Acompañé la asamblea de los trabajadores afiliados a SINTRACES, Sindicato de Trabajadores de la Compañía Eléctrica de Sochagota, el pasado sábado 19 de octubre. Un sindicato que cumplió dos años de existencia cuyos afiliados, en demostración de verdadera democracia, eligieron a sus directivos.
Hacer sindicalismo en Colombia es difícil, muy difícil. Los patronos, empleadores como los llama la ley, suelen encontrar en el movimiento sindical un fuerte rival para sus ganancias. Ganancias que son desmesuradas cuando se trata de compañías multinacionales. Este sindicato, SINTRACES, agrupa los trabajadores que generan las utilidades de la alemana EVONIK STEAG GMBH, que controla más del 50% de las acciones de la CES, Compañía Eléctrica de Sochagota (CES), que opera termopaipa IV, una generadora de energía de 165 megavatios.
Y, hacer sindicalismo en Colombia, no solo es difícil por ser este país el lugar en donde más se asesinan a dirigentes obreros, sino porque muchos consideran que las empresas se acaban por culpa de los sindicatos. Me aparto de quienes así opinan. Muy buena parte de la crisis industrial del país proviene de la política económica que han adelantado los gobiernos de los últimos 23 años. Es así que la mayoría de las empresas cambiaron de dueños y los propietarios colombianos fueron reemplazados por propietarios extranjeros y las que no se sometieron a esta “extranjerización” fueron liquidadas si eran empresas públicas o sometidas a desventajosas condiciones, si eran de particulares.
La inmensa mayoría de las empresas que producen calzado, textiles, muebles, autopartes y alimentos sufren lo indecible no por sus trabajadores, sino por un estado dedicado al favorecimiento del gran capital extranjero y porque los “señores del agio y la usura” internacional les merodean sus finanzas y mercados. Los empresarios nacionales lo entienden claramente. Nos lo recuerdan los dueños de Sidenal, la siderúrgica nacional que compite con las brasileras Gerdau y Votorantim y cuyas dificultades se exacerbarán al máximo cuando se aprueben y entren en vigencia los Tratados de Libre Comercio con Corea y Turquía.
Los trabajadores son quienes producen los bienes, servicios y las utilidades de las empresas y, por eso, ellos aspiran a que sus ingresos, condiciones de trabajo y relaciones laborales sean mejores cada día. No aceptan que siendo los creadores de la riqueza sus condiciones de vida en vez de mejorar, empeoren. Encuentran en los sindicatos, sus organizaciones naturales, la herramienta de defensa frente al poder del gran capital y cuando se trata de defender sus puestos de trabajo, entienden que deben respaldar a los empleadores nacionales cuando estos son amenazados por las importaciones de lo que producen o por las crisis que el gran capital les genera. Por eso nos llena de alborozo que un sindicato con claros principios surja y se mantenga. Felicitaciones para SINTRACES en su cumpleaños dos.