El Nuevo Día; Ibagué, marzo 30 de 2003
“El Plan Nacional de Desarrollo es más bien para el subdesarrollo”, dijo Jorge Enrique Robledo, senador de la República, quien adelanta dos proyectos ante el Congreso en beneficio del agro colombiano.
Durante la realización de su VII Junta Directiva, el movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia consideró como negativa la política agraria que lleva a cabo el actual Gobierno, pues el Plan Nacional de Desarrollo apenas contempla menos del uno por ciento para inversión de este sector económico; además la base gravable del IVA viene dejando sin soporte a los agricultores, a quienes se les han aumentado los costos de producción en sus cultivos, en tanto que los precios de venta no mejoran.
A esta díficil situación se suman las precarias condiciones de los cafeteros, los cuales han visto como las entidades crediticias les cierran las puertas en sus narices, mientras el gobierno amenaza con fumigar sin contemplaciones las zonas en las que se detecten cultivos de café con amapola.
No se ha derogado IVA a la panela
Salvación peleará mejores condiciones para los agricultores colombianos
Por Oscar A. Varón
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La ampliación de la política neoliberal por parte del gobierno Uribista, la baja cobertura en los créditos, la falta de control en precios, las prácticas monopolísticas, el ALCA, el IVA y la inocua concepción de una política agraria para el Estado colombiano fueron algunos de los aspectos más relevantes que se discutieron en la VII Junta Nacional de Directivos del movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia, evento que se realizó ayer en las instalaciones de la sede recreacional de Comfenalco, vía a Picaleña.
Para Aurelio Suárez, director Ejecutivo de Salvación, el balance de la política agropecuaria de Uribe es negativo, pues en esta vigencia las políticas neoliberales han avanzado, dejando sin posibilidades de subsistencia a los agricultores. “Esta es una política de tierra arrasada la planteada por todos los presidentes desde César Gaviria Trujillo hasta Uribe Vélez, que se ha caracterizado por la recesión en los créditos y la concentración del mismo en algunas manos, el aumento de las importaciones, el desmonte de los subsidios y la falta de interés en algunos temas prioritarios para la subsistencia alimentaria de la nación. Por estos motivos, Salvación trabajará cada día con más interés para defender los derechos de los campesinos.
ALCA
En este sentido, el movimiento prepara una serie de manifestaciones de carácter nacional para reclamar los derechos perdidos en tantos años. Además, esta postura estará reforzada por la amenaza creciente del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, que a partir del 15 abril abrirá una revisión de las ofertas del sector agrario de la comunidad Andina. Como es lógico, en este contexto se comenzarán a discutir el desmonte de los aranceles para los productos agrarios, lo cual se cierne como la peor amenaza que pueda existir en contra de este sector.
Al respecto, Ángel María Caballero, presidente de Salvación Agropecuaria, anunció que “ante la delicadeza del tema, los asociados y afiliados al movimiento nos daremos a la tarea de recorrer todos los municipios colombianos para explicarles a los campesinos en qué consiste el llamado proceso ALCA, pues la mayoría de éstos no se imaginan las repercusiones del tratado.
“Por ello avanzaremos en una campaña de divulgación en el país, para explicarle a las personas que de llegar a establecerse aranceles de cero y al entrar en competencia sus productos frente a la dinámica comercial internacional, desaparecerían como agentes comerciales y no tendrían de qué vivir”.
También, se les divulgará cual es el papel de Colombia en materia de subsidios, salvaguardias y su diferencia con otros países, que como fuera publicado en EL NUEVO DÍA, hasta el momento ha sido de “esquirol”.
Esto se cumplirá con el ánimo de realizar la más grande manifestación campesina por los intereses nacionales de que tenga conocimiento la historia del país. Para ello, los actuales afiliados actuarán como multiplicadores en cada una de sus regiones de origen.
