Oscar Varón, El NUevo Día, Ibagué, septiembre 13 de 2004

La semana arrancó con una nueva reducción de los precios de arroz en el país. Esto desencadenará un paro nacional de los productores del cereal, del cual se definirá su hora cero el próximo jueves 16 de septiembre cuando diferentes distritos de riego del Meta, Casanare, Huila, Santander y Tolima se reúnan en el municipio de Saldaña para establecer los parámetros de esta protesta generalizada. Así lo manifestó Angel María Caballero Lian, presidente de Salvación Agropecuaria.

La situación, según Caballero, tocó fondo para los cultivadores en las últimas dos semanas. Efectivamente en el departamento del Meta, el precio de compra al productor bajó de 65 mil a 63 mil pesos. Incluso, molineros como Baldomero Cleves, liquidaron arroces a 58 mil pesos, lo que originó un mitin por parte de los campesinos del Meta, que se sintieron ultrajados por tal oferta. Así lo reportaron agricultores adscritos a Salvación Agropecuaria.

De igual manera, una mayor decadencia se presentó en el precio para el departamento del Tolima, que disminuyó en dos mil pesos al pasar de 70 mil a 68 mil pesos; en tanto que el caso más crítico lo representa Casanare en donde la compra de la cosecha se encuentra entre 56 y 58 mil pesos para producciones entre 65 y 70 bultos de paddy verde por hectárea.

Costos de producción

La crisis o actual quiebra del sector se puede leer mucho mejor desde los costos de producción.

“En el Meta producir una hectárea para cualquier agricultor arrocero cuesta alrededor de tres millones 200 mil pesos, teniendo 75 bultos por hectárea en promedio de paddy verde, en tanto que a la hora de vender el producto a los molinos apenas el campesino puede negociarlo en dos millones 700 mil pesos.
“Para el Tolima y Huila, los costos oscilan entre cuatro millones 200 mil y cuatro millones 500 mil pesos y al momento de la venta solamente pagan entre cuatro millones y tres millones 800 mil pesos. En este sentido los productores están perdiendo en promedio entre 400 mil y 500 mil pesos en los Llanos y en el Tolima Grande.

“Al respecto, creo que estamos asistiendo a la quiebra de la cadena de los productores de arroz en Colombia. Este espectáculo es deprimente”, indicó Ángel María Caballero.
Dicha situación presagia un peor futuro en el equilibrio de los precios, pues todavía falta por recoger 10 mil hectáreas en el Tolima, un 15 por ciento de la cosecha del Meta y 200 mil toneladas en Casanare, lo que a juicio de los productores son motivos suficientes para generar un paro nacional, que probablemente se volcará a las carreteras colombianas para protestar por esta situación, generada por las importaciones de arroz, en la posición usurpadora de la industria molinera y a la tardía aplicación de mecanismos de protección por parte del Gobierno actual.

Movilización
El pasado jueves 9 de septiembre se reunieron en el sur del departamento distritos de riego, dirigentes y cultivadores de arroz, en el evento se llegó a la conclusión de que se deben orientar los esfuerzos de los arroceros a la organización de un paro nacional.
“En atención a la quiebra del sector y después de escuchar las diferentes voces, el 16 de reunirá en Saldaña cerca de 400 personas, entre los que se encuentran líderes arroceros, miembros de distritos de riego y productores de los departamentos anteriormente mencionados para fijar la hora cero del paro.

“No se puede aceptar de ninguna manera el nuevo descalabro de precios, que en el Meta llega a 63 mil pesos, en Casanare a 58 mil y en Tolima en 68 mil pesos”.

Dinámica social

“En atención a la evidente ruina del sector, vamos a exigir que el Gobierno actúe para obtener una redención en la cadena de los quebrados del arroz, pues con tan poca rentabilidad las personas que perdieron la cosecha en los molinos no van a tener como pagar sus créditos, o lo que es peor no existe dinero para irrigar el comercio pues no hubo ganancias”, sostuvo Caballero.

“Para tomar un solo caso, en el municipio de Saldaña existen alrededor de cinco mil personas que dependen directamente del arroz al año. Estas personas hacen mercado, cubren servicios públicos, compran artículos de demanda familiar, pagan impuestos y cancelan los estudios de sus hijos, todo gracias al arroz.

“Con esta situación y con la rentabilidad sacrificada, uno piensa que seguramente estos seres humanos no van a tener la oportunidad de suplir sus necesidades elementales. Indirectamente, también se afectaron los transportadores de carga, los mecánicos, los restaurantes y todo el comercio.
“La ecuación es simple, el arroz irriga toda la economía de este municipio y la mayor parte del sur del Tolima, y si no hay ganancias no hay dinámica.
“Lo mismo sucede con Usocoello, del cual dependen seis mil personas directamente y el cual sostiene en buena parte a Espinal, Chicoral y Guamo, por no decir que a todo el centro del departamento. Ahora bien con ese panorama local uno no se imagina lo que sucede en el Meta, y peor aún en el Casanare”, dijo Caballero.
Ante la realidad que significa una quiebra arrocera, Caballero manifestó que “la situación económica vivida y su impacto social amerita que el paro sea de mucho impacto. Aunque los detalles están por definirse, es indiscutible que va a ser en las carreteras”.

