Se atribuye a Lenin una frase que no se si sea cierta, pero que viene como anillo al dedo en el caso de la bancarrota de la firma comisionista de bolsa, Interbolsa. Decía Lenin, que las bolsas de valores eran los sitios donde los capitalistas se timaban unos a otros. En el mundo de la especulación financiera en el que vivimos, donde en los últimos 40 años se ha construido un andamiaje intrincado y complejo, que sustenta una economía virtual, totalmente ficticia, los escándalos de las crisis financieras creadas por tiburones de las finanzas, es algo común y corriente. Es un comportamiento consustancial al sistema financiero mismo. Casi que no se entendería sin estos sacudones cíclicos que cada vez se presentan con periodicidad más corta.
Si bien es cierto, el comportamiento rapaz en las bolsas ha sido una de las características de origen, la naturaleza especulativa como la expresión dominante es relativamente reciente. En 1970 del total de los dineros que circulaban en las bolsas mundiales un 90% se colocaban en el sector real de la economía (industria, agricultura y agronegocios, servicios, transporte, comercio…), y el 10% restante se invertía en el sector abiertamente especulativo (acciones, bonos, etc.). Veinticinco años después, en 1995, la situación se había invertido: un 95% se manejaba en el sector especulativo del mercado financiero mundial, donde los derivados financieros, es decir valores sustentados en otros valores, muchos de ellos totalmente virtuales, predominaban de manera abrumadora, y solo un 5% se prestaba al sector real de la economía. De allá a hoy, el crecimiento de los negocios financieros se ha disparado exponencialmente. Se afirma que trillones de dólares se transan en todo tipo de movimientos: desde el cambio de monedas y la compraventa de acciones y bonos de empresas y gobiernos, hasta el intercambio de un número infinito de derivados financieros. Nuestros bienes primarios como el café, el arroz, el cacao, el petróleo, etc., sufren la manipulación del precio en las bolsas de valores del mundo, afectando la remuneración de los productores.
En el caso de Interbolsa, lo peor de los comportamientos de la especulación financiera hizo su aparición. Información engañosa a sus clientes, incluidos los de un fondo de inversión con sede en un paraíso fiscal, Curazao, a través del cual miles de capitalistas colombianos, que han acumulado sus riquezas, legales e ilegales, en la economía nacional, evaden impuestos. Manipulaciones de operaciones repo soportadas en las acciones infladas artificialmente de una empresa textilera, y la especulación con las propias acciones de la comisionista. Lo más grave, es que queda en evidencia la complicidad del gobierno que ha permitido que un sector de tanto peso económico funcione sin controles, tal y como lo ha impuesto el gran capital. De paso queda herido en forma grave el sector financiero colombiano que está perdiendo toda credibilidad por su comportamiento abusivo y depredador.