tres meses después, el 7 de marzo de 1957, ya estaba trabajando en Tejicóndor.

Desde su ingreso miró con simpatía la organización sindical, pues la veía como una expresión de solidaridad, a su juicio la mejor cualidad de un ser humano, y en 1958 se afilia al sindicato, que era controlado por los patronos, pero vivía una intensa lucha interna, pues un amplio sector de trabajadores luchaba por rescatarlo para los trabajadores.

En esa confrontación, se alineó con los sectores clasistas, y en 1959 ingresa a las filas del Partido Comunista. Llegó a ser fiscal del Sindicato y encabezó las huelgas de 1959 y 1961.

Conoció al MOIR de manera directa en 1973, cuando se pactó la alianza que conformó la UNO, Unión Nacional de Oposición, y al producirse el rompimiento de esa alianza política, él junto con un grupo de dirigentes sindicales de Tejicóndor, entre los que se destacaban Luis Vásquez y Gerardo Quiroz, ingresan a nuestro partido. Desde ese momento hasta 1988, cuando logra su pensión de jubilación, libró una denodada batalla por mantener la independencia del Sindicato de Trabajadores de Tejicóndor.

Una vez pensionado ingresa al frente territorial del partido, en el que se mantuvo siempre firme al lado de las posiciones avanzadas, destacándose su valor en la lucha interna que se manifestó de manera abierta y antagónica en el año 1999 contra el sector de derecha que con el tiempo terminó al lado del uribismo y del contrato sindical.

Desde hace cinco años, su casa en el Barrio Boyacá Las Brisas, se convirtió en la sede del POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO, en cuya construcción trabajó sin desmayo hasta el último aliento.

Hoy, a las 2:45 p.m. dejó de existir después de haber soportado con valor y dignidad una prolongada enfermedad. El domingo pasado había recibido la visita de un nutrido grupo de camaradas del MOIR que además de visitarlo le ofrecieron una serenata con sus canciones favoritas, que a la postre terminó siendo una alegre y emocionante despedida.

Jorge Gómez Gallego
Secretario Regional.

GLORIA ETERNA AL CAMARADA EDUARDO CONDE

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