Vale el adagio popular para ilustrar la indignación de los campesinos del corregimiento 6, en Villavicencio, a raíz de la abulia gubernamental ante sus reclamos por los daños que en la carretera se vienen causando, sin que se haga nada diferente a tomarlos del pelo y darles de larga a las soluciones requeridas.

Cansados de esperar, el martes 14 de agosto decidieron taponar la vía que del casco municipal conduce al corregimiento de Monfort. Escribieron cartas, organizaron comisiones a traerlas, gestionaron ante funcionarios de Invías y la secretaría de infraestructura, entablaron conversaciones cordiales con “la unión temporal Bocatoma” y siempre la respuesta fue algo así como: “Estamos estudiando la cuestión… nos preocupa muchísimo la situación… somos conscientes de la gravedad del asunto…”, pero acciones encaminadas a soluciones: ¡Nada!

Desde temprano en la mencionada fecha, cientos de campesinos de las veredas de Puente Abadía, San José Bajo, san José Alto, Lourdes, Santa Teresa, Santa Helena, El Palmar, del corregimiento 6, a los cuales se les unieron gentes de El Palmar, Quebrada Honda, Santa María Alta, La Argentina y San Cristóbal del corregimiento 3, taponaron la vía y reclamaron la presencia directa del alcalde de Villavicencio, quien después de más de 12 horas de reclamo campesino se hizo presente en el lugar de la protesta y luego de ardua discusión firmó un convenio en el que se compromete a solucionar las peticiones de arreglo de viaductos en peligro y el estado general de la vía.

A destacar la actitud diligente del alcalde de El Calvario, quien con su serenidad coadyuvó en la realización del diálogo con las autoridades de Villavicencio.

Esta edificante experiencia deja varias enseñanzas: la primera, si los campesinos se unen logran romper la indiferencia gubernamental; la segunda, sí es posible la unión y ella es productiva; la tercera, nadie solucionará los problemas de las comunidades si ellas mismas no presionan y se valen por sí mismas y, adicionalmente, que a veces las peticiones respetuosas no son tan efectivas como las acciones de hecho; finalmente, que el derecho a la movilización y la protesta hay que ejercerlo.

Ya lo advertimos en la esta columna desde junio del año en curso: atiendan los reclamos de la gente o vendrán argumentos más “fuertes”, y vinieron. Ahora añadimos: cumplan con lo pactado o vendrán nuevas acciones, los campesinos son pacientes mas no bobos.

eudoroalvarez@gmail.com

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