Acabo de dar una primera lectura al proyecto de ley que el gobierno nacional ha presentado al congreso con el objeto de reglamentar el Sistema General de Regalías. Este sistema es el nuevo instrumento institucional, creado mediante el Acto Legislativo N°5 de 2011, que modificó el régimen de regalías por la explotación de recursos no renovables: petróleo, carbón, oro, níquel, platino, etc. Esta modificación del régimen de regalías, redujo en una proporción significativa la participación de los entes territoriales en cuyo territorio existan explotaciones de los recursos mencionados o en donde existan puertos marítimos y fluviales por donde se transporten dichos recursos o sus derivados. Así mismo, centralizó el manejo de las regalías en el gobierno nacional.
Para el departamento del Huila y para los municipios con explotación de petróleo en su territorio, como Neiva, Aipe, Palermo, Yaguará, Gigante o Tesalia, el golpe para sus finanzas por la disminución en la participación de regalías va a ser muy importante, así se haya amortiguado la reducción en los primeros tres años de vigencia del nuevo sistema.
Si con la aprobación del acto legislativo las preocupaciones por la centralización de los recursos eran grandes, con esta ley reglamentaria “pasan de castaño a oscuro”. Son tales y tantos los requisitos, vistos buenos, órganos de administración y decisión, bancos de proyectos, autorizaciones, controles…, que desde ya se puede prever, que sacar adelante un proyecto va a ser tarea de Titanes por la cantidad de obstáculos que habrá de salvar. En el fondo el Departamento Nacional de Planeación, será el rector inapelable sin cuyo baculazo no se podrá acceder ni siquiera a los reducidos recursos de las regalías directas, en que tan esperanzados están los mandatarios regionales y locales; incluyendo a todos los que el presidente Santos ha ilusionado con los cuantiosos recursos que estarán disponibles para solventar, así sea en parte las necesidades apremiantes de centenares de comunidades abandonadas de la mano del Estado.
De esta situación deriva el título de este artículo. El entramado kafkiano del proyecto de ley reglamentaria hará recordar a los mandatarios territoriales la zorra de la fábula de Esopo, y al no poder alcanzar las uvas de las regalías tendrán que expresar con resignación: “¡Ni me agradan, están verdes!”
El que si las alcanzará será el gobierno nacional que con esos recursos impulsará proyectos que llama de “impacto regional”, que hará aparecer como de su iniciativa con, posiblemente pequeños apalancamientos de recursos propios, o sin ellos. De paso birlará buena parte de las obligaciones de inversión en regiones y localidades, que deben provenir del presupuesto nacional. Como se dice en el argot comercial “trabajará con la plata del míster”. Definitivamente el vivo vive del bobo.
Coletilla: Pago por ver la cara de desconsuelo que pondrán quienes financiaron las campañas de mandatarios regionales y locales con la esperanza de mordisquear tajadas grandes de las regalías.