Salvación Agropecuaria Boyacá, julio 22 de 2004
Todos los sectores productivos y sociales del departamento de Boyacá y el país hoy padecen las nefastas consecuencias de los 14 años de apertura económica iniciada a finales de los años 80 y principios de la década de los noventa.
Los resultados son desastrosos : Boyacá pierde 11.000 Has. de trigo y 21.000 de cebada entre 1.991 y el 2.001 y se levantan las malterías porque hoy la cebada viene procesada desde Norteamérica. Hoy estamos importando toda la cebada ya procesada para la producción de cerveza; dos millones de toneladas de maíz, 1.5 millones de toneladas de trigo, en un claro rechazo a los productores nacionales en beneficio de las multinacionales norteamericanas, sin que el precio al consumidor haya disminuido y por el contrario, como lo afirma el mismo ministerio de Comercio, consumimos uno de los panes más caros del mundo con el 98% del trigo importado. En café, las multinacionales sabotearon el Pacto Internacional de Cuotas en 1.989 y fomentaron su cultivo en Asia y África, ocasionando la sobreproducción mundial, para fijar bajos precios a su antojo. Los precios al productor de papa, cebolla, tomate, hortalizas y frutales están siendo afectados por la llegada de estos productos a los hipermercados condenado a la ruina a los agricultores. Boyacá tiene una superproducción de panela y sus productores enfrentan cuantiosas pérdidas con precios bajos. Los 70.000 productores de leche están vendiendo a pérdida y sometidos a las multinacionales y hoy el viceministro de agricultura les anuncia nuevas importaciones.
Como consecuencia, hoy en Colombia, según estadísticas oficiales, tenemos 30 millones de pobres de los cuales 850 mil corresponden a Boyacá, incluidos 10 millones de miserables que para Boyacá llegan a 350.000 personas. En Boyacá existen más de 16.000 agricultores arruinados con deudas impagables a la Banca, de los cuales alrededor de 12.000 no han accedido siquiera a los paliativos del PRAN. Las cifras del desempleo, el subempleo y el empleo informal son alarmantes y no tiene parangón en la historia de Boyacá ni del País.
A pesar de este contundente y trágico balance para los productores de Boyacá y el país, el gobierno y su equipo asesor, el mismo que asesoró al Dr. Cesar Gaviria en la primera etapa de la apertura, insisten en profundizarlo para su beneficio y el de las multinacionales que comercializan los alimentos que constituyen la dieta básica de los pueblos como son los cereales, la leche, la carne, los carbohidratos y energizantes.
“El pasado 18 de mayo, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez inició las negociaciones con Estados Unidos para suscribir un Tratado de Libre Comercio, TLC., con su segunda ronda de entregas en Atlanta y la próxima en Lima Perú entre el 25 y 30 de los corrientes. El cronograma gubernamental es culminarlas en ocho o nueve rondas, cada una de cinco días, pactando un tratado que será decisivo para el rumbo del país durante las próximas décadas. En este acuerdo se definirá qué se producirá en el agro, si habrá industrialización, quién prestará los servicios públicos y con qué criterios, quién resolverá las controversias económicas, qué papel jugará la inversión extranjera en el desarrollo, en qué condiciones laborarán los trabajadores, cómo se manejará el medio ambiente y muchas otras cosas más.
Como puede concluirse, el futuro del país está en juego, y también su soberanía, el papel del Estado en la economía y el futuro del desarrollo productivo y social de la nación.”
Hay muchas razones para decir no al TLC. algunas sobre temas que afectan en forma directa, vitales intereses de Boyacá y el país son:
1. “Agricultura: pobreza, desaparición de la producción nacional y pérdida de la soberanía alimentaria.
Con el TLC aumentarán enormemente las importaciones agropecuarias, especialmente las de alimentos. Será eliminado lo que queda de cultivos ya fuertemente golpeados como el trigo, la cebada y el maíz (de estos tres productos se importan anualmente más de tres millones de toneladas) y se continuarán debilitando el arroz, la soya, el sorgo, el fríjol y otras leguminosas de grano. También están amenazados el algodón, la caña, la papa, la palma de aceite, el pollo, la carne, pues todos serán sometidos a la competencia implacable de las importaciones masivas desde Estados Unidos, potencia que –con agricultores altamente subsidiados– vende por debajo de sus costos de producción. Nuestro país y Boyacá acabarán de perder la capacidad de alimentar a su propia población y la pobreza se generalizará en el campo.
