Con el pretexto de mejorar el esquema hidráulico y electromecánico del sistema de Acueducto Local, el pasado 28 de febrero la empresa multinacional Aguas de Cartagena –Acuacar- adopto la determinación de suspender la prestación del servicio de Agua Potable por más de 18 de horas en la ciudad.

Esta empresa creada por la escritura pública número 5427 de 1994 como una sociedad de economía mixta y que surge después de la privatización de las empresas publicas distritales por medio del acuerdo N.042 de 1994, como consecuencia de la supuesta ineficacia en la prestación por parte de los anteriores operadores, ha demostrado hasta la saciedad que cada día obtiene mejores utilidades a costa de un pésimo servicio.

En efecto, según el último informe de gestión presentado por la Gerencia general de Acuacar sobre sus estados financieros, se indica como los ingresos operacionales obtenidos por la venta de servicios se han incrementado significativamente, al pasar estos de 157.865.828 mil millones de pesos a más de 176.367.481 mil millones de pesos entre 2011-2012, desagregados así : Por concepto del servicio de acueducto, los ingresos conseguidos fueron 91.957.714 mil millones de pesos, cuando en el 2011 fueron de 85.348.275 mil millones de pesos; Asimismo, en relación con la operación del sistema de alcantarillado, los recursos logrados fueron del orden de los 54.984.777 mil millones de pesos, cuando en el año anterior se había ubicado en los 49.030.000 mil millones de pesos y las ventas realizada por “otros servicios” alcanzaron la cifra astronómica de 31.069.948 mil millones.(Informe de Gestión ACUACAR,2013)

Consolidado una sólida posición financiera que se expresa en un excedente operacional de 20.801.749 mil millones de pesos, con un Ebitda – Indicador técnico que representa la utilidad operativa del negocio – de 33.552 mil millones de pesos en 2010 a más de 36.710 mil millones de pesos en 2012, es decir mejor negocio imposible.(Informe de Fitch o Raitings,2013)

Sin embargo, al examinar los principales vectores técnicos que nos permiten constatar si la prestación de este servicio fundamental es óptima o no en el distrito, hallamos que en un índice determinante, el de pérdidas de aguas no contabilizadas para la ciudad, según un informe elaborado por la Interventora del contrato de concesión suscrito entre el gobierno distrital y Aguas de Cartagena (Acuacar), se estableció que del volumen total del agua no contabilizada tratada, que asciende a más de 26.303.643 millones de metros cúbicos, más de 2.086.270 millones de m3 se perdieron por los insuficientes procesos de tratamiento de este “eficaz” operador privado y los recursos que se están destinados para modificar dicha realidad son 3.665.6662 mil millones de pesos, lo que no representa absolutamente nada.

Como si esto no fuera lo suficientemente grave, estas pérdidas equivalen en la actualidad, al 35% del total, hecho que es absolutamente ilegal e inaceptable debido a que, en las estipulaciones del contrato de concesión se prescriben que las pérdidas permisibles para Acuacar no pueden superar el 25%, y la actual administración de Dionisio Velez frente a esta situación no ha adoptado ningún tipo de medida sancionatoria en contra de este operador privado.

Además, las pérdidas de aguas imputables a procedimientos desarrollados en la planta de tratamiento de Acuacar fueron en 2013 de 3.898.631 millones de metros cúbicos, que gracias a la incompetencia de Acuacar nos toca sufragar a todos los usuarios de este servicio y que a su vez, se reflejan en los altísimos costos de las tarifas. (Informe de interventoría, Consorcio Acuacar, 2013)

Por ello, en el marco de estas elecciones mi respaldado es por el candidato Luis Alberto Mendoza, quien han expresado con gran acierto la necesidad de realizar con su llegada a la cámara baja, una serie de debates de control político a Aguas de Cartagena por los abusos que viene cometiendo en contra de los cartageneros e igualmente colocar su investidura al servicio de las justas reclamaciones de los ciudadanos porque se les garanticen sus derechos esenciales.

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