En un teatro pobremente vestido con una raquítica asistencia y cuyo nombre evoca al cacique Pigoanza el aliado que acompañó a la Gaitana en su venganza contra Pedro de Añazco, se celebró el vigésimo sexto encuentro de compositores huilenses, una bellísima iniciativa del maestro Jairo Beltrán Tovar, que cada año con ocasión del Festival del Bambuco hace un reconocimiento a un músico que haya contribuido con su trabajo a la preservación de los aires autóctonos de la región. Este año correspondió el homenaje a Jorge Eliecer Ortiz, el único miembro vivo de un trio que por cincuenta años interpretó pasillos y bambucos que cantan al amor, al paisaje de ríos y montañas que salpican nuestra geografía con su exuberante fauna y flora propias del trópico y a los personajes que la habitan recordando sus hazañas o su labor.
El evento congregó a varios de los compositores que han contribuido con sus obras a enriquecer el folclor, a nombres como Anselmo Durán Plazas, Héctor Álvarez, Cantalicio Rojas, Luis Carlos ‘El Pipa’ Prada, Jorge Villamil Cordovez los grandes juglares del pasado hoy se suman los de Víctor Hugo Reina, Ricardo Castro, Adolfo Hueje y Juan Pablo Rodríguez, entre otros; este último acompañado de sus alumnos deleitó a los asistentes con una magistral ejecución de la guitarra; previamente lo había antecedido el piano de Jorge Guarín Quintero que interpretó melodías del repertorio nacional.
No hubo vallas, volantes o anuncios por las emisoras comerciales que promocionaran este magnifico espectáculo, pues el presupuesto era exiguo y básicamente depende de las contribuciones que hagan los depredadores de los recursos naturales como Pacific Rubiales o Emgesa que así pretenden lavar la imagen del saqueo a que nos someten gracias a las políticas de “confianza inversionista” y “locomotora minera”.
El teatro pese a sus condiciones se constituyó en el escenario de una noble batalla, la de hombres y mujeres anónimos que luchan a diario por construir con sus versos y pentagramas: cultura nacional, con lo que nos recuerdan que pueblo que no guarde memoria de sus raíces, de su pasado está condenado, solo es posible consolidar una nación con identidad propia, aprendiendo de lo positivo de otras culturas, pero diferenciando las particularidades y elaborando sobre ellas nuevas ideas y propuestas.
El solemne acto lo cerró el dueto “La Gaitana” con “El Huilense” una preciosa composición de Villamil que nos recuerda quienes somos y de donde venimos, nos toca decidir a donde iremos.