Recurrir al trillado argumento de que la región no se puede quedar sin Senador, como estratagema para captar los votos de los cesarences, no pasa de ser un monumento al mamagallismo macondiano, ¿acaso se puede olvidar la participación en el Congreso de la clase política del Cesar?, ¿como tapan la medalla a la excelencia que les cuelga como albañiles y ayudantes del edificio que colapsa de la Colombia que han construido?; el desastre salta a la vista; pupitrean las más horrorosas leyes en contra de la nación y de la mayoría de población colombiana, como actores segundones de cine mudo, que a pesar de cargar una inmensa culpa, aparecen sus nombres en los últimos renglones del reparto de la película, aprueban todo sin inmutarse pero ni siquiera la voz se les conoce .

Cambian el apoyo al gobierno en el senado y cámara, por las sobras de la mermelada que les alcanza para mantener su vigencia clientelista; unos puestos, unos contratos, unas obritas y pare de contar, hoy pertenecen a la manguala santista unos están con la reelección y otros con Uribe, con sus posiciones han servido de peones de brega a la implementación de las políticas que en materia económica han destruido el aparato productivo de la nación tanto de la ciudad como del campo, dejando a la nación al borde del colapso.

En el Cesar sí que hemos llevado golpes de la hecatombe; se esfumó el incipiente desarrollo de la agroindustria ahogada en su cuna, el campo a pesar de que se resiste a desaparecer tiene los días contados, como en ninguna parte padecemos los efectos de las privatizaciones de la salud, la educación y los servicios públicos y en minería que nos la impusieron como la alternativa de soluciones a los añejos problemas de atraso y pobreza, nos ha llegado como una peste; deterioro ambiental, serias afectaciones en la salud, desviación de ríos, desplazamiento, aumento de la pobreza, alza en los precios de la canasta familiar, tercerización laboral, violación a las normas de seguridad industrial y salud ocupacional, elevados índices de trabajadores mientras que las multinacionales reciben el mayor porcentajes de las utilidades ya ni siquiera contamos con las regalías, raponazo que respaldaron los congresistas del Cesar, quedándonos además los inmensas troneras por la explotación del carbón a cielo abierto.

Sobre ellos recae la responsabilidad de haber avalado todo lo que angustia a la nación y especialmente lo que corresponde a nuestro terruño, para que a vengan recitarnos como si no estuviera pasando nada, la monserga de que hay que votar por candidatos del Cesar, es decir, nos están echando el cuento del gallo capón, ofreciéndonos más de lo mismo en un círculo vicioso en clásica mamadera de gallo caribeña.

El artilugio se arma porque otros candidatos recogen votos en la comarca y amenazan sus cotos de caza colocando en aprieto sus curules, la mayoría de de ellos pertenecen a las mismas huestes politiqueras y utilizan el mismo cebo pero quizás más atractivo y atrapan un caudal de voto nada despreciable y las consecuencias de esta batida es igual de truculenta a lo que han hecho nuestros paisanos.

Muy pocos son los candidatos que encuentran respaldo de opinión, pelo a pelo, sin trapisondas, sin ofrecimientos, sin dinero solo con el respaldo de ser juiciosamente estudiosos de la sociedad colombiana, con excelente formación académica, pero sobretodo con vocación de servicio que decidieron atar su suerte a los avatares de la inmensa mayoría de los colombianos, se la han jugado en el congreso y fuera de él por la defensa de la producción nacional en contra de las prerrogativas concedidas a los intereses extranjeros especialmente los norteamericanos, aguerridos contradictores de los TLC incluso desde antes que se negociaran y se firmaran, han estado en los sitios de privilegios en las luchas sociales de aquellos que defienden nuestra soberanía alimentaria especialmente al lado de los campesinos en contra de las importaciones masivas de alimentos, se han batido como verdaderos gladiadores en el congreso contra las dadivas otorgadas a las multinacionales para que se apropien de nuestros recursos, se han opuesto tenazmente a la privatización de la salud hoy mercantilizada y entregada a la voracidad de las EPS, han sido muro de contención en el avanzado proceso de privatización que padece la educación, se opusieron a la privatización de los servicios públicos, han estado permanentemente al lado de las exigencias reivindicativas de los oprimidos de Colombia, de los camioneros, de las madres comunitarias, de los maestros, de los obreros de la minería, de los proletarios del petróleo, de los estudiantes, de los jornaleros, de los empresarios.

No habido en la nación una justa reclamación y una lucha social que no haya contado con el apoyo de estos congresistas pero uno en especial JORGE ENRIQUE ROBLEDO del Polo Democrático Alternativo es bien merecida la simpatía que se ha ganado de los colombianos de bien y así mismo el respeto de sus contradictores, de lenguaje cortés pero firme en sus principios, maneja con propiedad los temas más complejos, pero tiene una virtud inigualable es un patriota a carta cabal y un luchador social de excelsa condiciones, tenemos en JORGE ROBLEDO un Senador de todos los colombianos y ahora que encabeza la lista al senado por Polo democrático alternativo respaldémoslo con nuestro voto como en otras ocasiones, repitámosle la dosis a los del cuento del gallo capón.

*Mencionado en la novela Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, hace parte del imaginario popular del Caribe colombiano, utilizado por el premio nobel una buena pieza de lo que se conoce como realismo mágico de Macondo.

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