Las múltiples transformaciones que ha sufrido ECOPETROL S.A. sumado a las complejas circunstancias en que se desenvuelven las relaciones laborales en las distintas empresas del grupo ECOPETROL SA, que tiene por lo menos 25 mil trabajadores a su servicio vinculados por intermedio de firmas contratistas que hacen montajes, ensanches, mantenimiento, servicios y operación de unidades de producción, nos han conducido a firmar dos acuerdos de “generación de relaciones de confianza” entre ECOPETROL SA y la USO, en la búsqueda de mecanismos que aseguren el cabal cumplimiento de la Convención Colectiva y el respeto de los derechos de los trabajadores, así como de procedimientos adecuados para tramitar sus múltiples reclamaciones. Las partes han reconocido en dichos documentos, el respeto y el diálogo productivo, son instrumentos validos para abordar las diversas problemáticas que se suscitan en las relaciones obrero-patronales. Pero esto no puede entenderse, como se ha pretendido, como una claudicación del sindicato a sus principios, o como la renuncia a la defensa de los derechos laborales, ni menos como el reconocimiento de la inexistencia de conflictos al interior de Ecopetrol, las empresas contratistas y las comunidades. Debe entenderse en el sentido de que el respeto, además de ser una norma de urbanidad, significa también el cumplimiento de los compromisos, de los acuerdos, la salvaguarda de los derechos de las personas, de los trabajadores, de la Ley, de las convenciones. Que el diálogo productivo es un mecanismo valido, en la medida de que sea sincero, eficaz, y no se convierta en un mecanismo de dilación.

A raíz de la firma del último documento que ratifico la “generación de relaciones de confianza”, en medio de innumerables problemáticas en las refinerías de Cartagena, Barrancabermeja, y en diversos distritos de Ecopetrol y de obras adelantadas por contratistas y en el que la administración exigió que tuviera como garante al vicepresidente de la República Angelino Garzón, se le ha querido dar una connotación, alcance y utilidad, que no tiene, pero además que rechazamos. Estos documentos no pueden esgrimirse como ejemplo de paz laboral o ausencia de conflictos, son un mecanismo que acordamos internamente en medio de un contexto complejo de las relaciones laborales en el sector del petróleo y gas. No menos de diez paros de contratistas que involucran a más de dos mil obreros hemos atendidó en lo corrido del año 2010. No pueden capitalizarse políticamente, para indicar que en Colombia existe hoy una política laboral favorable a los trabajadores. Son compromisos internos que buscan generar oportunidades de solución a las diversas problemáticas, pero que están a la espera de ser legitimados no solo con su suscripción sino con los hechos que permitan su eficacia.

Reiteramos que la refrendación del mencionado acuerdo hace parte de las relaciones institucionales entre Ecopetrol S.A. y la USO, utilizarlo para hacer política con otras empresas y sindicatos, o usar el mismo par el reimpulso de los Tratados de Libre Comercio con los que discrepamos profundamente o buscar tratos considerados por parte de la OIT u otro organismo internacional no contribuye al mejoramiento de nuestras relaciones y producirán, como ahora, nuestro inmediato rechazo.

VIVA LA COMBATIVIDAD, UNIDAD Y LUCHA DE LA CLASE OBRERA COLOMBIANA…VIVA

Deja un comentario