En el siglo XVIII, en plena confrontación por la independencia de los Estados Unidos respecto de Inglaterra, se acuñó la consigna “impuestos sin representación son tiranía”, lo cual se refería a los tributos que imponía la metrópoli inglesa a sus súbditos en Norteamérica para sostener sus guerras en Europa, sin mediar ninguna representación de aquellos. De allí se extendió al principio general de derecho internacional que no pueden haber impuestos sin representación, es decir, sin ser aprobados por los órganos legislativos elegidos por los ciudadanos.
Durante el proceso tortuoso de imposición del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Barranquilla por parte de la alcaldesa Elsa Noguera a través del Decreto 0212 del 28 de febrero de 2014, numerosos sectores sociales, académicos y personalidades hicieron análisis críticos sobre el contenido y la forma del instrumento de planificación, entre otros sobre la financiación del mismo, que contiene aumentos de los actuales impuestos, la creación de nuevos tributos y el endeudamiento del distrito con la banca internacional a cuenta de los contribuyentes, la mayoría de la clase media y los sectores populares.
Dicho y hecho. Va porque va. Estudiando el decreto de marras, encontramos lo siguiente:
– Artículo 70: creación de tele peajes en vías públicas del distrito.
– Artículo 467: Clasificación de los instrumentos de financiación del POT “se podrá utilizar mecanismos que son incorporados en el presente Plan y se estructurarán y reglamentarán a través del Estatuto Tributario Distrital y/o decretos reglamentarios complementarios al presente Plan, entre otros los siguientes: por medio del cobro de tarifas, mediante el cobro de impuestos locales, entre los que se destaca el impuesto predial y el de industria y comercio, avisos y tableros”.
– Artículo 468: incremento futuro de predial en áreas desarrolladas.
– Artículo 474: contribución por valorización.
En medio de las graves dificultades por las que atraviesa buena parte de la población barranquillera, derivadas principalmente del retroceso económico documentado por las cifras del Dane, donde sobresalen las caídas de la industria y el comercio y los aumentos del sector financiero y el recaudo de impuestos, las capas dirigentes de la capital del Atlántico se ensañan con la ciudadanía al imponerle un POT por decreto, inconsulto y al servicio de los potentados, con el cual llegan al extremo de ordenar aumentos impositivos pasando por encima de la representación ciudadana. Las demandas no se harán esperar, acompañadas de las protestas sociales justificadas.