Edwin Ballesteros; El Nuevo Día, mayo 31 de 2004
Un duro ataque a las políticas del Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, por afectar el sector arrocero, hizo desde Ibagué la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, al llamar a los agricultores de este importante renglón de la economía del país, a organizar la resistencia civil con una protesta o paro arrocero en defensa de la producción de este cultivo transitorio. Salvación Agropecuaria rechazó específicamente el Mecanismo de Subastas Agropecuarias, MSA, creado por el Ministerio de Agricultura por compromisos internacionales con la Organización Mundial de Comercio, OMC, al cual la Asociación culpa de haber arrasado los precios del arroz sin todavía firmar el TLC ni el ALCA.
“El mecanismo de subasta agropecuaria ha sido el peor cuchillo para los productores de arroz de Colombia, es un principio de acuerdo de libre comercio, es la iniciación del TLC a la colombiana”, disparó el dirigente Ángel María Caballero, al pedir al Gobierno nacional que suspenda esa herramienta.
El dirigente agrario se refiere a que por vía de ese mecanismo, sin existir desabastecimiento, se subastó la importación de 180 mil toneladas de arroz, que fue aprobada por el Consejo Nacional del Arroz, deprimiendo los precios al punto que Salvación Agropecuaria habla de un desastre arrocero en Colombia producto de las políticas del Gobierno nacional.
“Nos dijeron que el Mecanismo de Subastas Agropecuarias era para proteger la producción nacional, que porque iba amarrar el precio del arroz internacional a las compras de cosecha y nosotros nos pusimos medio contentos porque en El Guamo el Ministro nos habló de aranceles de protección de hasta 80 por ciento, que el arroz que se iba a importar llegaría más caro que el nacional. La sorpresa fue nuestra cuando el 5 de marzo se llevó a cabo la subasta y el arancel no fue de 80 sino de 20 y lo peor es que el arroz valía 92 mil pesos en el momento que se anunció la importación, pero el blanco importado que entró a Espinal la primera semana de mayo llegó a 81 mil pesos bulto de 75 kilos”, explica Caballero.
MSA, “TLC a la colombiana”
“Nunca creímos que estos casos del Mecanismo de Subastas Agropecuarias era un Tratado de Libre Comercio aplicado a la colombiana, porque primero nos amarraron las importaciones al precio internacional, que es lo que va a hacer el TLC al abrir los mercados; y lo segundo es que nos bajaron los precios de los productos que nosotros producimos y recogieron el precio que da Tailandia, por eso llegamos a 81 mil pesos cuando el nacional valía 92 mil pesos”, completó.
Para Ángel María Caballero, la parte más grave de toda esta situación ruinosa para los arroceros es que la que denomina “alocada importación” haya sido autorizada por el Gobierno.
“Hay que decirlo claro porque el ministro Cano dice ahora que el que autorizó la importación fue el Consejo Nacional del Arroz, pero de los votos a favor de la importación de arroz está el del Viceministro y si es Viceministro el Ministro responde por lo que hace el Viceministro, no se puede hacer ahora el loco y lavarse las manos”, censuró enérgicamente Caballero.
Dijo que lo que acontece es la crónica de una muerte anunciada y resaltó que los cultivadores de arroz están a la deriva de las cifras del DANE y de lo que quiera hacer la industria molinera con cierta complicidad de parte del Gobierno
“Si importan las 180 mil toneladas autorizadas o las casi 300 mil que habla Induarroz, no queda arrocero ni para la foto; la pregunta es, cómo irresponsablemente el Gobierno patrocina y vota por la importación, sin siquiera saber los inventarios nacionales, porque aquí flaqueamos en muchas cosas, por ejemplo, las cifras del DANE las conoce el Ministro y las comparte, pero las amañan en contra del agricultor.
No se puede entender que en el segundo semestre de 2003 se dice que va a sobrar arroz, que no hay que importar este año, pero ya en diciembre dicen que hay que importar porque la gente comenzó a consumir más, y apenas se autoriza la importación el mercado se congela, como si la gente hubiera dejado otra vez de comer arroz; entonces las cifras no sirven o, sí funcionan, pero en contra de los agricultores de Colombia”, argumentó.
Caballero dijo que de las 180 mil toneladas autorizadas solo entraron 45, pero gracias, no al Gobierno, sino a que China se comió todo el arroz de Tailandia y elevó el flete internacional en más de 40 dólares, disparándose el mercado del arroz hasta 60 dólares por esas dos situaciones, haciendo que los que iban a importar el arroz en Colombia se quedaran sin producto.
Depresión de precios
Indicó que como no se necesitaba la importación lo que se hizo fue meterse el arroz tailandés en Colombia a un precio inferior al que estaba en el mercado nacional, mientras por otro lado, autorizado por Pacto Andino, comenzó a meterse de “contrabando legalizado” arroz que Venezuela también había traído de Tailandia, lo cual ha llevado a los actuales precios ruinosos para los arroceros del país.