Intervención

“El paro servirá para exigir que se condonen o se reestructuren las deudas de los que se quebraron porque si hay algo claro es que el Gobierno nacional tiene la mayor parte de culpa en esta problemática y de alguna manera la red de miseria en el arroz para esta cosecha es producto de sus malas políticas.

“El hecho de que el Gobierno haya permitido el ingreso de arroz triangulado y legal de Venezuela, así como aprobado a través del Mecanismo de Contingentes Agropecuarios importaciones de arroz tailandés, junto con la permisividad mostrada ante la industria, que llevaron a la quiebra a los productores, lo hace responsable directo del futuro de estos agricultores”, indicó Caballero.
Adicionalmente a la condonación de las deudas contraídas con el sector bancario estatal, los arroceros pedirán en el paro que se restrinjan los créditos blandos por parte de Finagro a las industrias que no participen del incentivo al almacenamiento, tal como lo propuso Cesar Pardo, presidente de Finagro en Villavicencio. Esta medida obligaría a la molinería a comprar en condiciones menos injustas el cereal.

“La otra medida es que el Gobierno compre arroz blanco a 80 mil pesos para que el paddy se ubique en 70 mil pesos (que sigue siendo precio de ruina), y con lo cual al menos se evitaría un mayor descenso en los precios”, propuso Caballero.
“Ampliar la distribución del incentivo de almacenamiento hasta el 31 de octubre es un pañito de agua tibia en medio de un mar de calamidades”

Molinería
Parte del descalabro en los precios, según los productores, se le debe a la molinería que además de contar con excedentes se dio el lujo de salirse del pacto de la cadena para comprar por debajo del valor de referencia del mercado (70 mil pesos).

Dicha situación hace que los agricultores le soliciten al Gobierno que no otorgue los créditos para esta gran industria, ya que además de que ésta ingresa arroces vía importaciones en donde las ganancias superaron los 10 mil millones de pesos tampoco fueron lo suficientemente justos para transmitir al consumidor final las ventajas comerciales y de precio con las cuales cuenta en el mercado de la distribución.
“La industria se ha quedado con un 75 por ciento del margen de ganancias del productor, hecho generado en la depresión del precio; en tanto que al consumidor solamente le habrán transmitido un 25 por ciento de dichas ventajas.

“No se puede dudar que el grueso de las utilidades haya quedado en manos de la industria molinera, que además controla el mercado de arroz blanco empaquetado por 75 kilos, el cual vende a 92 mil pesos cuando los vendedores de bulto normalmente lo negocian a 75 mil pesos”, explicó Caballero.
Adendo modificatorio

El pasado viernes el Ministerio de Agricultura expidió el adendo cinco que modifica el reglamento para otorgar el incentivo del almacenamiento, en el cual se describe que “el incentivo se aplicará para arroz paddy seco o su equivalente en blanco producido y almacenado por los agricultores en las zonas arrocera en el país, en un 100 por ciento de la cantidad almacenada entre el 10 de septiembre y el 31 de octubre de 2004.

“Tendrán derecho al incentivo, los agricultores que cultiven arroz blanco en todas las zonas del país y que antes del 17 de septiembre se inscriban ante Fedearroz para efectos del incentivo, diligenciando el formato oficial que suministra la BNA.

“Se entiende que, para efectos de la inscripción y certificación, Fedearroz no podrá exigir que el agricultor esté afiliado a dicho gremio”.

Sobre el tema, Caballero, afirmó que “este adendo es un pañito de agua tibia en medio de un mar de calamidades.

“Esto no va a tener ningún impacto sobre el sector, porque el incentivo ya existe e igual, la industria no lo ha querido hacer efectivo, en tanto que es muy probable que no lo vaya a utilizar.

“Con la medida del Ministerio se va a mitigar la caída del precio hasta el 31 de octubre, pero como hubo sobre oferta y excedentes, lo más seguro es que se siga recogiendo arroz en noviembre y diciembre, pues faltan aún 300 mil toneladas por almacenar en el país y el cálculo real dice que esta recolección irá hasta finales de 2004.

“Otra perspectiva dice que los molinos ya están saturados y que solamente hasta enero de 2005 se comenzaría a dar salida al grueso del producto almacenado.
“Así las cosas, quedarían por fuera y sometidos a una quiebra mayor quienes recojan arroz a partir del primero de noviembre.

Adicionalmente no se sabe dónde se va almacenar ese arroz.
“La única manera de que esta medida tenga un verdadero impacto en la canasta del productor es que se amplíe el incentivo hasta enero de 2005”, afirmó Caballero. Para el presidente de Salvación Agropecuaria el paro se mantendrá a pesar de esta medida que no representa una mayor evolución ante la crisis del sector.

“Peor aún, este adendo que el Gobierno lanzó de afán, seguramente después de conocer las intenciones de paro, tiene el más grave problema en que no le hace ni cosquillas a la industria molinera ni la motiva, pues repito, están llenos de arroz. A los molineros solamente se les puede apretar con la restricción en los créditos blandos.

“Dicha modificación le sirve solamente a un gran productor que quiera almacenar su arroz por 40 días y es tan corta la orientación del adendo que ni siquiera hay tiempo de tramitar los requisitos para su consecución; mucho menos, se alcanzarán a beneficiar a los pequeños productores.
“Ese artículo no tiene mayor impacto y nos ratificamos en el paro, por que no es con pañitos de último momento como vamos a salir de la quiebra”, finalizó Caballero.

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