La tradición del tamal con chocolate los viernes o sábados en la tarde en muchos lugares de la región central del país es bien arraigada, en Neiva en particular son visibles innumerables indias montadas sobre improvisados fogones de carbón de leña en los andenes de la ciudad cocinando este exquisito manjar criollo, a diferencia de los envueltos con harina de maíz en Cundinamarca y el Tolima en el Huila se preparan con arroz, carnes y un guiso que le proporcionan un sabor digno de los dioses.

Los afortunados comensales de este dúo gastronómico local, no pueden imaginarse las tragedias que se esconden tras los proveedores de los ingredientes de esta exquisitez culinaria: cacaoteros, porcicultores, avicultores y otros productores del campo.

Sobre costumbres como la señalada arriba corren riesgos en la era de la política neoliberal; cuando los nuevos filones de negocios para el capital como la salud, la educación y los servicios públicos domiciliarios se agoten, no le quedará más remedio que echar mano de lo que sea, incluidos comercio como este de la venta de tamal, que no nos atrevemos a cuantificar, pero que con seguridad factura semanalmente varios miles de millones de pesos y lo harán de diversas maneras: o bien porque sirviéndose del gobierno lacayo arrecie con normas de carácter sanitario para minimizarlo y darle espacio a otros alimentos de las franquicias de comidas tan en boga o para mantenerlo, excluyendo a los negocios familiares y produciendo a escala industrial y convertirlo en un mercado de monopolio.

A quienes acompañan el tamal con chocolate hace rato la libra elaborada por la Nacional de Chocolates o Luker no les baja en el supermercado de los cuatro mil y pico de pesos, sin embargo a los productores a quienes les reconocían $5.700 por kilo hace seis meses ahora por el mismo kilo les pagan $2.500 cuando les compran, es decir, que el precio del cacao en el mercado interno cayó algo más de un cincuenta por ciento sin que los consumidores hayan recibido alguna reducción en el precio del cacao convertido en chocolate, de tal suerte que los cacaoteros están en quiebra por la manipulación del precio que hacen las empresas que monopolizan el mercado de cacao, esta misma historia se repite en el sector agropecuario con otros productos y en la industria manufacturera y se afirmará cuando entre en plena vigencia los acuerdos de TLC que facilitará a quienes controlan los mercados igual manipulación.

Hoy por las calles del centro de Bogotá desfilarán cientos de productores de cacao de diversos departamentos de Colombia, reclamando un precio justo para su producto y la debida protección del Estado, no les queda más remedio luego de esperar y sentarse pacientemente con el Ministerio de Agricultura a conversar sobre su situación; los embarcaron en esta aventura calificada por el gobierno pomposamente como una de sus “apuestas productivas” y ahora los abandonan a su suerte sin mayor esperanza.

El tema de la semana fue sin duda la reunión de jefes de Estado en Cartagena, al respecto el espectáculo dado por Santos en la llamada Cumbre de las Américas, como lambemicas del mandatario norteamericano no permiten presagiar buenos tiempos para los Colombianos, salvo que al final triunfen las tesis expuestas en la Cumbre de los Pueblos, escenario de los auténticos patriotas que abogan por un mundo en equidad.

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