Aunque el gobierno nacional no ha presentado aún el articulado del proyecto de reforma a la salud, la sociedad colombiana está pendiente de que, esta vez sí, la propuesta sea una revisión estructural al servicio. El sistema al que dio origen la tan mentada ley 100, creó unos monstruos que desvirtuaron la naturaleza misma del servicio de salud como un derecho fundamental, para convertirlo en otro de los campos donde el capital medra y hace pingües ganancias a costa de la no prestación de la atención debida a los usuarios.

Esa situación se presenta aunque el país, a lo largo de estos 20 años, ha invertido sumas extraordinarias en el sistema. Con ese volumen de dinero era para que la calidad y oportunidad del servicio, fueran excepcionales. Pero no es así; por el contrario, el afán de lucro de las EPS llevó a engendrar degeneraciones como el llamado “paseo de la muerte” que obligó a la Corte Constitucional a legislar con energía, exigiendo la supresión de esos crímenes de la indolencia y la avaricia. Formas más sutiles se siguen utilizando hoy para convertir en un calvario las solicitudes desesperadas de los usuarios, acoquinados por las enfermedades. El resultado ha sido la crisis más grave del sistema de los años recientes, donde los escándalos de los desfalcos del sistema son multimillonarios. Los cobros indebidos, los precios de los medicamentos, los desvíos de los dineros destinados a atender a los usuarios, el enriquecimiento indebido de unos pocos avivatos…llegó hasta extremos insospechados, tales que obligó al gobierno actual a intervenir el sistema.

Actuando en consecuencia, las sociedades médicas y científicas, las organizaciones de usuarios, los trabajadores de la salud, analistas y estudiosos del tema, a una voz están exigiendo al gobierno que se aborde la reforma del sistema de salud con una ley estatutaria. Que no sea otra reforma cosmética, para que todo siga igual. No se entendería que no se consideren en ella aspectos sustanciales como la definición de la salud como un derecho fundamental; la eliminación de la intermediación de las EPS; el plan de servicios a suministrar, incluyendo el suministro de medicamentos y procedimientos médicos, actualizados; la financiación del sistema bajo un esquema centralizado administrado por el Estado; la creación de la historia clínica única nacional, para eliminar los fraudes y facilitar la atención de los usuarios…en fin, reenfocar el servicio para darle el rostro humano que la sociedad quiere y demanda.

Mucho nos tememos que bajo el fundamentalismo neoliberal que actúan los voceros del gobierno, de los cuales el ministro del ramo es un aventajado discípulo, la propuesta termine siendo un “chorro de babas”, que ensalive los siempre intocables y sacrosantos negocios del gran capital, empezando por los de las multinacionales farmacéuticas, ahora cobijadas bajo el manto protector de los TLC. A no ser que los usuarios nos levantemos todos a una, como lo hicieran los cafeteros colombianos, para obligar al gobierno a actuar en consonancia con los intereses nacionales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *