El pasado 5 de diciembre representé a la Asociación Colombiana de Consumidores en el seminario-taller Acciones sobre la política farmacéutica nacional. En esa interesante jornada tuve ocasión de departir con calificados expertos de la Escuela Nacional de Salud Pública y de la Dirección de Salud Departamental sobre tan preocupante tema.

El gobierno de los Estados Unidos viene presionando, en todos los foros del comercio mundial, por la adopción de normas ADPIC-plus en materia de propiedad intelectual de medicamentos. Esta sonora sigla se refiere a los países que buscando tratados comerciales con la superpotencia, aceptan normas más estrictas y gravosas en materia de propiedad intelectual como patentes de segundo uso y sobre usos triviales de sustancias conocidas, extensión del término de las mismas más allá de veinte años, protección generalizada a los datos de registro sanitario, limitación para la aplicación de las licencias obligatorias y prohibición de importaciones paralelas, superando así la Declaración de Doha, de la Organización Mundial del Comercio, de noviembre de 2001.

Esta Declaración antepuso el derecho a la salud pública sobre la protección de los intereses privados comerciales. Asimismo confirmó la libertad de los países para tomar medidas que limiten los efectos del monopolio establecidos por las patentes, cuando sea necesario para proteger la salud pública y fomentar el acceso universal a los medicamentos. Sobre la fundamental Declaración de Doha el lector puede consultar los comentarios de Médecins sans frontières en su página web.

A la Declaración anterior se llegó gracias a la India, Brasil y Suráfrica especialmente. Los dos primeros países fusilan las drogas de patente que sus habitantes no pueden adquirir y el tercero las requiere para combatir una de las peores pandemias de sida.

Como en esos países se adquieren retrovirales por una fracción del precio impuesto por las transnacionales farmacéuticas, éstas no han tenido más remedio que concertar, con los países pobres, precios más favorables, so pena de tener que ceder todo ese mercado a los laboratorios de la India y del Brasil. Por eso recientemente se firmó el Acuerdo de Lima entre los principales laboratorios y la mayoría de los países de América Latina, que significa una reducción (todavía insuficiente) de cerca del 70% del costo de los retrovirales para los servicios de salud. Ojalá pronto llegue ese alivio a Colombia, donde el abuso ha sido especialmente elevado y tolerado, por las autoridades de salud, mucho más de la cuenta.

Por eso es de celebrar que el actual Ministro de protección social esté volviendo sobre los pasos de su siempre desacertado antecesor. Ahora la posición del Ministerio es la de exigir participación en la discusión del ALCA, con el fin de que Colombia no se retire de la Declaración de Doha, de tal manera que la política nacional de drogas (cuya formulación está lista) se convierta en una realidad eficaz. Por desgracia el Ministro de comercio ha hecho manifestaciones aparentemente favorables a las pretensiones de las multinacionales, lo que indicaría nuestra adhesión a los postulados ADPIC-plus, con el consiguiente incremento de la factura farmacéutica nacional, la ruina de las familias y el descalabro económico absoluto del ISS y las EPS.

Queda flotando, entonces, la impresión de que los compromisos implícitos del Plan Colombia se impondrán a pesar de las oportunas llamadas de atención de los ministerios de protección social y agricultura, sobre los aspectos inadmisibles de buena parte de los objetivos que los Estados Unidos consideran como prerrequisitos inexorables para el libre comercio entre ellos y nosotros.

También es necesario considerar las advertencias de ASINFAR y la Fundación Misión Salud en el sentido de que si aceptamos las exigencias gringas en materia de medicamentos, su costo para el país subiría 60% por encima de su ya intolerable nivel de precios.

Además los laboratorios nacionales han denunciado que las importaciones farmacéuticas subieron de US $ 35 millones en 1992 a US $ 600 millones en el 2002 por efecto de las maquinaciones de los laboratorios extanjeros.

Con el ALCA farmacéutico la situación llegaría a los extremos aterradores que el Ministerio de Comercio está soslayando con la fatuidad de quienes se autoproclaman tan listos como la contraparte.

P.s. ojalá el Acuerdo de Lima se cumpla pronto en Colombia aunque ya quedó superado por el que firmaron el pasado 13 de diciembre la República Surafricana con Glaxo (U.K.) y Boehringer (R.F.A) para rebajar en ese país los retrovirales en un 90%!

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