El Polo no se equivocó cuando dijo en las pasadas elecciones presidenciales que Santos y los verdes eran la continuidad de la política de Uribe. Con el apoyo de Álvaro Uribe a la candidatura de Peñalosa y la presentación en público del Partido Verde como miembro de la Unidad Nacional de Santos, queda al descubierto y de manera descarada que los verdes no representan oposición alguna al uribo-santismo y que apoyan la estrategia demagógica del gobierno actual, empecinado en hacer creer que Santos es diferente a Uribe, tal como lo manifestó Lucho Garzón con sus más recientes declaraciones, cuando expresó que Uribe es la oposición a Santos. Una vez más se ratifica que el Polo Democrático Alternativo es el único partido de oposición en Colombia.

El apoyo de Uribe a Peñalosa y la entrada a la gran manguala nacional no solamente es una gran maniobra del uribo-santismo por tomarse la Alcaldía de Bogotá, sino que además es la prueba reina de que en lo fundamental, toda la Unidad Nacional, con sus diferentes colores y matices (verdes, rojos, azules) representan la profundización del neoliberalismo, modelo económico que ha engendrado la crisis más profunda en las naciones, como se evidencia en Grecia, España, Portugal y Italia, y que ya empieza a afectar a países vecinos como Alemania y Francia, sin nombrar la crisis de Estados Unidos en el 2008, que sacudió al mundo entero, de la cual no ha podido levantarse y hoy amenaza con estremecer nuevamente y en mayor grado la economía norteamericana y por ende la del resto del mundo. El neoliberalismo, el modelo que durante los últimos veinte años ha privado a los colombianos de derechos como la salud y entronizado la intermediación financiera de las EPS, hoy intenta mercantilizar la educación, con la nueva ley que permite la creación de universidades con ánimo de lucro. Es también el modelo que pone en riesgo la soberanía alimentaria con la intentona de aplicar TLC para arruinar la producción nacional. Es la política apoyada en forma abierta por los miembros de la unidad nacional, y de manera vergonzante por otros que coquetean con ella.

Las banderas de la verdadera y única oposición, lideradas por el Polo Democrático Alternativo, se agitan con los aires de la soberanía y de la verdadera democracia que necesita nuestro país. Prueba de ello, el respaldo de todos los polistas y de un gran número de no polistas a la campaña de Aurelio Suárez a la Alcaldía de Bogotá. El candidato y el partido encabezan la defensa de los intereses de las amplias mayorías. Aurelio Suárez se presenta con la claridad que le brinda la academia y su profundo estudio de la capital, para comprender las problemáticas de los bogotanos y la manera correcta de resolverlas, y con la experiencia que le resulta de más de 30 años guiando procesos de resistencia a las políticas que desangran al país. Así, Aurelio tiene como bandera un modelo de salud por fuera de la ley 100, promoviendo la EPS distrital; la gratuidad en el sistema educativo, apoyando al sector universitario en su lucha contra la nueva ley de educación de Santos; un metro público y subsidiado por la Caracas, como paso para solucionar el problema de movilidad de Bogotá y desmontando previamente, en palabras propias de Aurelio Suárez, “el contrato más leonino en la historia del país”, el del Transmilenio. Ante la agresión de la derecha, que busca destruir al Polo, Aurelio responde: “Hay polo para rato”. El Polo ni se entrega ni se arrodilla.

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