La audiencia estaba expectante luego de esperar infructuosamente por tres meses que convocaran las mesas de negociación que el gobierno había propuesto para discutir los puntos del pliego de peticiones de los cafeteros para levantar el paro; a ello se sumaba la proliferación de titulares de los medios de comunicación que afirman que en todo han cumplido y que las demandas de los agricultores ya no tienen justificación, a pesar de que ahora los acompañan arroceros, cacaoteros, paperos, paneleros, fruticultores, ganaderos, porcicultores y todo el universo agropecuario del país.

El Ministro de Agricultura acompañado de los congresistas de la región llegaron a Pitalito, el primero a anunciar que ahora si iba a convocar a operadores privados para hacer el pago directo del PIC, el subsidio que se ganaron los cafeteros en las vías y los segundos a presentar esta decisión como un logro de su gestión y a pasar la cuenta para reclamar el apoyo en las elecciones parlamentarias que se avecinan, llegaron como es costumbre a hacer politiquería barata de la mano del gobierno presentándose como los redentores del caos que han contribuido a provocar con su aprobación de las políticas de Libre Comercio y el abandono de la producción nacional para propiciar la toma del territorio y los recursos naturales por parte de capitales extranjeros.

Desafortunadamente para los auspiciadores del show, los espectadores no fueron los mudos de siempre y en esta oportunidad se tomaron la función y la vocería y aprovecharon el escenario para cantar unas cuantas verdades que se aprisionaban en sus adoloridos pechos, los inquirieron respecto a los elevados costos de los abonos que superan en más del 100% a los precios en los países vecinos, sobre la promesa de resolver los problemas de los préstamos bancarios vencidos, el freno al contrabando y las importaciones y la cancelación de licencias para la exploración y explotación de recursos energéticos en zonas cafeteras, no sea que nos vuelva a ocurrir lo del Quimbo en Miraflores, las Ceibas o en la cuenca del Alto Magdalena.

Los politiqueros de siempre debieron salir con el rabo entre las patas rumbo a Garzón para recibir reprimenda similar, luego con el ánimo de tapar el sol con las manos y en la lógica del adagio popular: “el ladrón juzga por su condición” vuelven a emplear encabezados de prensa para acusar a los inconformes de pretender aprovechar la resistencia en beneficio personal, que como ellos con la desfachatez de siempre intentaron hacerlo.

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