“De igual manera, esperamos realizar en Ibagué un foro sobre el ALCA, en el que se convocará a los medios de comunicación, legisladores, industriales y dirigentes políticos para hablar de los verdaderos alcances de este proyecto supranacional”, indicó Caballero, quien agregó que serán convocados todos los sectores de la economía nacional para que expliquen los aspectos negativos y justifiquen los puntos positivos del ALCA. La idea es llevar a cabo foros, seminarios, inducciones y jornadas de capacitación para entender este proceso.
Proyectos
Otra forma de defensa por los agricultores colombianos es la discusión política que viene realizando el senador Jorge Enrique Robledo al interior del Congreso, quien en las últimas semanas ha lanzado dos propuestas que benefician los productos agropecuarios. Una de ellas contemplada ante el Plan Nacional de Desarrollo; y otra, propuesta directamente al ministro de Hacienda, Roberto Junguito.
Robledo, quien estuvo presente en la reunión dijo que “el plan elaborado por el Gobierno no es para el desarrollo, sino por el subdesarrollo. En dicho texto no existe una lógica para el crecimiento, no es bueno lo que hay en materia ni de inversión, ni educación, ni en salud, ni mucho menos para el sector agropecuario. Sin embargo, estoy trabajando en una proyecto para involucrar en el denominado Plan dos puntos.
“El primero, es un artículo que diga que Colombia no bajará los aranceles a los productos importados, si antes los países desarrollados no eliminan los subsidios de su producción agrícola. Con ello se quiere que la competencia sea a mano limpia.
“El segundo dice que mientras permanezcan tan reducidos los precios internacionales del café, entonces el Gobierno nacional tendrá que subsidiar el precio. La aprobación de estos artículos dependerá de la conciencia que tome el Congreso frente a estos temas; sin embargo, ya el ministro Junguito me dijo que no iba a permitir que estas propuestas fueran aprobadas. En este sentido no queda más que luchar al interior de la Corporación, pues existe descontento en parte de la bancada uribista frente a estos temas”.
El otro proyecto que viene impulsando Robledo solicita que se derogue el IVA del siete por ciento a la panela por razones obvias “esta es la comida de los más pobres del país, y los productores apenas alcanzan a sobrevivir. Entonces por qué perjudicarlos con un gravamen de esta naturaleza.
“En este caso, lo más delicado es que el impuesto a la panela fue aprobado a las escondidas, pues este producto quedó incluido en otro capítulo de la reforma. Este análisis dependerá de una revisión que deberá realizar el mismo Junguito, pues la iniciativa en impuestos corre por cuenta del Ejecutivo. “Por ahora, existe un número de congresistas solicitándole al Ministro que presente esta iniciativa a disposición del legislativo”.
En el tema de la panela, el Gobierno nacional ha señalado que este artículo entró en el proyecto de reforma tributaria por algunas imprecisiones de la DIAN y Minhacienda; de ser esto cierto, deberá ser derogado.
Por la leche
En el certamen se manifestó el disgusto por el incumplimiento, por parte de las multinacionales, en el aumento del precio de la leche, el cual debería estar entre 700 y 800 pesos por litro.
“En este hecho, en el que tuvo que intervenir Minagricultura apenas se incrementó el precio en 5.9 por ciento. Lo más delicado de este aspecto es que el valor pagado a los productores no se ajusta a la realidad, en tanto que las multinacionales si suben el precio anualmente a los consumidores. Es evidente que no hay control”, afirmó Angel María Caballero.
De igual manera, Oliverio Castillo, coordinador de Salvación Agropecuaria en el departamento de Boyacá sostuvo que “el estancamiento de los precios ha dejado como consecuencia que la producción actual no representa los costos ni siquiera de la inversión; esto como consecuencia de la permisividad de importación le leche en polvo a través de las multinacionales, quienes compran a muy bajo costo en el mercado internacional y lo venden con grandes ganancias en territorio colombiano”.
Lo anterior demuestra que los pequeños productores en el país están completamente desprotegidos, pues los intermediarios que actúan sobre el sector son cada vez más fuertes.
Arroz
En la actualidad, los cultivos de arroz presentan una relativa estabilidad que se podría ver interrumpida cuando salga la nueva cosecha, porque definitivamente se volvió costumbre que los grandes molineros realicen diferentes ofertas económicas para desestabilizar el precio del producto en el país.
