Hoy se reúne la XIII Asamblea Nacional de Dignidad Cafetera en Neiva en medio de la agudización de la crisis del agro nacional: los precios de los productos para los productores continúan a la baja mientras sus costos de producción aumentan, los dos paros que desembocaron en acuerdos con el gobierno de Santos que se comprometió a resolver algunos de los aspectos sensibles de la actividad agropecuaria, a la fecha no se han cumplido a cabalidad, el pago del PIC y los subsidios a cacaoteros, arroceros, y lecheros tan solo podían ser paños de agua tibia que transitoriamente le permiten a algunos aguantar mientras las políticas contra el agro prosiguen
Al tiempo prende motores la campaña electoral que definirá si esas política nefastas para el país continúan o si por el contrario el país decide un cambio de rumbo que por fin le permita a nuevas oportunidades a los sectores económicos y sociales deprimidos, en las filas de las distintas dignidades como quedó establecido desde el comienzo no se le exige militancia política a nadie, pero inevitablemente habrá quienes se decidan por darle el voto a los candidatos de la Unidad Nacional que tiene postrado al país con el Libre Comercio y también quienes coherentemente con lo expresado en las jornadas de protesta apoyarán a quienes representan la oposición y la posibilidad de revisar los TLC.
La opinión pública debe tener claro, así como los miembros del gremio que estas decisiones no deben socavar la unidad de los agricultores que mantendrán su organización como única garantía de defensa de la arremetida del gran capital contra la pequeña y mediana producción y todos al mismo compas tendrán que marchar solidariamente en los primeros días de diciembre a Bogotá para ratificarle al gobierno que no se le facilitaran las cosas en su propósito de liquidarnos y que por el contrario la resistencia arreciará.
Refresca ver la valerosa lucha de los trabajadores de la Salud que en estos días siguiendo el ejemplo aleccionador de sectores del agro, estudiantes y mineros se decidieron a ocupar las calles principales del país para rechazar una reforma al sector que resulta ser otra infamia contra la gente a la que se sacrifica en aras de mejorarle el negocio a los inversionistas de las EPS.
Lento pero seguro quienes aún abrigan ilusiones con los mandatarios de siempre terminarán desengañados y no tendrán más remedio que engrosar las filas de las dignidades.