La celda es oscura y fría, a lo lejos las cornetas de los buques y el graznido que emiten las gaviotas en su vuelo sobre la mar oteando los peces que servirán de alimento le impiden olvidar que un mundo continúa moviéndose afuera, el propósito de sus carceleros es doblegar su voluntad y la de los suyos, que renuncien incluso a la esperanza; las naciones que se precian de conformar la comunidad civilizada del planeta lo fichan como un terrorista aunque los hechos prueban que sus enjuiciadores representan el pensamiento y el comportamiento más retardatario en el epilogo del siglo XX; su cerebro cubierto por la nieve de los años encierra las imágenes del trato discriminatorio a los de su raza por el odioso apartheid que impuso en su tierra una minoría blanca y así afirma su decisión inquebrantable de resistir y abogar por el fin de ese detestable régimen; la masacre de Sharpeville más allá del dolor, es un motivo para persistir en la justa causa.
Las turbulentas aguas que rodean la prisión en la isla de Robben Island pretenden aislarlo pero el espíritu por la libertad que florece en cada rincón del Soweto trasciende las barreras geográficas y permanecen conectados hasta derrotar la infamia.
Es un día caluroso de verano, una leve llovizna cae sobre el área del penal, es un domingo de febrero y los corazones rojos de las pieles negras palpitan a un ritmo arrollador, Madiba es liberado y con él los Xhoza y los Zulu, los mestizos y los excluidos en el suelo sudafricano, es la victoria de la resistencia, es la derrota de la intolerancia y los privilegiados; aunque las desigualdades no se terminan, se avanza en el camino correcto, hoy es mejor que ayer.
Qunu será su última morada, en medio de canticos y la compañía de los ancianos del clan regresará a la tierra, no sin que antes los jefes de estado de las naciones que lo repudiaron le rindan los honores que le mereció su lucha .
Lejos del árido paisaje africano, en la cresta de Sudamérica, los afectados por el libre comercio, los agricultores arruinados, los enfermos abandonados por las EPS y la sostenibilidad fiscal, la industria postrada por las importaciones, los desempleados y sus empobrecidas familias tendrán su 11 de febrero, los Madibas entre los indignados se multiplican y deben seguir el ejemplo de persistencia y resistencia de Mandela y los patriotas Sudafricanos, es algo que los alcahuetas de los monopolios y el gran capital deberían considerar.