En Colombia asistimos a un verdadero debate sobre cuál es el tipo de modelo económico y social que contribuirá al desarrollo autónomo y soberano de la Nación. Quienes han dirigido al país en las últimas dos décadas se la juegan con el modelo neoliberal, dejando que sean las fuerzas del mercado, el libre cambio, las que decidan la suerte de la población. En ese sentido le trasladan al sector privado la prestación de los derechos fundamentales que terminan convertidos en filón de ganancias, mientras que a quiénes no puedan comprarlos les otorgan míseros subsidios que confirman su propia negación.
Apoyados en esta teoría crearon el marco jurídico en la Constitución Política de 1991, base sobre la cual concibieron leyes como: la 50 de 1990 que abarató la mano de obra; la 100 de 1993, el soporte para aniquilar hospitales públicos posteriormente entregados en concesión; las 142 y 143 de 1994, que permitieron la privatización de todos los servicios públicos. Es decir, en cada sector de la economía crearon los elementos que les permitiera remitirlos al sector privado.
Es en este orden de ideas que el presidente Juan Manuel Santos propone la reforma de la ley 30 de 1992, conocida como de la Educación Superior. El gobierno y la ministra del ramo, María Fernanda Campo, han querido presentar al sector privado como un aliado estratégico para universalizar la cobertura de la Educación Superior, supliendo los recursos económicos que el Estado está obligado a suministrarle. Datos de diferentes estudios indican que el gobierno le adeuda al Sistema Universitario Estatal cerca de 500 mil millones de pesos.
Pero las cosas son más graves. Estos mismos dirigentes, entre ellos el presidente Santos que ha formado parte de todos los gobiernos de los últimos 20 años, hicieron dos reformas a las transferencias que el Estado le entrega a la Educación y a la Salud que ha implicado el recorte de recursos por más de 90 billones de pesos; o sea que existe una estrategia, o mejor, una conspiración claramente planeada contra la educación y la salud, para que llegue el sector privado a montar su negocio.
La mencionada reforma implica la entrega de la universidad pública al sector privado con la creación de “Universidades con ánimo de lucro” y el ingreso de universidades internacionales a nuestro país. Esto quiere decir que se adecua el sistema educativo superior a los requerimientos de los Tratados de Libre Comercio, la globalización o libre mercado. Al igual que sucedió con la liquidación y posterior concesión de los hospitales públicos, la financiación de las universidades queda sometida a los indicadores de desempeño, es decir, que tiene que producir utilidades, lo que dejará a los estudiantes en manos de la especulación de los créditos y en vilo la misma calidad educativa.
El pasado 07 de abril, día que el presidente Santos se hincaba de hinojos ante Barack Obama aceptándole todo tipo de condicionamiento para que se tramite en el congreso gringo un TLC que arruinará el desarrollo y la economía de Colombia, multitudinarias marchas y protestas se realizaron en todo el país exigiéndole al gobierno de Juan Manuel Santos detener este modelo neoliberal que convirtió a Colombia en: el sexto país del mundo con mayor iniquidad, el primero de Latinoamérica en desempleo, con un 60% de la población económicamente activa entre el rebusque y el subempleo, una pobreza que raya en 25 millones de habitantes de los cuales cerca de 9 millones son indigentes, un patrimonio que fue subastado y enajenado, una industria nacional apabullada porque ha sido vendida a las multinacionales, un sector agropecuario que sustituye la producción de géneros alimenticios por tropicales, porque así lo impuso el Plan Colombia, y como si fuera poco, un Plan Nacional de Desarrollo, que aprobará la Unidad Nacional, el cual incrementa el impuesto predial, permite la apropiación de grandes territorios nacionales y le entrega a las multinacionales los recursos naturales para la explotación de la gran minería para que nos devuelvan los huecos.
¡Que el 07 de abril inicie el despertar de un pueblo por la defensa de su soberanía!