La política pública agropecuaria aplicada en el departamento de Bolívar, propende por la utilización ineficiente del suelo en actividades que no permiten la efectiva rotación de los factores de producción.
En efecto, el departamento de Bolívar, cuenta con una superficie de 2.578.000 millones de hectáreas, de las cuales 1.900.000 millones están orientadas a la ganadería. Es claro que, el predominio de esta actividad, no permite el desarrollo de las fuerzas del agro en el departamento.
El “uso intensivo” de la tierra por parte de la actividad ganadera, y la ausencia generalizada del capital en el campo, impide que en el departamento de Bolívar, se posibilite la aplicación eficaz de los métodos de organización empresarial, lo cual a su vez, restringe los avances técnicos y científicos a la producción agropecuaria en esta región del país.
Esta preferencia por la ganadería en el departamento, al igual que ocurre en las demás regiones del país, se da en detrimento de los cultivos de la “economía campesina”, que en Bolívar, comprende solo 167.181 hectáreas del total de la superficie cultivable, cuando el uso potencial de dicha área es de 350.000 mil hectáreas.
Observamos de igual forma, como los cultivos de economía campesina en el departamento han sufrido una disminución significativa de los “cultivos transitorios”, como el maíz, el trigo, la cebada y la papa, entre los más destacados, que comprenden una extensión de tierra cultivable de unos 96.805 mil hectáreas, que equivalen al 60% de la superficie cultivable del departamento, cuando en 1991 constituían el 80 % de la de la misma.
Estos cultivos son los determinantes para el desarrollo sectorial, debido a que permite la rotación idónea de las factores de producción y además conforman el 82 % de los cultivos de “pan coger”. El resultado de estas políticas para el agro es la pérdida de la “autosuficiencia alimentaria”, entendida como la capacidad de atender la demanda alimentaria de la población Bolivarense.
Esta pérdida se muestra en un indicador como el de disponibilidad Per-cápita de los alimentos.
En 2002 este indicador fue de 222kg/ de cereales per-cápita y en 2005 fue de 170,6 kilogramos; en leguminosas pasó de 2,7KG/ per cápita a 1,7 KG/per cápita, en el mismo periodo, y en hortalizas en 1997 fue de 77kg/ per cápita y en 2008 fue de 44KG/.
Estas consecuencias, desde luego, denuncian la grave crisis alimentaria del departamento, como resultado de las políticas del libre comercio de las ultimas dos décadas. De otro lado, el abandono del Estado a los productores agrícolas en el departamento ha ocasionado, como consecuencia de la ruina generalizada, un desplazamiento masivo de campesinos a las zonas urbanas.
Según la Agencia Presidencial para la Acción y la Cooperación Internacional para el año 2006, el número de personas desplazadas alcanzo la astronómica cifra de 181.699. En municipios como el Carmen de Bolívar, fueron objeto de desplazamiento 59,978 personas.
Este fenómeno de desplazamiento, configura otra característica del actual modelo de desarrollo agropecuario, el cual estriba en la latifundista e inequitativa estructura de tenencia de tierra.
En Bolívar existen 52.828 predios, con 61.356 propietarios, de los cuales 72 propietarios tiene predios de más 2000 mil hectáreas que ocupan 555.428 mil has de superficie, mientras 6.420 propietarios que tiene menos de una 1 has en promedio, tiene 1.566 has de superficie. (Pérez, Gerson, 2005)
De lo anterior, es fácilmente deducible, plantear que en la medida que no se modifiquen las políticas de orden nacional que son reproducidas a nivel departamental, el campo Bolivarense, sufrirá lo indeseable y lo inaceptable, a causa de estos gobiernos, que propugnan por una economía débil y una agricultura enclenque que no garantiza los alimentos a sus nacionales, ni emplea los más avanzado de la técnica a la producción, limitándose a la exportación de productos agropecuario en su estado primario.