“Si había faltante de arroz como se dijo, no tiene porque bajarse el precio ni congelarse el mercado, que es lo que ha sucedido. La importación y el arroz que entró por Venezuela, deprimió a tal extremo que los arroces clase 2, que eran clase 1, bajaron a 74 mil pesos de 84 mil pesos que tenían de precio, y los de clase 1 bajaron de 84 mil 500 pesos y ya van por 77 mil pesos. Esos precios son ruinosos para el departamento del Tolima”, recalcó.
“Lo único que se sabe es que el arroz que se importó entró por debajo del mercado nacional y eso solamente se da porque haya una gran expectativa de la industria molinera por importar arroces baratos de cualquier parte del mundo, comerse las utilidades porque eso no le llega al consumidor y si quebrar todos los empleos en los municipios del sur del Tolima y del país, siendo un sector que genera cerca de 120 mil empleos directos”, agregó.
En opinión de Caballero, hay algunos de los más grandes molinos que piensan que pueden ser distribuidores de arroz en América con oficina en Nueva York y que van a poder traer a 120 y 130 dólares paddy, es decir a menos de 60 mil pesos, empaquetarlo y venderlo muy caro ganándose una gran utilidad.
“Pero se les olvida que todos estos países que sobreofertan el arroz lo pueden traer empaquetado y en inglés y venderlo directamente a los hipermercados y acabar no solo con la cadena de la producción sino también con la cadena de la industrialización como pasó con el trigo, primero trajeron trigo integral con su cáscara, luego harina de trigo y ahora pan Bimbo que es un consorcio México- norteamericano”, observó.
Preocupa falta de fijación de precios
Dijo que los arroceros están preocupados porque el Gobierno no ha querido fijar precio para dar incentivos al almacenamiento, que los ofreció con la importación al condicionar que por cada tonelada que se importe pueden comprar cinco nacionales, pero sin decir a qué precio, cuando se aproxima en julio la salida de la cosecha del Meta y Casanare.
“Es decir, quedó a la libre oferta y demanda y el Gobierno no ha llamado a los agricultores y no ha aceptado sentarse con ellos en la mesa a fijar un precio del arroz y, mientras tanto, el mercado se sigue deprimiendo y ya los agricultores del Tolima, con los incrementos desventajosos del 20 por ciento en los insumos durante los últimos 12 meses, están abordando que cuando recolecten su cosecha a partir de finales de este mes se van a reventar”, enfatizó.
Dijo que además del problema con las “importaciones alocadas” y el Mecanismo de Subastas Agropecuarias, a los arroceros del país les preocupa, con toda razón, que Colombia haya empezado a negociar el TLC sin desmontarse por parte de Estados Unidos los subsidios que dan a los arroceros, que pasan de tres mil millones de dólares y cuyo 75 por ciento llega directamente al productor, mientras el otro 25 por ciento se lo dan en frontera para que las trasnacionales exporten cereales.
“La petición al Gobierno es que suspenda el Mecanismo de Subastas Agropecuarias, que maneje cifras reales, que sea transparente y no se deje manipular, porque no se puede acabar con el único cultivo transitorio que queda en Colombia y que da trabajo en más de 50 mil empleos en 13 municipios del departamento del Tolima”, concluyó Ángel María Caballero, presidente de Salvación Agropecuaria.
MSA, compromiso con OMC que arrasa precios
El mecanismo de subastas agropecuarias del cual habla Salvación Agropecuaria, se creó en virtud de los compromisos adquiridos con la OMC, durante la agonía del gobierno de César Gaviria (1990-1994), que establecían que a partir del primero de enero de 2004 “la fijación de precios de absorción de cosechas quede ligada a los precios internacionales”, es decir se abandona el criterio con el cual se venían fijando los precios de las cosechas nacionales, que era con base en los costos de producción.
En consecuencia, a partir del primero de enero de este año, los agentes del mercado no tendrán que recurrir al Ministerio de Agricultura para obtener la autorización de importar productos agropecuarios.
El 22 de diciembre de 2003 se produce la confirmación del Mecanismo de Subastas Agropecuarias, MSA, el cual debía proteger el cultivo nacional al acabarse la absorción de cosechas, y que estaba ligado a las compras de arroz paddy nacional, que además tendría una protección arancelaria muy importante, que el Gobierno habló hasta del 80 por ciento.
Esta confirmación se produjo durante la citación que para el efecto realizó el Ministro de Agricultura al Consejo Nacional del Arroz, máximo organismo que fija precios y cantidades de importaciones del cereal.
El 27 de enero de 2004, en reunión posterior de los siete miembros del Consejo Nacional del Arroz, ya el Gobierno planteó una importación del cereal en cantidad de 180 mil toneladas del grano, decisión que no compartieron Agameta, Amolillano, Moliarroz y el Comité de Arroceros de Fedearroz de Villavicencio, entre otros.
