Quienes hemos participado en la contienda política desde la perspectiva de la lucha democrática abogamos por un acuerdo entre los grupos alzados en armas y el establecimiento, nada facilitaría más el debate que un escenario en el que nadie se sienta constreñido por la amenaza de un fusil, este temor es el sustrato que facilita la permanencia de expresiones políticas como el Uribismo, justamente en zonas en donde en alguna época operaron a nombre de la izquierda algunos de estos grupos, como el sur del Huila se afianzan los principales bastiones del electorado del expresidente; se equivocan quienes esperan grandes debates en el congreso entre el senador Uribe y los congresistas de la Unidad Nacional si esta logra reelegirse en cuerpo propio o ajeno, la agenda del legislativo de los últimos años gira y lo seguirá haciendo alrededor de la aprobación de mecanismos para facilitar la llegada del capital extranjero y en eso coinciden plenamente, sobre una política agraria de favorecimiento a los grandes enclaves propiedad de firmas extranjeras, incluida la entrega de tierras de la nación y en esto nuevamente comparten en lo absoluto el mismo criterio, no debemos olvidar que salvo la variación de Santos en el manejo del conflicto con las guerrillas y su relación con naciones aparentemente afectas a estos grupos, todo lo demás es la continuidad de lo hecho por el gobierno anterior; las privatizaciones, el servicio de salud, los Tratados de Libre Comercio.
Si logra concretarse acuerdos en la Habana y posteriormente con los delegados del ELN, sobre que podrían discutir estas dos facciones de la derecha colombiana? Seguramente sobre quien logra quedarse con las coimas de los negocios que quedan por hacer: la venta de Isagen, el 90% de Ecopetrol, más concesiones para la explotación de los recursos naturales y por supuesto el botín de la contratación de los bienes y servicios por parte del estado.
Si los colombianos quieren zafarse de este círculo vicioso tendrán que iniciar por elegir a los cargos de representación y al ejecutivo a quienes vienen planteando una política distinta, que coloque en primer plano el interés nacional, tal y como viene aconteciendo en países como el Ecuador, Brasil, Uurguay y otros en que no se proclama el Socialismo, sino una democracia que suelte las amarras de las potencialidades nacionales, libres de la injerencia de potencias extranjeras, para conducir al progreso de sus pueblos.