El levantamiento de las voces de rechazo al anuncio de adelantar proyectos hoteleros en el Parque Nacional Natural Tayrona es muestra, una vez más, que el pueblo colombiano está dispuesto a defender este importante patrimonio ambiental de la nación. Lo ocurrido evidencia por una parte, la ausencia de una política ambiental seria de éste y los anteriores gobiernos, quienes se tiraban la responsabilidad como papa caliente, y por otra, la codicia de los privados que tienen propiedades dentro del Parque.
El gobierno de Juan Manuel Santos no ha protegido este Parque Nacional Natural como debe ser. Hoy no se sabe a ciencia cierta quiénes son los dueños del 84% del mismo, ni cómo las adquirieron y mucho menos cuáles son sus extensiones reales. Y lo que es peor, se tiene como posibilidad el desarrollo de proyectos económicos en él, diferentes al ecoturismo, razón por la que ha estado en la mira de los inversionistas tanto nacionales como extranjeros. Éstos privados no han descansado en buscar la forma de sacarle lucro.
El caso de los Ciruelos es uno de muchos que se han presentado desde el reconocimiento como Parque, donde los propietarios resultaron ser dos accionistas de la sociedad Promotora Arrecifes SAS, los mismos del Six Senses que promovieron la construcción de un hotel 7 estrellas. He aquí la principal amenaza del Tayrona, por lo que tiene razón la directora de Parques Nacionales al decir que lo ideal es que no hubiese propiedad privada dentro de él.
La decisión de suspender nuevamente la licencia al proyecto Los Ciruelos no resuelve el problema de fondo. Se requiere revocar ésta, sacar a los privados y que el Tayrona pase a manos del Estado. El Gobierno tiene las herramientas para hacerlo en la ley 99 de 1993 que señala, que el Estado puede recuperar los predios privados que se encuentren dentro de los Parques Naturales. Si no es así, el gobierno de Santos puede terminar haciéndonos conejo como recientemente hizo con el Páramo de Santurbán, en el que su declaratoria de Parque Nacional, dejó una zona para continuar con el proyecto minero de extracción de oro.
Es necesario que el pueblo magdalenense se organice en defensa del Tayrona, atentos sí revive, no solo el proyecto Los Ciruelos, sino el hotel 7 estrellas. Debemos rechazar toda intención que busque afectar negativamente el Parque por intereses económicos. En hora buena el Alcalde Carlos Caicedo ha promovido la realización de un gran foro donde las fuerzas vivas de Santa Marta participen. Los estudiantes de la Universidad del Magdalena abogamos porque nuestra Alma Mater juegue en papel de vanguardia en este proceso.
La propuesta es organizar el comité cívico en defensa del Tayrona, en el que participe todo el pueblo magdalenense y se haga posible que el Parque pase a manos del Estado, asegurando así la protección y preservación de este importante patrimonio natural de la nación colombiana.