El próximo 30 de octubre se realizarán los comicios para elegir las autoridades civiles territoriales –Gobernadores y Alcaldes-, así como los representantes del pueblo en las corporaciones públicas –Asambleas, Concejos y Juntas Administradoras Locales-, quienes tienen la responsabilidad de administrar los presupuestos y tomar las decisiones que impulsen el desarrollo de las regiones y garanticen las condiciones dignas para la vida de los ciudadanos. Por eso cada cuatro años, cuando se celebren dichas elecciones, se hace imperativo efectuar el respectivo balance de la gestión que hayan materializado.
Bolívar es uno de los departamentos más ricos en recursos naturales y materias primas del país, pero a su vez es de los más rezagados en la solución a las necesidades básicas de su población. Los cerca de 2.5 millones de habitantes tienen carencias de vías arterias y caminos de penetración, en su mayoría en mal estado y sus puertos marítimos y fluviales están concesionados al sector privado; fue destruida su red pública hospitalaria y vienen entregando la educación a los negociantes a través de los megacolegios; el desempleo es alto, mimetizado por el conocido empleo oculto que toma la forma de la “industria del rebusque”, pese a tener campos propicios para el desarrollo de todo tipo de agricultura, ganadería, minería, agroindustria y zonas francas comerciales y turismo. Gran parte de los municipios carecen de acueductos y donde existen, están privatizados junto al resto de servicios públicos, que son de baja cobertura y calidad, con tarifas casi que extorsivas.
Cartagena es el municipio que tiene las mejores condiciones de vida del departamento de Bolívar; sin embargo los resultados de la última encuesta de percepción “Cartagena cómo vamos”, demuestra que sólo la mitad de la población ve las cosas con optimismo, el 45% vive dificultades económicas que los ha llevado a no pagar los servicios públicos y más del 20% han dejado de comer por la falta recursos económicos; el 17% de los hogares han dejado de enviar los niños a las guarderías y el 9% de los jóvenes entre 5 y 17 años no asisten a instituciones de educación. En salud, el 48% sostiene que no se les garantiza este derecho; la población se encuentra hastiada de los problemas de congestión vehicular y el mal servicio del transporte público y muestran su insatisfacción con los servicios y alumbrado públicos y sólo el 25% dice sentirse seguro en la ciudad. Como si fuera poco, un 46% contestó que la ciudad no está preparada para responder en caso de una emergencia por los fenómenos climáticos. La lógica consecuencia de lo anterior es que sólo el 26% de la población confía en su alcaldesa Judith Pinedo y el 31% aprueban su gestión.
Los encuestados enfatizan que el nuevo gobernante debe atender la generación de empleo -65%-, darles seguridad -35%-, resolver la pobreza de la población -28%-, proveerles salud y educación -27%- y acabar la congestión vial -26%-. Pero además, expresaron que el perfil de su candidato tiene la base en el programa político, sus ideas, propuestas, preparación, independencia de los financiadores de la campaña y ser honesto y transparente.
Al hacer el balance nos encontramos que la población se encuentra en iguales o peores condiciones que hace cuatro años, cuando fueron elegidos Joaco Berrío en la gobernación de Bolívar y Judith Pinedo, alcaldesa de Cartagena, quienes prometieron resolver las mismas exigencias que hoy piden los encuestados; pero en el perfil del candidato ideal les hace falta la condición sin la cual no podrán obtener resultados favorables para vencer la miseria, pobreza y desempleo estructural, la mala calidad y caros servicios públicos, la falta de vivienda, seguridad, movilidad y desarrollo del aparato productivo, y garantizar educación, salud y vida digna a la población; esa condición es que no sean neoliberales, porque esta concepción económica y social es la que los conduce a concentrar la riqueza en pocas manos, que junto al arma de la corrupción, convierten el presupuesto y el patrimonio de los entes territoriales en piezas de caza de los corsarios que crean las microempresas electorales para saquearlas.
Mis candidatos: ¡demócratas convencidos de acabar el neoliberalismo, capacitados, honestos y de gran conocimiento de Bolívar y Cartagena!