Según Eudoro Álvarez, director de Agameta, la decisión fue aprobada por los grandes industriales asociados en Induarroz, el Viceministro de Agricultura y la Bolsa Nacional Agropecuaria.
Es decir que la mayoría de cuatro negó la propuesta, ante lo cual Salvación Agropecuaria cuestiona que si hubiese democracia participativa no debería haberse realizado la importación.
La decisión de Induarroz era que se debían importar 290 mil toneladas para que el precio del grano no se incremente y que se debía revisar el mecanismo de incentivos de almacenamiento, el cual regula la sobreoferta del grano para evitar que los precios se depriman en los meses de agosto, septiembre y octubre que sale el taco de la cosecha del Meta y Casanare.
“Para Induarroz era un escándalo que los precios hubieran subido de 70 mil a 84 mil en los últimos 12 meses”, observa Salvación Agropecuaria.
El 5 de marzo se estrenó el Mecanismo de Subastas Agropecuarias, con una importación por medio de subasta en cantidad de 180 mil toneladas de arroz no con arancel del 80 por ciento sino del 20 por ciento, el cual fue fijado por el Ministro de Agricultura con el compromiso que deberían comprar por cada tonelada importada, cinco toneladas de arroz del mercado nacional para los ganadores de la subasta.
¿Manipulación de cifras?
Para Salvación Agropecuaria, no se explica cómo se llegó a esta “alocada importación”, basados en las cifras del Gobierno.
Y es que según el censo DANE publicado en noviembre de 2003, los excedentes de 40 mil nuevas hectáreas de arroz, cultivadas en el segundo semestre del año pasado, garantizaban el abastecimiento en el primer semestre de 2004 con creación de ocho mil nuevos empleos directos.
En contraste, ya el 27 de enero de 2004 había faltantes entre 180 mil y 290 mil toneladas de paddy seco, según los miembros del Consejo Nacional del Arroz interesados en la importación, recalca Salvación Agropecuaria.
La organización asegura que con el solo anuncio de la importación, el precio del paddy bajó en el mes de marzo de 84 mil 500 pesos a 80 mil pesos, y el mercado del arroz blanco y empaquetado se paralizó, “lo cual quiere decir que el mercado estaba abastecido, es decir no se necesitaba la importación”, denuncia Salvación Agropecuaria.
La importación llegó en la primera semana de mayo a precio de 81 mil pesos bulto de blanco, con un mercado paralizado y con arroz de contrabando legalizado entrando por Venezuela. Cuando se negoció la importación, el blanco nacional valía 92 mil pesos y el arancel fijado no fue sino del 20 por ciento, recuerda Salvación Agropecuaria.
La Asociación resalta que únicamente entraron al país 45 mil toneladas de arroz blanco del total subastado y que esto no sucedió por voluntad del Gobierno, sino porque China compró todo el excedente de arroz que tenía Tailandia y encareció el precio y el flete internacional en más de 50 dólares por tonelada.
Con el escenario planteado y las condiciones que están dadas, para Salvación Agropecuaria con el Mecanismo de Subastas Agropecuaria, a futuro, pueden suceder cosas peores, ya que con un mercado internacional a la baja, la masiva importación autorizada hubiese deprimido todavía más los precios.
A lo anterior se adiciona que con el nuevo mecanismo, el arroz no viene de Ecuador sino del país donde lo coticen más barato como Tailandia en este caso, además de que si los gringos subsidian en un 100 por ciento a sus agricultores, los países asiáticos lo hacen en un 400 por ciento, llama la atención Salvación Agropecuaria.
Historia se repite
La Asociación se queja de que la historia se repite esta semana producto del análisis anterior y de la cosecha grande que sembraron en el Meta y Casanare, la cual se comienza a recolectar en el mes de julio.
“Nos bajaron el precio del arroz paddy nuevamente de 80 mil pesos a 77 mil pesos y 15 días de plazo para el pago, razón por la cual sentamos la más enérgica protesta, ya que en el libre mercado, donde el agricultor es sujeto pasivo, indefenso que depende del control y protección del Estado, el cual no regula siquiera los precios de los insumos y sí nos expone a la libre competencia internacional y nacional, de una molinería sin control, con estadísticas del DANE que no funcionan sino en contra del agricultor, llevando a la quiebra a los productores del campo”, denuncia Salvación Agropecuaria.
“Como si lo anterior fuera poco, no se ha querido por parte del Ministerio de Agricultura fijar el precio para la cosecha Meta y Casanare; y de no hacerse la debacle será peor para el sector arrocero nacional, ya que en estos departamentos la carga de paddy se está pagando a 72 mil pesos y 30 días de plazo, y la cosecha no empieza a salir sino en el mes de julio”, puntualiza la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria.