Risaralda, agosto 9 de 2004

El Hospital Universitario San Jorge –HUSJ-, la institución de salud más importante de Risaralda, única de tercer nivel en el departamento, está padeciendo la peor crisis de su historia y corre peligro inminente su supervivencia.

El San Jorge no es el único en atravesar por esta crisis. En igual situación se encuentran el Hospital Universitario Evaristo García de Cali, el Erasmo Meós de Cúcuta, el Hospital Universitario Ramón González Valencia de Bucaramanga, un sin número de hospitales de primer y segundo nivel, además de los que ya cerraron como el San Juan de Dios y el Lorencita Villegas de Santos en la capital de la república, el Hospital Universitario de Cartagena y hace poco el Hospital Universitario de Caldas. La comunidad risaraldense debe conocer que el responsable de la crisis es el Presidente Álvaro Uribe Vélez, porque además de haber sido el ponente de la Ley 100 en el Congreso de la República, hoy se niega a pagar la deuda que tiene el gobierno central con la red pública hospitalaria, la cual asciende a casi $1 billón de pesos.

Y es que el balance de la Ley 100 de 1993 no puede ser peor. En tan sólo 6 años los gastos en salud pasaron de $4.2 billones de pesos a $14 billones y, aunque la cifra se multiplico por más de 3 veces, la cobertura en atención en salud bajó del 67% al 51% (Contraloría Delegada para el Sector Social). La red pública hospitalaria está quebrada, hay brotes epidémicos de enfermedades que antes estaban controladas y menos personas enfermas están siendo atendidas. Queda claro que el único actor beneficiado con la Ley 100 es el capital financiero, las EPSs que están acabando con la salud del pueblo colombiano son auxiliadas en esa labor por la irresponsabilidad del gobierno al no pagar la atención en salud de la gente pobre que como único recurso acude a los hospitales públicos.

El caso del HUSJ no se aleja del de otros hospitales. El año pasado atendió 94.234 pacientes, de los cuales 65% fueron población vinculada, es decir aquellas personas que no están aseguradas. Por los servicios de salud prestados el HUSJ facturó $43.922 millones de pesos, $29.150 millones con cargo al gobierno por la atención de aquella población ubicada bajo los índices de pobreza e indigencia. El Estado tan sólo giró $14.515 millones de pesos, la mitad de la deuda. A diciembre de 2003 el San Jorge tenía deudas por $27.767 millones y una cartera de $16.293 millones; sumando el déficit histórico a las deudas actuales del gobierno, da como resultado un déficit real de más de 36.000 millones pesos.

Así las cosas, el HUSJ ha venido funcionando a media marcha, fusionando los servicios de urgencias, cerrando servicios como la Unidad Psicosomática, colapsando otros como la Consulta Externa y la Cirugía Programada; este hospital ha pasado hasta por la falta de comida para alimentar a los pacientes, de material de sutura, oxígeno, medicamentos y un sin fin de materiales de trabajo; por pedir a los familiares de los pacientes las jeringas que se usan para los procedimientos y por un atraso en el pago de salarios a sus trabajadores de casi 3 meses.

Mientras tanto el gobierno Departamental y Nacional presionan al Hospital para que funcione como una clínica privada, como una empresa rentable, y proponen discretamente no atender a los vinculados, indígenas, habitantes de calle, desplazados y a todos aquellos que no tengan dinero para pagar los servicios.

La Asamblea Departamental aprobó el 30 de julio una ordenanza para la reestructuración del Hospital, financiada con un crédito del BID. El 3 de agosto la Junta Directiva de la institución, con el Gobernador Botero a la cabeza, decidió lanzar a la calle más de 400 trabajadores, el primer paso hacia el cierre del San Jorge. Mientras ello ocurre, la clase política tradicional de Risaralda, representantes y senadores, guardan un silencio cómplice con el genocidio que se avecina. Contrasta esta posición con la asumida por la dirigencia política y gubernamental de Santander, que con entereza ha enfrentado al gobierno nacional para que responda por sus obligaciones, respaldando la decisión de los sectores sociales de irse a un paro cívico departamental, en el caso de no lograr acuerdos satisfactorios para los trabajadores y la comunidad.

Recordemos lo que pasó con nuestro vecino de Manizales, el Hospital de Caldas, que luego de ser sometido a una severa reestructuración, procedió a contratar a los trabajadores despedidos a través de Empresas Asociativas de Trabajo, y Cooperativas, propuesta que hoy se hace en el caso del San Jorge, disminuyendo su remuneración hasta en un 70% e imponiéndoles una mayor carga laboral. Finalmente, hace poco más de un mes, fue cerrado el mejor hospital del departamento de Caldas, sitio de referencia para cuarto nivel de Risaralda y Quindío.

El panorama es sombrío y puede empeorar. De no preservar al San Jorge, defendiéndolo como institución pública con una función social para la comunidad, como centro de práctica para los futuros profesionales, como sitio de atención para la gente pobre, como la institución de mayor calidad en atención en salud del departamento, estaremos ante la peor crisis social y de salud pública de Risaralda en su historia: El cáncer, el infarto, las enfermedades crónicas y las agudas cobrarán, sin lugar a dudas, miles de vidas.

Esta defensa no sólo es mantenerlo con las puertas abiertas, es que sus servicios funcionen a plena marcha, con la dotación necesaria, actualización de equipos, presupuesto acorde con las necesidades de salud de la población y una planta de personal completa y en las mejores condiciones laborales para cumplir a cabalidad sus funciones.

En este momento histórico, los risaraldenses debemos rodear al Hospital Universitario San Jorge, construido con el sudor y el esfuerzo de la comunidad pereirana y que ha servido como centro de prácticas en la formación de los profesionales de la salud en los últimos 22 años, saliendo a las calles a exigirle al gobierno el rescate y financiación del hospital, así como conminándolo a asumir la responsabilidad de la salud como una obligación de Estado. La indiferencia ciudadana ante este fatídico proceder gubernamental es contemporizar con la masacre social que de el se deriva.

EL HOSPITAL UNIVERSITARIO SAN JORGE
NI CERRADO, NI REESTRUCTURADO, NI PRIVATIZADO

AGOSTO 18: GRAN MOVILIZACIÓN en defensa del Hospital Universitario San Jorge y por el derecho a la Salud. Saliendo del Hospital a las 4 p.m.

GRAN COALICIÓN DEMOCRÁTICA – Subdirectiva CUT – UTRAR – FEDETRAR – CGTD – ASPU – SER – SINTRAEMSDES – SINBIENESTAR – SINTRADIN – SINALTRAINAL – CRECE – SINTRAPOSTOBÓN – SINTIGAL – SINDESS – Liga de Usuarios de los Servicios Públicos – SINDIVENDEDORES – ANTHOC – SINDIBASE – ASUR – ASDECOL – Red de Control Social – ASMEDAS – PCC – PTC – FSP – PDI – MOIR – MODEP –ACEU – ANDES – FUN Comisiones– OCE – Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria – Asamblea de médicos internos y estudiantes de la facultad de medicina.

PREPAREMOS EL PARO CÍVICO DEPARTAMENTAL POR LA DEFENSA DEL HUSJ

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