El progresivo deshielo de los glaciares, el errático comportamiento del clima con pronunciadas olas de calor o frío, vientos huracanados y un sinnúmero de anomalías asociadas al estado del tiempo son señales inequívocas de las consecuencias del llamado calentamiento global; es imposible ocultar el impacto que en nuestra atmósfera surte la proliferación de gases tóxicos producto de la quema de combustibles que destruye la capa de ozono, el filtro natural que regula el acceso de los rayos solares determinantes en la temperatura ambiente y en los procesos biológicos que requieren esta fuente de energía, no hay duda que un desarrollo acelerado de deterioro de ese manto que protege el globo terráqueo pone en entredicho la preservación de todas las especies vivas establecidas en el planeta.

Al mismo tiempo, los continuos sacudones de las principales bolsas de valores, el éxito de los especuladores aprovechando los precios de las materias primas y los alimentos para hacer enormes utilidades mientras porciones gigantescas de la población mundial se ven privados de sus beneficios, la explotación sin límite de minerales e hidrocarburos que desplazan comunidades enteras y áreas tradicionalmente ocupadas en actividades agrícolas, empobrecimiento acelerado de naciones que lograron en el pasado niveles de vida decentes para sus pobladores en la concepción de “Estados de Bienestar”, los conatos de conflicto en diversas fronteras y la fragilidad de las economías incluidos los países desarrollados, son indicios incontrovertibles de los movimientos telúricos que se avecinan en la estructura de las sociedades modernas: la primavera de oriente, ocuppity y los indignados.

Es evidente que nos estamos aproximando aun nuevo vórtice en la contradicción eterna entre la necesidad de supervivencia de la humanidad, la forma de explotar los recursos que provee la naturaleza para resolver ese propósito y la apropiación de los medios para hacerlo, en el pasado la sociedad encontró el camino para resolver esa paradoja: la sociedad primitiva dio paso al Esclavismo, luego al Feudalismo y posteriormente al Capitalismo, pero hoy nos hallamos ante un dilema mayor, si nos tardamos demasiado, si no modificamos el modelo que sustenta la apropiación de enormes fortunas y el control político en unos pocos que toman las decisiones sobre el manejo de los recursos naturales y la suerte de las mayorías, el mundo que conocemos podría cobrarnos nuestra indolencia eliminando físicamente toda posibilidad de vida sobre la tierra, algo que algún día ocurrirá pero que podríamos retrasar.

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