Un elemento que diferencia claramente en su evolución a la especie humana de los animales, es la cultura, una sociedad que se precie de marcar diferencias con el reino animal, tiene la responsabilidad de facilitar el ambiente y las condiciones para que sus miembros puedan desarrollar plenamente sus capacidades cognoscitivas y expresar a través de las artes su visión del pasado, el presente y el futuro. Una de las artes por supuesto es la música, que tiene infinidad de formas dependiendo del momento y el lugar, siempre amoldándose a la idiosincrasia de quienes acunan su creación. El tango es por ejemplo, el ritmo acuñado por los gauchos de las pampas argentinas, que a pesar de tener un origen local, por su belleza se ha convertido en una melodía universal. Algunos de los textos de estos aires nos recuerdan realidades comunes a los pueblos ajenos al bienestar:

“El ladrón es hoy decente

a la fuerza se ha hecho gente”

Frase que describe con precisión una realidad que se vive en el mundo neoliberal de hoy, los invasores se presentan como salvadores y los apátridas como los cancerberos de la soberanía, es el resultado de la deformación de la realidad a través de los medios de información. En el caso nuestro, el país eligió un presidente con la esperanza de cambiar el rumbo, tendiendo un manto sobre el pasado del ungido, como si no hubiera participado en las ejecutorias de los gobiernos anteriores. La desfinanciación de la educación es el resultado de los actos legislativos del 2001 y del 2007, en el primero Santos en su calidad de Ministro de Hacienda fue el artífice del recorte a las transferencias a los municipios, que significó a la fecha más de 20 billones menos para invertir en este sector fundamental. Ahora en la casa de Nariño, sin rubor alguno y con una desfachatez que asombra, el presidente Juan Manuel Santos anunció hace algunos días que entregará la educación superior universitaria a los inversionistas privados y en su Plan de Desarrollo cimenta los pilares del regreso a la plantelización que significa la regresión a la autofinanciación de las instituciones educativas por su cuenta y riesgo.

Talía, una juvenil y espigada estudiante de Derecho, en un conversatorio sobre el tema de la Educación nos recordaba como cuando inició su formación de secundaria en un colegio INEM, disfrutaba de un ambiente propicio para estudiar, biblioteca con bibliotecario, enfermería con profesional de la salud y droga farmacéutica, ayudas didácticas, áreas para deporte y recreación, auditorio, docentes formados y aulas en buen estado sin hacinamiento, pero cuando en el 2002 se iniciaron los recortes presupuestales, estas condiciones se fueron perdiendo hasta verse obligada a pagar su servicio social lavando los baños de la institución, para suplir a las auxiliares de servicios que no se pudieron volver a contratar.

En estas condiciones el futuro es oscuro, como en la canción de marras se anuncia:

“Todo el mundo está en la estufa,

Triste, amargao y sin garufa,

neurasténico y cortao…

Si habrá crisis, bronca y hambre”

Los versos al son del bandoneón, nos advierten de las consecuencias que traerá una educación al margen de la responsabilidad del Estado y transmutada en un vulgar negocio para provecho de particulares. El atraso económico no podrá superarse si la calidad de la educación continúa deteriorándose como consecuencia del estrangulamiento presupuestal del sistema y obligando a los empobrecidos padres de familia a financiarla.

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