Ante esta circunstancia, Eudoro Alvarez, presidente de Agameta, dijo que es conveniente que se fije desde ahora un precio para la cosecha previo a las siembras, y de la misma forma se formulen las sanciones correspondientes para quienes infrinjan las prácticas monopolísticas que conllevan al desajuste del sector.
En el acto, Alvarez se refirió a que el sector arrocero, desde los grandes productores hasta los pequeños se deben oponer a Tratado de Libre Comercio de las Américas, pues el arroz blanco de los Estados Unidos, ubicado en el mercado nacional a 60 mil pesos, sería la quiebra para todos.
“Los productores de la meseta de Ibagué y los de los Llanos orientales deben entender que el Tratado es contraproducente, y que en la actualidad los industriales y los grandes molineros están solicitando arroz gringo importado, pues desde ahora están pensando en la triangulación de estos arroces y en la ventajas dentro del mercado como comercializadores en el contexto ALCA. Habrá que tener mucho cuidado de ahora en adelante en este tema”, sostuvo Alvarez.
Café
De irrisoria y mentirosa calificaron los productores de café, las propuestas realizadas por el Presidente de la República, durante su campaña, en el tema del precio y el apoyo a este renglón agrario.
“Uribe Vélez no ha cumplido ni una sola promesa a los cafeteros nacionales, ni en materia de atención al productor, ni en defensa del precio, lo cual convierte esas palabras en una estafa política y en un retroceso para los caficultores”, manifestó Aurelio Suárez.
Oscar Gutiérrez, coordinador de Unidad Cafetera de Manizales, informó que el precio interno bajó de 30 mil a 15 mil pesos la carga, lo cual reciente ampliamente a los campesinos cafeteros, que ante la disminución sustancial de este valor han tenido que abandonar este negocio. Igualmente, el desmonte de los subsidios, la dependencia de los precios internacionales y la eliminación de crédito por la supuesta fusión entre Banagrario y Bancóldex hacen presagiar momentos más duros para los cafeteros.
“Los cinco centavos de dólar que hay que destinar al Fondo Nacional del Café por cada libra vendida de grano al exterior perjudican enormemente los intereses de los productores, pues ante la falta de un precio de sustentación o de un subsidio de mayor valor, las ganancias que se obtengan tienen cada vez más obligaciones.
“A este hecho se suma la dificultad para los cultivadores en departamento como Risaralda, Tolima y Caldas, en donde el Gobierno anunció fumigaciones con Glifosato en los terrenos en dónde se detecte amapola sin importar que otros productos permanezcan en dicho territorios.
“Lo más delicado es el ALCA, pues con aranceles de cero, las diferentes multinacionales podrían comenzar a vender café vietnamita triangulado a un precio muy bajo en el país, lo cual sería nefasto para el sector”, dijo Gutiérrez.
Papa y cereales
Los productores de papa del departamento de Boyacá, en cabeza de Tarcisio Cuervo señalaron que la producción se ve afectada por el aumento en el valor de los insumos agrícolas.
“En Boyacá, en donde se cultivaban tradicionalmente 55 mil hectáreas, apenas la última cosecha alcanzó 40 mil. Además, el IVA viene afectando toda la cadena de producción de esta cadena, elevando los índices de precios y recibiendo menor margen de ganancia”, puntualizó Cuervo.
Por su parte, Celestino Garzón, líder del sector de cereales señaló que cultivar una hectárea de cebada tiene un costo de un millón de pesos y una de trigo cuesta 200 mil pesos más, en tanto que las utilidades no se ven pues no hay quien compre ya este producto en el departamento.
“Otro grave problema es que los industriales se interesan es por toneladas para comprar cebada y el trigo, y eso cuando tienen un faltante. Lo anterior quiere decir que esta producción está quebrada y arrasada por las importaciones, por lo que muchos campesinos han emigrado a las ciudades porque ya no tienen garantías de subsistencia en el campo boyacense”, concluyó Garzón.