En estos días de intensas lluvias, que han generado inundaciones y deslizamientos afectando la vida de millones de personas y que corroboran nuevamente la incapacidad del Estado para atender apropiadamente a los damnificados, al mismo tiempo con motivo del año electoral que se avecina, se nos viene un chaparrón de promesas y discursos invitando a acompañar a los innumerables aspirantes a Gobernaciones y Alcaldías. La mayoría se presentan como el Arca de Noé, la tabla que podrá salvarnos de nuestras dificultades, que con la continuidad de la política social y económica, ya parecen un diluvio universal.

Los áulicos de quienes se postulan arman una galería de frases, refiriéndose a los candidatos como: “el departamento o la ciudad- según su aspiración- le caben en la cabeza” o “su origen humilde garantiza su preocupación por los más necesitados” o una muy de moda: “es el gerente que se necesita” y así sucesivamente van construyendo oraciones para justificar su adhesión, sin que ninguna al final, tenga algo que ver con el programa o las propuestas de gobierno que realiza.

Por supuesto, están las expresiones de los candidatos, la generalidad se refiere a su preocupación por la salud, la educación, la vivienda, la infancia, los servicios públicos, la seguridad, la movilidad, ahora que está tan en boga y el desempleo; no falta el que rechaza la corrupción y jura que la va acabar; los más avispados le colocan un nombre o un slogan a su posible gobierno y algunos hasta balbucean cifras que pretenden confirmar la gravedad de la situación que tendrán que atender.

Sin embargo, tanto candidatos como seguidores hacen caso omiso de la orientación con que se quiere abordar los males de la sociedad que pretenden gobernar, porque una diferencia abismal existe entre defender lo público o abogar por lo privado, entre construir megacolegios para darlos en concesión a operadores particulares o garantizar su manejo al Estado, promover vivienda de interés social concentrando los recursos en ONG´s de bolsillo o recuperar la solidaridad de la comunidad para desarrollar sus propios proyectos, enfrentar la delincuencia juvenil con métodos policivos o preventivos, resolver las dificultades de tránsito con pico y placa, multas y sistema integrado de transporte en una pocas manos o con avenidas y un sistema público eficiente, monopolio de los servicios públicos para beneficio de unos cuantos inversionistas o empresas a la imagen de EPM, retornando su enorme utilidad en más y mejores servicios para la comunidad, compras del sector público direccionadas a contratistas foráneos o fortaleciendo las empresas nacionales, en resumidas cuentas: un enfoque para favorecer intereses mezquinos o en verdad para darle equidad a la sociedad que se dirige.

La definición del rumbo resulta crucial para el futuro de los gobernados, lamentablemente la clase dirigente ha logrado mantener el debate político al margen de la decisión de las mayorías a la hora de elegir a sus representantes, pesan más consideraciones casuísticas que argumentos o una discusión seria sobre los temas a abordar.

Esta distracción, funciona en general para atajar cualquier asomo de intervención de la sociedad en los asuntos que tienen que ver con su futuro, incluso sirve para ocultar las implicaciones que tiene el asilo a la exdirectora del DAS, que la libra de tener que confesar la orden que de Palacio de Nariño recibió para chuzar a sus contradictores.

Confiemos en que no sea necesario un nuevo diluvio bíblico para transformar la nación, sino que las gentes, por su propia iniciativa, decidan el cambio de sus dirigentes y sus políticas.

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