En el debate están enfrascados La industria molinera, los productores de arroz y el Ministerio de Agricultura.

El debate se abrió luego de que la carga de 125 kilos que se les compra a los cultivadores cayó, en solo tres meses, de 85.000 a 77.000 pesos (9%). Mientras tanto, los precios del producto final han subido en lo corrido del año 4,62 por ciento de acuerdo con la canasta del diario económico Portafolio.

Los cultivadores culpan al Gobierno Nacional por autorizar en marzo pasado la importación de 180.000 toneladas de arroz paddy (en cáscara), haciendo uso de la figura de la subasta agropecuaria que reemplazó la absorción nacional de cosechas que funcionó hasta diciembre del año pasado.

Según Ángel María Caballero, del Movimiento Nacional de Salvación Agropecuaria, con el solo anuncio de la importación los especuladores hicieron que el precio del paddy bajara en marzo de 84.500 pesos a 80.000 pesos. Pero asegura que la sorpresa fue mayor cuando se supo que el arroz blanco que se importó de Tailandia, con un arancel de solo 20 por ciento, llegó a los molinos de El Espinal (Tolima) a 81.000 pesos el bulto de 75 toneladas, cuando en el mercado nacional estaba en 92.000 pesos.

“Con base en esa importación de arroz subsidiado los molineros empezaron a jalonar la baja en el precio interno”, sostiene Caballero.

Esta tendencia la confirma el gerente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), Rafael Hernández, para quien no existe una causa justificada para que bajen los precios al productor. “En estos momentos los cultivadores apenas están obteniendo un punto de equilibrio y algunos ya están trabajando a pérdida”, dice.

Según el dirigente gremial, los molineros convencieron a todos de que se necesitaba arroz y ahora dicen que el mercado está saturado. “Se trata de una estrategia de la industria para comprar el grano más barato”.

La decisión

Según el viceministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, la decisión de autorizar mediante subasta la importación de 180.000 toneladas se tomó luego de que el Concejo Nacional del Arroz (conformado por representantes del Gobierno, los productores y la industria molinera) estimó en enero de este año que ese sería el contingente que se necesitaba para cubrir la oferta: Este, por lo general, siempre supera a la demanda durante el primer semestre del año.

Pero advirtió enfáticamente que en ningún momento dicha adquisición debe afectar el precio de compra del arroz al productor nacional.

Sin embargo, Eudoro Álvarez, de la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Meta (Agameta), asegura que dicha posición no la compartieron esa agremiación, Amolillano, Moliarroz y el Comité de Arroceros de Fedearroz de Villavicencio, entre otros.

“La decisión de importar esas 180.000 toneladas mediante la subasta fue aprobada por los grandes industriales asociados en Induarroz, el viceministro Arias y la Bolsa Nacional Agropecuaria”, dijo.

Por su parte, Salvación Agropecuaria sostiene que según el censo del Dane publicado en noviembre del 2003, los excedentes de 40 mil nuevas hectáreas de arroz cultivadas en el segundo semestre del año pasado garantizaban el abastecimiento en el primer semestre del 2004. Por eso tampoco cree en la teoría del desabastecimiento planteado por los industriales. Y en efecto, el área sembrada pasó de 475.000 hectáreas en el 2003 a 500.000 en el 2004.

El presidente de Induarroz, Iván Sombredero, prefirió no participar en el debate “porque el mercado está muy sensible”. EL TIEMPO también trató de conocer la opinión de los gerentes de Arroz Roa, Hernando Solano, y de Flor Huila, Hernando Rodríguez, pero tampoco pudo contactarlos.

Arias, por su parte, defendió la subasta (que el Gobierno llama mecanismo público de administración de contingentes agropecuarios) y explicó que con ella el molinero se gana la posibilidad de importar con un arancel más bajo, el cual depende de la cantidad de producción doméstica que compre en el mercado nacional. En este sentido, con las 180.000 toneladas que se autorizó importar, se pretendía adquirir 190.000 toneladas de arroz nacional de la cosecha de agosto a diciembre.

Sin embargo, Arias reconoció que solo habían entrado al país 45.000 toneladas de arroz blanco y dijo que la distorsión en los precios se podía estar dando por el arroz que está llegando de contrabando, especialmente de Venezuela. Pero el flujo de arroz de contrabando hacia Colombia históricamente ha oscilado entre 20.000 y 25.000 toneladas, por lo que Fedearroz no cree que este sea el motivo para que los precios estén cayendo, como dice el Viceministro.

Para Salvación Nacional Agropecuaria este mecanismo de subastas es un principio de acuerdo de libre comercio. “Es la iniciación del TLC a la colombiana”.

Los productores han sugerido intervenir el mercado para fijar precios de compra de la cosecha del Meta y Casanare, que sale en julio, para evitar que los cultivadores pierdan por los bajos precios.

Sin embargo, el viceministro Arias dijo que el Gobierno solo interviene si ve que algo grave está pasando. Pero hasta el momento “no se ha detectado nada”.

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