Durante la alcaldía de Alex Char en Barranquilla (2008-2011), esta ciudad sirvió de prototipo para impulsar en el país los llamados megacolegios, a través de los cuales se les entrega al lucro privado las infraestructuras educativas y sus respectivas dotaciones financiadas con recursos de todos los colombianos y se les encima un millón y medio de pesos por alumno al año. Es una de las formas de privatización de la educación pública y de tercerización laboral de los docentes. Ahora, suena como otra innovación el plan diseñado por la alcaldesa Elsa Noguera conocido como Universidad al barrio, digno de ser imitado por otras regiones del país al decir de la ministra de Educación, María Fernanda Campo.

El tema de la universidad merece ser analizado con cuidado y respeto ya que se trata en el fondo de la transmisión de los conocimientos más avanzados utilizando una infraestructura dotada para ello, con una planta de profesores competentes e idóneos, en un adecuado marco de bienestar estudiantil. Hoy en día se discute en los campus, en la academia, en el congreso los derroteros para la reforma universitaria que requiere el país y la MANE estudiantil se ha esmerado en presentar los lineamientos más estructurados para tal fin.
En materia de educación pos secundaria tenemos en Colombia, además de las universidades propiamente dichas, que son las de más alta calidad en cuanto a pensum y títulos, otras conocidas como instituciones de educación superior, algunas de carácter técnico o tecnológico, que no se pueden asimilar a las primeras. El programa de la alcaldía de Barranquilla se presenta como si fuera llevar la universidad al barrio, cuando van es a utilizar las aulas de clase de secundaria los fines de semana donde ofrecen 72 programas técnicos y tecnológicos brindados por once universidades de distinto tipo y nivel. Detallan los “innovadores” que son carreras técnicas universitarias que les sirve de base a los estudiantes para hacer otros tres años en una de las universidades vinculadas (solo una es oficial) al proyecto para terminar sus carreras.

En la financiación de la matrícula interviene el capital financiero a través del Icetex, que entrega un crédito a cada estudiante por el 50% de los cuatro millones de pesos que vale, el cual cobrará al final del periodo cuando el estudiante supuestamente haya comenzado a trabajar. El programa se ha iniciado con cerca de diez mil bachilleres ávidos de conocimientos, que no han podido acceder a un cupo universitario que les niega el régimen neoliberal imperante en el país, pero que les ha tocado entrar a esta modalidad porque no hay más.

El fondo del asunto lo despejó la alcaldesa Noguera afirmando que aquí se va a tener la mano de obra que requiera la región “para suministrar lo que el desafío del TLC está planteando”, es decir mano de obra barata en un país donde el libre comercio está destruyendo el aparato productivo del agro y la industria como lo demuestran las cifras del Dane, plagando a Colombia de desempleo y de informalidad laboral. Y el colofón es de la ministra Campo cuando precisa que “es un proyecto innovador, digno de imitar y que tiene todo el respaldo del Mineducación”. El otro lado de la moneda lo representan la MANE estudiantil y el profesorado universitario que exigen una educación científica, gratuita y al servicio del desarrollo nacional, muy distinto al engaño de pretender pasar gato por liebre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *