La Red Mingas se permite expresar su profunda preocupación en torno al anuncio hecho por la Casa Blanca sobre el plan de abrirle camino a la aprobación del Tratado de Libre Comercio de Estados Unidos con Colombia. La propuesta está limitada a un “Labor Action Plan”—Plan de Acción Laboral—del todo inconveniente. No proporciona remedio alguno a los destructivos efectos del TLC sobre la agricultura colombiana y la soberanía alimenticia del país, ni tampoco a las enormes violaciones laborales y no laborales que tienen que ver con los derechos humanos. Pasa por alto el impacto del TLC sobre la situación de los indígenas y los afrocolombianos, la atención de la salud y la protección del medio ambiente.

El Plan de Acción Laboral no tiene en cuenta las consecuencias inmediatas y destructivas que tendrá el TLC sobre la agricultura colombiana, la cual quedará liquidada a medida que la agroindustria de Estados Unidos inunde el mercado colombiano con productos alimenticios estadounidenses baratos, subsidiados y libres de aranceles.

Causará, además, pérdida de tierra agrícola, destrucción de la producción doméstica de alimentos, tal como lo causó en Haití y México por causa de tratados similares, mayores desplazamientos en un país con el mayor desalojo de población en todo el mundo, y así mismo, conducirá a desesperados campesinos a dedicarse a cultivos ilícitos tal como ha sucedido en México bajo el NAFTA (Asociación de Libre Comercio de América del Norte).

El impacto agrícola del TLC será especialmente severo en el caso de los indígenas y de las poblaciones afrocolombianas del campo. En los últimos años los paramilitares han asesinado, amenazado, desplazado, desaparecido violentamente y siguen en la actualidad expulsando por la fuerza un gran número de residentes de las tierras ancestrales de los afrocolombianos y de los indígenas. El TLC hará su situación aún más precaria.

Los documentos de la Casa Blanca en apoyo al Plan de Acción se refieren a él en términos de “consolidar los avances” que han llevado a cabo los gobiernos de Uribe y Santos en el campo de los derechos laborales en los últimos años. Resulta difícil compaginar esta opinión con los datos actuales: 39 sindicalistas asesinados en 2007; 52 asesinados en 2008; 47 asesinados en 2009; y 52 asesinados en 2010. En Colombia han sido asesinados en los últimos cinco años más sindicalistas que en todo el resto del mundo.

El asesinato masivo de sindicalistas en Colombia ha continuado a pesar de que los críticos en el Congreso estadounidense han dejado claro que su oposición al TLC con Colombia se basa precisamente en la continua persecución y asesinatos de los dirigentes sindicales y las violaciones de los derechos humanos.

El “Plan de Acción” no está ligado al actual TLC. De esta manera si es aprobado, la falta de acatamiento a las promesas del “Plan de Acción” no afectará el cumplimiento de la negociación sobre el comercio.

El Tratado de Libre Comercio hará el servicio médico—considerado como un “derecho” por el Presidente Obama para todos los estadounidenses—inaccesible para una gran proporción de la población colombiana. El TLC conducirá a la expansión de las operaciones mineras a entornos medioambientales sensibles, a la explotación maderera que desgarrará el Amazonas, y causará daños ecológicos severos a la selva tropical y a las tierras vírgenes de Colombia.

Los obreros estadounidenses, golpeados duramente por el desempleo y el descenso de los salarios, serán presionados a aceptar aún más bajos salarios como resultado de este tratado. La lucha por un salario vital quedará minada a medida que los obreros sean sometidos a la competencia con un mercado laboral célebre por las enormes violaciones al trabajo y a los derechos humanos.

Desde su inicio el TLC de Estados Unidos con Colombia se conceptualizó, se escribió y se negoció a puerta cerrada por poderosos intereses transnacionales y presentado después al público para sugerencias limitadas y solamente cambios cosméticos, violando así los principios básicos de un proceso democrático transparente.

Bajo el Plan de Acción resulta imposible garantizar que mejoren las condiciones del trabajo y de los derechos humanos, que cese la violencia contra los sindicalistas y que cese la impunidad. Esta situación no cambiará debido a promesas hechas por el gobierno colombiano imposibles de verificar. Este Plan de Acción de ninguna manera proporciona algún recurso que contrarreste los efectos destructivos que acarrearía el TLC a la población de Colombia y a la economía del país.

El Tratado de Comercio no beneficiará ni al pueblo de Colombia ni al pueblo de Estados Unidos.

De Uds. atentamente,

Raúl Fernandez, A nombre de la Red Mingas

*La Red Mingas es un grupo de personas de Estados Unidos, Canadá y Colombia preocupados por mejorar las condiciones de trabajo, promover la soberanía y fortalecer la democracia en Colombia. Estamos unidos en nuestro apoyo a los movimientos sociales y nuestro rechazo a todos los actos de violencia, cualquiera sea su origen.

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