El Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural estuvo en Malokas, la feria anual de Villavicencio, echándose un “carretazo” sobre lo que piensa el actual gobierno para en el próximo cuatrienio desarrollar el agro y Colombia.
No se requiere mayor perspicacia para desentrañar que el ministro Lizarralde, vino a presentar el programa agrario para la reelección del presidente Santos, cuando los agricultores y ganaderos asistentes al evento de Malokas-académico, esperaban respuestas a una crisis agraria que ya parece un martirologio.
“El actual Ministerio que tenemos no es el que merece Colombia”, se despachó y a continuación describió con pelos y señales lo que deberá hacer el agro colombiano para llegar a la modernidad y colocar el país entre las potencias de la tierra. Precisó, que ello sería con políticas como el TLC, que según él está funcionando a las mil maravillas y enfatizó que si el agro no quiere caldo se le darán dos pócimas, al elogiar las bondades de la “Alianza Pacífico”, el nombre del más actualizado de los TLC con que Santos coloca su impronta a esa nefasta política que para los productores, ya lo hemos dicho, significa bajos precios para sus productos frente a importaciones subsidiadas. A los arroceros los zahirió instándolos a que busquen otra actividad, que el “gobierno los acompañará” en ese calvario de reconversión.
Nada dijo de la desolación de los arroceros, ni de la ruina inminente de los frijoleros de la cordillera metense; de el desánimo de los ganaderos ante las importaciones de carne y leche; sobre las introducciones de cerdo no se percató del negativo impacto que están ocasionando; calló ante los ruinosos precios del maíz y nada explicó sobre la “rebajona” de los de la soya cuando la fórmula de conversión al precio nacional los favorece. De la toma de la altillanura por los extranjeros y los “nuevos llaneros”, confesó que él es uno de esos especímenes, pero masculló que todo lo ha hecho dentro de la legalidad. Cuando se le encaró con el aumento de los subsidios norteamericanos casi en el doble por año, se atrevió a decir que los subsidios eran limosnas con las que no comulgaba su gobierno; sin embargo, se cuidó de mencionar que los palmicultores, su gremio, han recibido tantos que doblaron al área durante el uribato; llegó al colmo de sugerir para Colombia el sultanato con rotación de rey en malasia.
Con esa inopia de argumentos pretende el santismo conquistar el respaldo para reelegirse; ello solo será posible si la “mermelada” es carnada suficiente para esconder tan ponzoñoso anzuelo; los productores rurales deben acertar que para resolver sus penurias, no pueden elegir los mismos el 9 de marzo y el 10 sentarse a reclamar soluciones de quienes los han embaucado.