La noticia que ha conmocionado a Colombia la semana anterior sin duda alguna es la relacionada con el Paro Cívico Nacional Cafetero, el gobierno dando palos de ciego inició negando la participación de los cafeteros, acusó a los manifestantes de subversivos, luego de uribistas, descartó cualquier negociación mientras se adelantara la protesta y afirmó que su único interlocutor válido era la Federación Nacional de Cafeteros, aseveraciones que no pudo sostener.
Las decisiones que pueden resolver el problema recaen sobre la cabeza de tres personajes: el Presidente y sus ministros de Hacienda y Agricultura, grandes beneficiarios de las otrora bonanzas cafeteras; Cárdenas en su calidad de hijo del zar del café Jorge Cárdenas Gutiérrez con los jugosos salarios de su padre dispuso de una excelente educación que incluyó la universidad Californiana de Berkeley, seguramente los clubes y los viajes por Europa no le dieron tiempo para un paseo de olla al rio, ni una cabalgata por las fincas cafeteras; Restrepo disfrutó de la burocracia cafetera como su representante en Londres y luego gerente comercial y Santos vivió como un príncipe durante nueve años en Londres como representante de Colombia ante la Organización Internacional del Café. Los tres desde posiciones en que se han moldeado las políticas económicas del país se casaron con el libre comercio y han apoyado la suscripción de Tratados comerciales con las grandes potencias económicas y la vulneración de la producción agropecuaria e industrial de Colombia.
Frente a la valiente determinación de los productores de agruparse alrededor del movimiento por la Dignidad Cafetera y con el expreso propósito de manipular a la opinión pública el gobierno ha apelado a todo tipo de mentiras, asegura que en este mandato ha entregado ayudas por más de un billón de pesos cuando la realidad muestra que los recursos en su mayoría han sido créditos que los agricultores deben pagar y dineros para el despilfarro de la Federación, la única respuesta del gobierno al clamor de los caficultores que hace un año venían previniendo la crisis, ha sido el garrote de la fuerza pública y ofertas mezquinas de apoyo al precio, que desconocen el enorme aporte que en el pasado hicieron los cafeteros con sus recursos para construir vías, escuelas, acueductos, electrificaciones y mucha infraestructura en cientos de municipios que hoy ven amenazada su tranquilidad por la pobreza asociada a la crisis que los cuervos en el poder no reconocen y han contribuido a profundizar. Apoyemos el Paro Cafetero.