Colombia, el tercer país mas desigual del planeta, con la mitad de nuestros compatriotas en la pobreza o miseria, no ha sido ajena a los reclamos globales por la búsqueda de nuevos horizontes políticos. Uno de los mejores ejemplos de la indignación nacional ha sido expresada con claridad en el resurgir del Movimiento Estudiantil Colombiano, en los jóvenes universitarios quienes con su naturaleza crítica y con propuesta han sabido enviar el mensaje correcto: la transformación de la educación superior es fundamental para la construcción de un nuevo país. Las movilizaciones estudiantiles lideradas por la MANE recogieron no solamente la creciente inconformidad con el sistema educativo, además ligaron sus reivindicaciones a las del resto de colombianos, interesándose y respaldando a los usuarios de la salud, a los trabajadores atormentados por las políticas del trabajo indigno, o los empresarios nacionales a quienes los TLC acabarán.

Los estudiantes bajo la coordinación de la MANE lograron un triunfo histórico para Colombia al obligar al gobierno nacional y su coalición casi unánime a retirar el proyecto antidemocrático y permitir la discusión de uno nuevo. Es este panorama el PROGRAMA MINIMO DE LA MANE se constituye en un documento base para la construcción de un modelo propio, donde los sectores directamente afectados participen desde la base en su elaboración, y en el cual se piensen soluciones para la crisis educativa actual.

El proceso de construcción de una propuesta de ley de Educación Superior debe emerger como un ejemplo de alternativa democrática de participación para la sociedad. El PDA no se ha marginado de esta importante coyuntura, todo lo contrario, ha sido un actor permanente, prueba de ello es la labor de Clara López desde la alcaldía de Bogota quien dio garantías para la movilización y la protesta democrática, el trabajo cohesionado y el respaldo sin vacilaciones brindado a la MANE por parte de Robledo, Wilson Arias, Alex Lopez, Ivan Cepeda, Jaime Caicedo o Aurelio Suárez, en general el trabajo de cada uno de los activistas y hombres y mujeres públicos del POLO son fiel testimonio de la participación al lado del pueblo en cada una de sus justas protestas. La visión política del único partido de oposición es clave a la hora de hacer el diagnostico al proyecto antinacional del presidente Santos. El POLO participará sobre la base de su proyecto político consignado en su Ideario de Unidad y que además representa una histórica bandera de la izquierda democrática, que ha sido acogida por los proyectos de desarrollo nacional más importantes del orbe.

En nuestro ideario de unidad consignamos: “La educación pública será universal, de calidad, gratuita y obligatoria, en los niveles de preescolar, básica primaria, básica secundaria y media; así como en formación técnica laboral y en educación superior. Restableceremos los derechos laborales, salariales y profesionales conculcados al magisterio. Fomentaremos la investigación científica y el desarrollo tecnológico, lo mismo que el deporte masivo y la recreación gratuita.” Por eso el PDA comparte los criterios definidos por el movimiento estudiantil en su programa como el “Aseguramiento de la Educación como un derecho y una condición necesaria para el desarrollo nacional, dejando de lado su connotación como mercancía;” pues son propuestas que estima necesarias para transformar a Colombia. De igual manera la democratización en el acceso, la calidad en los contenidos y la investigación orientada a las necesidades nacionales, son puntos álgidos que deben abordar los diferentes actores que participen en esta colosal empresa.

No hay que olvidar que la valiosa victoria de los estudiantes y el resto de la sociedad colombiana, se dio principalmente por el carácter antidemocrático del gobierno Santos en la discusión del proyecto, cuestión que se le está volviendo costumbre hoy con la reforma a la justicia, y ayer con la educativa. El momento político actual demanda un mayor esfuerzo, Colombia debe entender que el proyecto educativo del santismo no solo es malo por haber sido unilateralmente construido, sino porque su contenido es profundamente dañoso para la educación nacional y por ende para nuestro proyecto de país independiente y democrático. El país debe decidir si quiere una educación de mercado, con animo de lucro, mediocre como lo impone el TLC, o una educación pensada por los colombianos, para los colombianos, con excelencia académica y a accesible para todos y todas.

Es un proceso inédito en la historia del país y la tarea a acometer es enorme. Se necesita la participación de todos los actores; la comunidad universitaria con todos sus estamentos, estudiantes, profesores, trabajadores, también los sindicatos, los campesinos, los intelectuales, la clase política, los medios de comunicaciones, el clero, los empresarios nacionales, el sector privado, el público, los entes institucionales, las ONG, etc. En ese contexto el PDA participará aportando propuestas alternativas al debate de las ideas pero también participando en movilizaciones que reflejen el sentir de la gente, todo esto dentro del marco de los derechos constitucionales a la protesta y la resistencia civil, y sobretodo por el derecho de todos los colombianos y colombianas a construir una mejor educación y con ella un mejor país.

! POR UNA NUEVA EDUCACIÓN QUE TRANSFORME LA NACIÓN !

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