Ya en la década pasada Colombia fue víctima de la apertura económica, que llevó a que las importaciones agrarias pasaran de 700 mil a siete millones de toneladas de alimentos anuales, y que se perdieran más de 900 mil hectáreas de cultivos transitorios y 150 mil empleos. El TLC significa el desmonte de los precarios mecanismos de protección que aun subsisten y busca que el campo se especialice en la producción de frutas exóticas, plantas medicinales, flores y otros productos secundarios sin mayor elaboración y poca demanda internacional, sacrificando la producción de alimentos.”
2. Deterioro del medio ambiente y depredación de los recursos naturales.
Las selvas, los ríos, la privilegiada posición geográfica, el agua, el oxígeno, serán tratados en el TLC como simples mercancías, convirtiendo en norma su explotación irresponsable y en beneficio de unos pocos. A las empresas norteamericanas no se les exigirá cuidar el medio ambiente, pues hacerlo podría vulnerar sus ganancias. El medio ambiente solamente se preservará cuando sirva a las ganancias de las multinacionales, y los recursos naturales –uno de los platos más apetecidos en este tratado– serán saqueados. Los proyectos de entregar los ríos en concesión, los parques nacionales y la biodiversidad al sector privado forman parte de esta tendencia. En el TLC los derechos de los inversionistas estarán por encima de la protección del ambiente. El TLC significa la desnacionalización de los recursos naturales, la privatización y apropiación del patrimonio ambiental y cultural, los cuales representan la base de la soberanía nacional. Están en grave peligro riquezas tan importantes como el petróleo, el agua, recursos forestales, la biodiversidad y los parques naturales, entre otros.
* Por otra parte, Otorgar a las multinacionales nuevos derechos de propiedad intelectual significa impedir el acceso de los productores a los agroquímicos genéricos mucho más baratos e implicaría sobrecostos anuales superiores a los 300 millones de dólares (810.000 millones de pesos), los cuales saldrían de los bolsillos de los campesinos y empresarios para engrosar las arcas de las multinacionales.
Mientras los países desarrollados les entregan a sus agricultores subsidios superiores a mil millones de dólares diarios, en Colombia se recortan cada vez más los escasos recursos del agro y se abandona al agricultor a su propia suerte.
* Por lo anterior Salvación Agropecuaria reclama para el sector agropecuario un tratamiento similar al dado en los países desarrollados donde la agricultura ha tenido éxito, es decir protección del mercado interno con rechazo a las políticas que inducen las importación de productos que se cultivan en el país; Precios de sustentación rentables y estables garantizados por el Estado; Créditos suficientes, oportunos y baratos; Efectivo control a los precios de los insumos, impuestos y demás costos de producción; Garantías y canales de comercialización, investigación científica y tecnológica, asistencia técnica y distritos de riego; Condonación total de las deudas del sector agropecuario y cese de los procesos jurídicos y pre jurídicos con embargos y remates; cumplimiento de los acuerdos firmados con los agricultores y ganaderos por el gobierno nacional. Tratamiento que responde a los intereses de los jornaleros, campesinos, y empresarios colombianos, y que implica generación de empleo y dinamización de la economía con oportunidades para los treinta millones de pobres y diez millones de miserables para que puedan comprar los productos agropecuarios y se fortalezca el mercado interno, se garantice la seguridad alimentaria y el autoabastecimiento de la dieta básica del pueblo colombiano.
Convocamos a desarrollar una amplia campaña de información y organización entre los productores que desmienta el sofisma de la inevitabilidad de entregarle todo a las multinacionales norteamericanas y condenar a los 44 millones de colombianos al hambre y miseria absolutas, ante la destrucción de sus fuentes de trabajo y la entrega del mercado interno; para desmentir falacias de que a México, Chile y a otros países que ya firmaron el TLC les ha ido bien cuando la realidad es la miseria de millones de productores y trabajadores frente al aumento de inmensas ganancias para las multinacionales norteamericanas; ni menos que a otros departamentos de Colombia les haya ido bien con las supuestas cadenas productivas ni con cultivos tropicales ni con microempresas ya que todos sufren el azote social y económico del libre comercio que de libre no tiene nada ya que es una imposición a favor de intereses extranjeros y sus socios menores en nuestra patria. A su lado crece también la organización y la resistencia de los productores, los pueblos y sus esclarecidos dirigentes.
Igualmente invitamos a todos los presentes a continuar con este tipo de eventos de información y debate a nivel de cada uno de los municipios, veredas, y al interior de sus organizaciones gremiales, de forma amplia, democrática y civilizada, por la defensa de la soberanía, la producción y el trabajo de la nación y el departamento.
Atentamente,
OLIVERIO CASTILLO BURBANO
Coordinador Salvación Agropecuaria Boyacá.
Oficina: CANAPRO: Carrera 10 No. 22-97, Interior 03 Tunja.