Los candidatos a los comicios electorales del próximo 30 de octubre están listos en el partidor, en una campaña casi que frenética; los próximos dos meses serán de intensas jornadas, unos tratando de ganar el fervor ciudadano en forma honesta y transparente, mientras que otros -la inmensa mayoría-, recurriendo a la compra de votos y utilización de los recursos estatales como los presupuestos, contratos y empleos. Cualquier método vale con el fin de mantener el cargo uninominal o la curul o para ingresar a ellos; de esta forma derraman ríos de dinero y torrentes de promesas.
En Colombia, lógico que también en las regiones, además de la escogencia de un candidato de inmejorables cualidades, es necesario conocer el modelo de desarrollo que pregona. Así como existen neoliberales convencidos que las fuerzas del mercado resolverán los problemas sociales y garantizan el suministro de los derechos fundamentales, existen otros más brillantes que contradicen esta teoría y han demostrado –mucho más ahora con las graves consecuencias de más de veinte años de neoliberalismo- que al país lo han “desinstitucionalizado”, mal vendido su patrimonio, entregado en concesión y privatizado, empeorando la situación económica, social y política de la población.
En la columna del 14 de marzo de 2011 titulada “La corrupción no es sólo en Bogotá. ¿Quién se atreve a denunciar en Cartagena?” sostuve que con o sin razón, -se demostrará en estrados judiciales-, el gobierno y sus entes de control, utilizando sus medios de comunicación, lanzaron una “cruzada” comandada por el Procurador, Alejandro Ordoñez, contra la administración de Bogotá. Su labor sería loable si no se marcara en la intención un “tufillo” político, tratándose del gobierno del único partido de oposición, en cabeza del Polo Democrático Alternativo; Bogotá tiene un presupuesto de más de $12 billones anuales que se lo pelean políticos, empresarios y multinacionales.
Para tener una idea de lo que significa el presupuesto de 2011 de Bogotá por $12,2 billones, encontramos que el de Medellín es de $3,17 billones, ¡una cuarta parte del de la Capital del país!, el de Cali fue aforado en $1,68 billones, o sea casi una décima parte, el de Barranquilla es de $1.52 billones y el de Cartagena $1.2 billones; este último nos podría indicar que en Bogotá cabría cerca de ocho veces Cartagena. De ese tamaño ha sido entonces la lucha por el poder en Bogotá, donde los grupos económicos dominantes comandados por La Unidad Nacional, han lanzado una estrategia por la recuperación de ese presupuesto, valiéndose de todo tipo de mecanismos, desde la Operación Amazonas del Das que apuntó a desprestigiar a quien no se pliegue al régimen, hasta meter baza en las organizaciones de izquierda para atomizarlas y de esa manera asegurar el triunfo con un neoliberal confeso o un izquierdista maquillado.
Durante los últimos ocho años en Bogotá se ha llevado a cabo la más grande transformación social, en la cual se invirtió anualmente cerca del setenta por ciento del presupuesto, mejorando la calidad de vida de la población y convirtiendo la capital en la generadora del 45% del total de empleos nuevos en todo el país. Los viejos bucaneros –y los nuevos, disfrazados de izquierdistas- buscan revertir la tendencia para que el presupuesto se gaste en obras faraónicas que luego sean entregadas en concesión a los empresarios, es decir, poner el presupuesto en sus manos. Es el tema de debate en estos comicios. Por eso los grandes medios de comunicación –propiedad de los grupos económicos- son tan activos en la campaña contra el Polo Democrático Alternativo.
He tenido la fortuna de tratar al candidato a la alcaldía por el Polo y les aseguro que nadie mejor preparado que él; Aurelio Suárez, además de Ingeniero Industrial de la universidad de los Andes, profesor universitario, columnista en diversos periódicos, panelista de radio y televisión, escritor de varios libros de economía y agricultura, intelectual y estadista, ha sido un verdadero gladiador contra el modelo económico neoliberal que tiene en la miseria a más de la mitad de los habitantes del mundo. Suárez ha encabezado todas las más grandes manifestaciones, de obreros, campesinos, productores, empresarios, industriales, intelectuales y población en general, contra los neoliberales. ¡Los bucaneros de nuevo y viejo cuño no la tendrán fácil contra el gladiador Suárez!