Una información de la semana pasada, señalaba que en el año 2012 la ejecución de las regalías no superaba el 5%. Un resultado lánguido si se tiene en cuenta que para departamentos y municipios, los recursos de regalías son, en la práctica, los destinados a la inversión; puesto que de los magros ingresos propios, las regiones y localidades destinan porcentajes que van desde el 70 hasta el 100% en gastos de funcionamiento, y poco o nada queda para atender necesidades vitales en educación, salud, vías, servicios públicos…

En un país, donde las clases en el poder escogieron “desarrollar” la economía de la mano de las multinacionales de la minería y el petróleo, no importando que con ello se arrase, no solo el medio ambiente, y con ello el agua, y con ello la agricultura y la ganadería, sino que, por la vía de la revaluación estén liquidando lo que queda de la producción industrial y agropecuaria, al tener que competir en desventaja la producción de origen nacional con las abaratadas mercaderías extranjeras; en un país así, es inaudito que los pocos recursos provenientes de las regalías, no se inviertan oportuna y eficientemente.

Pero ese resultado era previsible. Desde que se conoció el articulado de la reforma a las regalías, dijimos que los procedimientos para asignarlos, entregarlos y ejecutarlos, eran tan engorrosos, que no habría región o localidad que viera, en contante y sonante, los multimillonarios recursos. Por lo menos, que no los viera con la rapidez que exige los cortos años de los períodos de gobernadores y alcaldes. (¿Cómo serán las angustias del recién elegido gobernador del Huila?)
Que esto sería así, lo indicaba tanto la reforma constitucional que recentralizaba en el gobierno nacional la orientación y administración de las regalías, como la ley reglamentaria de la misma, que dócilmente aprobaron la mayoría de los mentecatos parlamentarios, que en su fatua ignorancia, son manipulados con gran facilidad por los tecnócratas del gobierno, esos sí, bien entrenados en las artes del timo y el engaño por los organismos internacionales –FMI, Banco Mundial–, para defender los intereses del gran capital monopolista.

Porque en el trasfondo de esta tragicomedia, como en todos los asuntos vitales para la vida de la nación, se agazapa la contradicción entre el gran capital y los intereses de los empresarios y trabajadores colombianos. Los últimos para que esos recursos se inviertan en las miles de necesidades que nos agobian, aquellos a no dejarnos. Y todos sabemos, por los duros golpes de la práctica social que los gobiernos de este país del sagrado corazón, juegan a favor del capital monopolista extranjero. ¡Juegan con los visitantes!

COLA DE GATO: No saben los politicastros del Huila, la Caja de Pandora que se abrió con el voto en blanco. ¡La llama de la esperanza no la apagará nadie!

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