Como todas las listas del POLO en esta contienda, La del Meta a la Cámara no es la excepción. Tres personalidades distintas y una impronta única: su vasta trayectoria en la lucha social y popular.

El maestro Carlos Gaviria, guía espiritual del único partido de oposición, define didácticamente la izquierda: es aquella posición política que siempre está con los débiles y excluidos; concordante con ello, esta triada es de izquierda.

Timoteo Romero, nacido en Une, el “kremlin” del oriente cundinamarqués, criado en Granada, capital del Ariari, abraza las tendencias de izquierda tempranamente, pues su actividad estudiantil en la Normal de Villavicencio, la marca el agrupamiento de sus compañeros y la defensa de la educación pública y su calidad; ya formado como maestro, la Asociación de Educadores del Meta, sindicato magisterial afiliado a FECODE, es su escenario de lucha y la CUT regional, su posterior tablado, desde donde emprende una reingeniería de esa central obrera en la región, ampliando su ámbito de lucha más allá de la siempre necesaria defensa de los trabajadores, hasta abarcar intereses regionales.

Néstor Restrepo, de ancestro aguadeño, en el viejo Caldas, migración que floreció en nuestro departamento, con doce hermanos más, emprendedores por raza y buenos ciudadanos por formación; a Néstor en esta diversidad familiar le correspondió lo de la acción social; su paso durante 11 años por la dirección ejecutiva de la Cámara de Comercio de Villavicencio, marcó toda una época, añorada por los metenses, lejos de la politiquería enseñoreada hoy en tan prestante entidad.

El “sabio” Carlos cano, como lo apoda cariñosamente uno de sus mejores amigos, autodidacta e inventor de muchos “secretos” en la recolección de granos, mecánico “deshacedor de entuertos”, librepensador practicante, cuestionador impenitente, experto en construcción de vivienda popular, descuidando sus ocupaciones productivas, dedica buena parte de su tiempo y talento a la lucha por una Villavicencio, su ciudad natal, en donde quepamos todos y dignifiquemos la existencia de inmigrantes y desplazados de diversas violencias, endemia asentada en el llano.

A estos tres, tan diversos y distintos, los unió el rechazo al “raponazo” de las regalías; estarán en primera línea en la brega por la reversión de Pacific Rubiales y en cuanta batalla, por la región y sus gentes, requiera su calificada experiencia; además, “diabéticos” abstemios de la mermelada con que se encubre el mal gobierno, repugnada por los colombianos de bien. Sus hojas de vida, son de lejos las mejores de cuantas aspiran a representarnos en la cámara baja del Congreso Nacional. Votar bien es marcarlos en el tarjetón el 9 marzo.

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