Unidad Cafetera Nacional, Medellín, julio 28 de 2004.

Como una medida genial quiso presentar ayer el Gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, la decisión de reimportar 150.000 sacos de café para abastecer el mercado nacional. Hay que recordar que el volumen anunciado representaría el 10% del total del consumo nacional, y en las declaraciones a la prensa, el Doctor Silva Luján, afirmó que la cantidad podría ser mayor.

Esta decisión de importar café no es nueva. Anteriormente se habían registrado importaciones de pasillas brasileñas para abastecer a los torrefactores nacionales, y café verde o procesado de diversos orígenes, entre ellos México, Ecuador y Perú. Esos antecedentes habían sido señalados por nuestra organización como un absoluto disparate. Pero esta medida, la de repatriar café que ya había sido exportado, combina lo disparatado con lo vergonzoso.

Paradójicamente, en medio de la gigantesca sobreoferta mundial, que ha colocado los precios del grano en los niveles más bajos de toda la historia, en nuestro país parece suceder lo contrario, escasea. Este absurdo solo demuestra que lo que ha sucedido durante los quince largos años de “libre comercio”, es que las existencias, que siempre han sido superiores a las necesidades del mercado, pasaron de estar en poder de los países productores, para convertirse en un formidable herramienta de chantaje y empobrecimiento en manos de los especuladores y los monopolios torrefactores principalmente norteamericanos.

Queda también al descubierto el fracaso rotundo de la aplicación de la política neoliberal que rinde culto al mercado y proscribe la intervención y el control del mismo. Debemos exigir a la Federación que le explique al país porqué no previó la escasez interna, a quien se le va a comprar el café, quien se va a ganar la diferencia entre el precio a que fue comprado y el que se pagará por la repatriación, y cuáles serán los costos para el consumidor del vergonzoso disparate.

UNIDAD CAFETERA NACIONAL reitera su exigencia al Gobierno Nacional para que con recursos del presupuesto nacional intervenga el mercado, financiando la retención en los volúmenes que sean necesarios para impulsar el precio internacional a niveles dignos, para que adopte medidas que contrarresten la revaluación que golpea el precio interno y otorgue subsidios suficientes para restablecer un precio de sustentación estable y remunerativo para los empobrecidos cafeteros colombianos.

JORGE A. GÓMEZ GALLEGO
Coordinador Departamental

Organización miembro de la ASOCIACIÓN NACIONAL POR LA SALVACIÓN AGROPECUARIA

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